¿Ve todos esos idiomas arriba? Traducimos las historias de Global Voices para que los medios ciudadanos del mundo estén disponibles para todos.

Entérate más sobre Traducciones Lingua  »

El espíritu de Henri Young: un preso bareiní intenta quitarse la vida

Bahraini protesters with placards and Bahraini flags met outside the US Embassy in London before marching to the Saudi Embassy to call for justice for 3 pro-democracy protesters sentenced to death in April by a military court.UK. 26th November 2011. Photograph by Peter Marshall. Copyright: Demotix

Protestantes bareinís con pancartas y banderas de Bahréin se reúnen en el exterior de la embajada estadounidense de Londres antes de marchar hacia la embajada de Arabia Saudita para pedir justicia por los tres protestantes prodemocracia, entre ellos Ali Altaweel, sentenciados a muerte en abril por un tribunal militar. Reino Unido. 26 de noviembre de 2011. Fotografía de Peter Marshall. Copyright: Demotix

Régimen de aislamiento. Para mí, era peor que la tortura física. ¿Qué es el tiempo si nada cambia? si estás encerrado en una habitación, sin nada que hacer salvo escuchar tus propios pensamientos. En tu soledad, evocas todo lo que tiendes a alejar en tu rutina cotidiana. Es fácil quedar consumido por miedos e idas oscuras.

Para mí, la forma de sobrevivir a la soledad fue construir un mundo imaginario en mi mente: un lugar diferente, con personas diferentes. Un mundo donde pudiera escapar y pasar tanto tiempo como pudiera sin quedarme sin la oportunidad de ver y sentir cosas nuevas. Para cuando estuviera de vuelta con los otros presos, ya habría construido una historia completa, repleta de personajes y eventos de los cuales hubiera seguido y observado su evolución. Así fue cómo mi mente me ayudó a adaptarme y sobrevivir. No pude imaginar, sin embargo, cómo lo habría sobrellevado si mi régimen de aislamiento hubiera durado más allá de un par de semanas.

En prisión, había una leyenda casi urbana sobre un preso que era origen tanto de miedo como de fortaleza. El nombre Ali Altaweel salía de la nada y con bastante frecuencia en la conversación. Si te quejabas a tus compañeros presos de las condiciones de tu reclusión, ellos te decían que deberías estar agradecido por no estar en los zapatos de Ali Altaweel. Si desobedecías las normas, los guardias te recordaban que tu destino final podría ser el mismo que el de Ali Altaweel. La historia de Altaweel se convirtió en un cuento aleccionador para algunos, y en fuente de esperanza y resistencia para otros. Aunque para la mayoría de la gente, Altaweel era un fantasma, un preso que nunca verían, un preso que no recibió ayuda, ni siquiera una mención en un titular.

Ali Altaweel, de 25 años, ha estado en régimen de aislamiento durante más de tres años. Intentó suicidarse dos veces: la primera cortándose las venas, y la segunda, más reciente, intentando colgarse. Altaweel le dijo a su abogada que organizase una visita para poder arreglar su última voluntad y testamento, porque intentaría poner fin a su miseria de nuevo. Después que sufriera una crisis nerviosa, Ali fue trasladado a un hospital psiquiátrico, como informó la activista Maryam Alkhawaja:

Ali AlTaweel está en un hospital psiquiátrico tras haber sufrido una crisis nerviosa debido a los más de tres años que pasó en régimen de aislamiento.

En la adaptación cinematográfica de 1995 de Murder in the First, millones de personas conocieron la historia de Henri Young, quien, después de tres años de maltrato deshumanizante y un régimen de aislamiento en la famosa prisión de Alcatraz de California, decidió quitarle la vida a otra persona. Los creadores de la película nunca podrían haber imaginado que esta historia, grabada en la primera mitad del siglo XX, podría manifestarse de verdad en nuestra época.

Ali Altaweel fue sentenciado a muerte por el presunto atropello a un policía a comienzos de la revuelta de Bahréin de 2011. Se presupone que el incidente ocurrió durante un ataque a la isla de Sitra que dejó cuatro civiles muertos y docenas de heridos. El vídeo que aparece a continuación muestra cómo, aquel día, los oficiales de policía detuvieron a civiles y les golpearon en público:

En el siguiente vídeo está claro que uno o varios civiles armados también participaron ese día en los disparos a los protestantes, y que estos les pedían a los otros que saliesen a la vista.

La familia de Ali informó que lo habían arrestado en casa de su hermana, donde se estaba quedando mientras se recuperaba tras una intervención quirúrgica. Lo detuvieron, y después lo torturaron durante meses hasta que confesó y lo sentenciaron. La tortura siguió incluso después de haber sido sentenciado.

El caso de Ali es uno de los ejemplos más claros del funcionamiento anormal y de la corrupción que hay en el sistema judicial. En un informe realizado por una comisión de investigación, los testimonios y la información relacionados con el incidente eran tan contradictorios que hasta la dirección del incidente era tema de disputa. En la página 237 del informe de la Comisión independiente de investigación de Bahréin, que fue aceptado por el rey de Bahréin, se expone que “El oficial de policía Ahmed Rashid Al Muraysi fue atropellado por un vehículo en la rotonda del Consejo de cooperación del Golfo (GCC) el 15 de marzo de 2011.”

La rotonda del GCC a la que se hace referencia en el informe es la que se conoce con el nombre de Plaza de la Perla, el epicentro de las manifestaciones prodemocracia que se iniciaron en Bahréin el 14 de febrero de 2011. El certificado de defunción expedido, sin embargo, dice que el policía fue asesinado en el pueblo Ma'ameer.

Todos los testigos del incidente son policías. Las fuerzas policiales de Bahréin han sido declaradas culpables de emplear una fuerza excesiva contra los protestantes. La dirección del incidente no es el único punto en el que están en desacuerdo los testigos y las autoridades. Los cuatro testigos dieron testimonios contradictorios sobre el incidente, declarando que varios individuos dispararon al coche que atropelló al policía. Ninguno de los testigos pudo identificar a Ali como el conductor del coche. Tampoco pudieron ver el número de matrícula. Todo en lo que parecen estar de acuerdo es en el color del coche, que no coincide en realidad con el de Ali, sino con uno que pertenece a otro de los acusados.

En base a una prueba que en el mejor de los casos era circunstancial, Ali fue sentenciado a muerte, incluso a pesar de las recomendaciones de algunas comisiones y grupos de derechos humanos. Mientras Ali espera que su sentencia sea revisada o completada, su infierno interno es tan real como las reclamaciones de muchos de nuestros compatriotas, y más allá del silencio atronador que Ali experimenta en su aislamiento, hay un silencio aún más descarado en el exterior. Alcatraz se cerró en 1963, pero muchas historias como la de Ali todavía siguen apareciendo poco a poco en las prisiones siempre en expansión de Bahréin.

Inicie la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor trate a los demás con respeto. Comentarios conteniendo ofensas, obscenidades y ataque personales no serán aprobados.