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¿Por qué la masacre de Baga no ha conseguido tantos titulares como el atentado a Charlie Hebdo?

Refugiados nigerianos en el campamento de Gagamari, en la región de Diffa (Níger). Cruzaron la frontera huyendo de los insurgentes de Boko Haram que atacaron su ciudad, Damassak, el 24 de noviembre de 2014. Foto de la Dirección General ECHO de la Comisión Europea en Flickr, con licencia CC BY ND 2.0

Refugiados nigerianos en el campamento de Gagamari, en la región de Diffa (Níger). Cruzaron la frontera huyendo de los insurgentes de Boko Haram que atacaron su ciudad, Damassak, el 24 de noviembre de 2014. Foto de la Dirección General ECHO de la Comisión Europea en Flickr, con licencia CC BY ND 2.0

Baga, una ciudad en el estado de Borno, al noreste de Nigeria, sufrió recientemente una catástrofe inimaginable cuando Boko Haram, los vampiros asesinos de Nigeria, masacraron a los inocentes habitantes de esta localidad. Amnistía Internacional ha descrito este incidente como «la peor masacre de la reciente historia» del grupo islamista. Las cifras de muertos no están claras, oscilando entre las 150 víctimas según las estimaciones oficiales y las 2000 que defienden otras fuentes independientes.

No obstante, esta espantosa noticia no consiguió tantos titulares internacionales como los atentados de París que provocaron 17 muertos. Aunque abundan las razones para el silencio mediático, en este caso parece tratarse de una combinación de tres factores: el de la cercanía, la insensibilidad de las élites políticas nigerianas –tanto del partido en el poder como el de la oposición– y las servidumbres de la prensa local.  

#IamCharlie, pero también #IamBaga 

Baga es una ciudad apartada, enclavada en el impenetrable estado de Borno. Muchos lugares del noreste de Nigeria que tienen fronteras con Chad, Níger y Camerún están hoy controlados por Boko Haram. El jefe de las fuerzas de seguridad nigerianas, el mariscal Alex Badeh, declaró que a principios de este mes Boko Haram tomó el cuartel de una fuerza militar multinacional ubicado en la frontera de Nigeria después de que Chad y Níger retiraran sus fuerzas de esa base.

Esto significa que ni los periodistas ni los blogueros tienen pleno acceso a Baga, y no pueden hacer una valoración exacta de la situación sobre el terreno. Todo lo contrario al horror que se desencadenó en París, una ciudad fácilmente accesible, llena de internautas blandiendo smartphones. En un artículo para The Conversation, Ethan Zukerman, cofundador de Global Voices explicó con más detalle:

Paris is a highly connected global city with thousands of working journalists, while Baga is isolated, difficult and dangerous to reach. The attacks on Charlie Hebdo targeted journalists, and it’s understandable that journalists would cover the death of their comrades. The attacks in Paris were a shock and a surprise, while deaths at the hands of Boko Haram have become distressingly common in an insurgency that has claimed over ten thousand lives since 2009.

París es una ciudad global extremadamente conectada con miles de periodistas, mientras que Baga está aislada, y llegar hasta allí es difícil y peligroso. Los atentados a Charlie Hebdo iban dirigidos a periodistas, y es comprensible que otros periodistas cubran la muerte de sus colegas. Los ataques de París fueron una conmoción y una sorpresa, mientras que las muertes a manos de Boko Haram se han hecho dolorosamente habituales en un período de insurgencia que ha segado más de diez mil vidas desde 2009.

Aún así, esto no justifica la complicidad de los medios tradicionales occidentales. El corresponsal Simon Allison escribió en un artículo para la web sudafricana Daily Maverick que «las vidas africanas siguen considerándose menos dignas de mención en la prensa –e implícitamente, menos valiosas– que las vidas occidentales».

Hola, Twitter, ¿podemos hablar de Baga/Noreste de Nigeria, por favor?

