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El declive de la libertad de los medios de comunicación en Bulgaria

Word Press Freedom map 2014, by Reporters Without Borders.

Mapa que refleja el nivel de libertad de prensa en el mundo en 2014, realizado por Reporteros Sin Fronteras.

Según la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa presentada por Reporteros Sin Fronteras, el estado de la libertad de los medios de comunicación en Bulgaria era malo en 2013. Pero en 2014, la situación se deterioró aún más. En tan solo un año, el país cayó 13 puestos en la lista. Situado en el puesto 100 de 180, es ahora el último de la UE, cayendo por debajo de países vecinos como Hungría (64) y Serbia (54).

Tras un periodo agitado marcado por protestas masivas y tensión política en torno a las elecciones parlamentarias, esta caída récord hacia la parte baja de la lista, ha despertado preocupaciones dentro y fuera del país.

El informe de Libertad de Prensa en el Mundo indica que varios periodistas independientes, muchos de los cuales son reporteros de investigación, se enfrentan a serias amenazas tanto del gobierno como de entes no gubernamentales.

Gerard Choppe, presidente de la filial suiza de Reporteros Sin Fronteras, vio la concentración de propiedad y la falta de transparencia de la industria de los medios de comunicación como los mayores obstáculos para la libertad de prensa en Bulgaria. Resumió estas “malas noticias” en una conferencia de prensa en la que hizo el siguiente diagnóstico:

“България е лош пример по отношение на свободата на медиите.В разговор с български журналисти, те съобщават, че има много цинизъм, много автоцензура и силна липса на надежда. Симптомите не са никак добри. Журналистиката е огледало на обществото, следователно има още много какво да се направи. Дали трябва да се губи надежда и да се примирим – убеден съм, че не бива, нещата могат и ще се подобрят. В това отношение много може да помогне журналистическата солидарност”, каза Чоп. Самият той е бил дългогодишен главен редактор на швейцарското обществено радио, а сега е медиен консултант и се занимава с оценка на качеството на швейцарските медии”.

Bulgaria es un mal ejemplo en términos de libertad de los medios de comunicación. Cuando uno habla con periodistas búlgaros, estos dicen que hay mucho cinismo, mucha autocensura y una gran desesperanza. Los síntomas no son nada buenos. El periodismo es un reflejo de la sociedad, por eso queda mucho por hacer. ¿Debemos perder la esperanza y aceptarlo? Estoy seguro de que no y de que la situación puede mejorar. En ese sentido, la solidaridad periodística podría ayudar mucho.

En esa misma conferencia, Asen Yordanov, miembro del portal búlgaro de noticias independiente Bivol, habló sobre el proceso de monopolización y compra de los medios que se inició tras la adhesión de Bulgaria a la UE. Yordanov, periodista de investigación especializado en temas de corrupción dentro el sistema judicial, señalaba a Corporate Commercial Bank (KTB), un acreedor privado que jugó un papel importante en la monopolización y luego se declaró en bancarrota en 2014. Según Yordanov y el periodista de Darik Radio, Prolet Velkova, el banco tuvo una influencia significativa en el sector de los medios de comunicación entre 2011 y 2014.

Corrupción en los medios y pérdida de confianza

En una entrevista con The Guardian, la periodista búlgara, Lada Trifoonova, describía un incidente que según ella “resume” bien la corrupción y la falta de transparencia de los actuales medios búlgaros:

Reporters from the Franco-German television network ARTE were prevented from filming a property owned by one of Bulgaria's richest and most contentious politicians, the oligarch and media owner, Delyan Peevski.

His security guards and police subjected the journalists to unnecessary identity checks. Meanwhile, the Bulgarian video operator – who was hired by ARTE from a local TV channel – was phoned by his boss and ordered to delete the footage.

A unos reporteros de la red de televisión franco-germana ARTE, se les impidió que grabaran una propiedad perteneciente a uno de los políticos búlgaros más ricos y polémicos, el oligarca y propietario de medios de comunicación, Delyan Peevski.