Algunos nigerianos son de la opinión de que el país se merece más ayuda de la comunidad global contra los continuos asesinatos de Boko Haram. Por ejemplo, Ignatius Kaigama, arzobispo católico de Jos (Nigeria), piensa que la solidaridad global que ha suscitado la violencia de París también debería mostrarse hacia los nigerianos. «Necesitamos que este espíritu se extienda. No solo cuando hay [un ataque] en Europa, sino también cuando lo haya en Nigeria, en Níger, en Camerún», dijo a la BBC.

«La indignación ante a la masacre es prácticamente inexistente»

Por muy tentadora que parezca la conspiración de silencio de los medios globales, ni hace justicia a la compleja naturaleza de la masacre de Baga ni exonera a los insensibles líderes políticos nigerianos.

¿Por qué pedimos al mundo que nos ayude a hablar sobre lo sucedido en Baga? ¿Por qué no estamos hablando y tomando medidas nosotros mismos?

Menos de 24 horas después de la masacre de Charlie Hebdo en París, el presidente nigeriano Goodluck Jonathan emitió una declaración condenando el «cobarde ataque terrorista», pero guardó silencio sobre un ataque similar y mucho más brutal en su país.  

El presidente Jonathan de Nigeria ha condenado públicamente el atentado de París, pero no dice nada de la masacre de 2000 personas en su propio país.

No obstante, una semana después del incidente de Baga, el presidente visitó el estado de Borno. Una declaración de su portavoz afirma que el presidente Jonathan dijo a «oficiales y soldados de esta división que el país está muy orgulloso de ellos y agradecido por su dedicación y compromiso con la defensa de la población civil contra terroristas y extremistas violentos».

El presidente Jonathan y el gobernador Shettima, hoy, en el campamento de desplazados de Pompomari (Maiduguri).

Pero estas críticas no están reservadas solo al gobierno, sino que se extienden a los políticos de la oposición que quieren sacar provecho político de la catástrofe de Baga. 

Gritemos a los que quieren usar Baga para anotarse puntos políticos. Sabemos cuánto les importa. Literalmente, podemos sentir su empatía.

En Nigeria es época de elecciones, y por eso los medios locales están más pendientes de la publicidad de los candidatos y de cubrir su campaña electoral que de las noticias. Los medios nigerianos son tan cómplices como sus homólogos extranjeros en mantener el silencio sobre Baga.

Unas 2000 vidas (y no eran perros) se han perdido en Baga. La atrocidad es prácticamente inexistente. Los medios locales están abarrotados de mítines políticos de todo tipo.

La complicada situación de Baga se resume muy bien en esta entrada en Facebook de Jeremy Adams Smith, autor y editor residente en San Francisco:

The first thing you'll notice that there is not a lot of coverage of the massacres in Baga and Askira; in many papers, it's totally unmentioned and invisible. Why this crime is not being covered IN NIGERIA, I'll address in a moment. But what you do see in the papers is a lot of finger-pointing and rage against the government of Nigeria; of course, it's election season. It's the job of that government to protect its people, and the government is not doing its job.[…] The government of Nigeria doesn't want you to know, isn't transparent, and isn't helping people who are suffering. In fact, there is widespread denial throughout Nigeria of what is happening–a denial that extends to the press.

Lo primero que se nota es que no hay muchas noticias sobre las masacres de Baga y Askira; muchos periódicos no las nombran en absoluto. De por qué no se comenta este crimen EN NIGERIA, hablaré en seguida. Pero lo que se ve en la prensa es un montón de rabia y dedos señalando al gobierno de Nigeria: por supuesto, es época de elecciones. Es obligación del gobierno proteger a su gente, y el gobierno no está haciendo su trabajo. (…) El gobierno de Nigeria no quiere que lo sepas, no es transparente, y eso no ayuda a la gente que sufre. De hecho, en Nigeria se niega lo que está sucediendo, una negación que se extiende a la prensa.

#IamBaga (Yo soy Baga) no llegará a convertirse en tendencia como #JeSuisCharlie (Yo soy Charlie) por todas estas razones. No obstante, por mucho que haya claras evidencias de un vacío de la prensa global sobre Baga, eso no significa que el gobierno nigeriano esté libre de culpa. Además, la prensa local no es ninguna santa. Al final, es una combinación de todo esto lo que hace que la injusticia de la masacre de Baga resulte espeluznante.

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