Sus guardias de seguridad sometieron a los periodistas a controles de identidad innecesarios. Mientras tanto, el cámara búlgaro -contratado por ARTE a un canal de televisión local- recibió una llamada de su jefe que le ordenó borrar la cinta.

El 14 de junio de 2013, una votación parlamentaria que nombraba a Peevski como director de la Agencia de Seguridad Nacional del país, desencadenó protestas de miles de personas en contra del gobierno.

Trifonova, una experiodista que actualmente está realizando un posdoctorado, ha hecho un llamamiento para que la UE congele los fondos destinados a las llamadas “estrategias de comunicación”. Además, añade:

Four years ago, the then biggest foreign media owner in Bulgaria, the German conglomerate Westdeutsche Allgemeine Zeitung (WAZ), sold off all its titles. Its director explained that it was retreating due to “widespread abuse of power” and “the close intertwining of oligarchs and political power, which is poisoning the market”.

In subsequent years, the country's largest media organisation, the New Bulgarian Media Group (NBMG), was supposedly owned by Irena Krasteva, mother of Delyan Peevski.

Hace cuatro años, el por aquel entonces mayor propietario extranjero de medios de comunicación en Bulgaria, el grupo alemán Westdeutsch Allgemeine Zeitung (WAZ), vendió todas las propiedades y medios que tenía en el país. Su director explicó que se retiraban debido al “generalizado abuso de poder” y a “las estrechas interconexiones entre oligarcas y poder político, que están envenenando el mercado”.

En los años siguientes, la mayor corporación de medios de comunicación del país, la New Bulgarian Media Group (NBMG), fue supuestamente adquirida por Irena Krasteva, madre de Delyan Peevski.

Deutsche Welle Bulgaria también publicó un artículo titulado “El gran desmorone” que incluía varias declaraciones del abogado Alexander Kashamov y del politólogo Parvan Simeonov y en el cual Kashamov afirmaba que el controvertido nombramiento de Delyan Peevski fue una de las principales razones por las que Reporteros Sin Fronteras le dio una clasificación tan baja a la libertad de medios de comunicación en Bulgaria en 2014. Además, añadía que las protestas han aumentado la confianza popular en las redes sociales como un “medio de comunicación sustitutivo” de los medios tradicionales.

Caricature of the Bulgarian far-right politician Volen Siderov and media by Christo Komarnitzki, used with permission

Caricatura del político búlgaro de extrema derecha Volen Siderov y los medios de comunicación, realizada por Christo Komarnitzki. Usada con permiso

El campamento de medios independientes

La web del periódico analítico E-vestnik está entre esos medios críticos con las tendencias mediáticas dependientes y la influencia del gobierno sobre el trabajo de los periodistas. En uno de sus análisis de los medios búlgaros, el periódico online hizo un collage de las portadas de un conocido diario que publicó durante varios días seguidos fotos del Primer Ministro, Boyko Borisov, junto a informaciones poco relevantes sobre Borisvo y su gobierno.

Debido a su objetivo y línea no comercial, muchos medios independientes ingresan poco dinero con la publicidad, aún así tienen una pequeña pero fiel audiencia, en su mayoría personas que buscan fuentes de información alternativas.

Según Simeonov, el espacio mediático ha sido fragmentado en “campamentos” que han tratado de camuflar cualquier influencia y estilo de la política búlgara y los sistemas de antaño. Y concluía:

В България липсва доверие към публичността. Налице е презумпцията, че всичко е платено или може да се купи. Дефицитът на морал е повсеместен. Това твърдение се отнася и за политиците, и за медиите, и за хората, които коментират политика, за всички, които имат допир с тях. “Свободата” на изразяване в българските медии достига абсурдни измерения.

En Bulgaria hay falta de confianza en la publicidad. Uno presupone que todo está pagado o que podría pagarse. El déficit de moral está [presente] a escala masiva. Esto se refiere a la política, así como a los medios y gente que comentan sobre política, a todo el que tenga alguna interacción con esos medios. La “libertad” de expresión en los medios búlgaros ha alcanzado dimensiones absurdas.

A pesar de la perspectiva actual, aún puede quedar una luz al final del tunel en 2015 — mientras el declive pueda no tener fin, la mejora también.

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