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Violencias por desigualdades entre los géneros: Cuando las víctimas son los hombres

Pintura Kalighat “Mujer golpeando a un hombre con una escoba”, Calcuta, India, 1875. Artista desconocido. Imagen de dominio púlbico.

Este post ha sido reeditado para remediar inexactitudes que han podido dificultar el equilibrio de la conversación

La violencia de género tiene numerosas ramas, pero suele referirse a la violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona sobre la base de su sexo, o de las interpretaciones sociales asignadas a éste, algo visto con particularidad en la violencia contra las mujeres. Sin embargo, aunque en un número mucho menor, las desigualdades entre los géneros afectan también a los hombres. Las conversaciones al respecto suelen ser sumamente complejas, y numerosas polémicas tienen lugar cuando se habla de la violencia contra los hombres que se basa en las desigualdades de género. 

Queda claro que los números que lanzan la alarma se refieren a las violencias contra las mujeres. Sin embargo, otros grupos son víctimas también de las desigualdades de género. Internet ha sido la plataforma sobre la que varios grupos intentan dar visibilidad a estos problemas y abrir más espacios para una conversación de gran controversia. En muchos de los casos, las cifras que hacen referencia a estas violencias se basan en denuncias, que suelen ser raras dados los prejuicios propios de las convenciones sociales. Por ello, algunos grupos toman espacios por Internet para abrir el diálogo al respecto. Un ejemplo de estas discusiones puede verse en iniciativas como la del grupo británico ManKind, con la que circularon un video a principios de 2014 en el que se pone en evidencia la percepción social de la violencia de hombres hacia mujeres y de mujeres hacia hombres; un video que es fuente, aún hoy, de agitadas discusiones, pues se teme que el modo de destacar el problema actúe en detrimento de la visibilización de la violencia contra las mujeres. 

En América Latina, donde las tradiciones hacen diferencias distanciadas de los roles de género, el problema de la violencia contra los hombres de parte de las mujeres es también un tema muy complejo. Las cifras obedecen a denuncias, y éstas no suelen llegar a las autoridades. En este sentido, un trabajo publicado en la página de la Universidad de Bio Bio, en Chile, pone en relieve el problema del maltrato doméstico hacia los hombres y cómo las desigualdades impiden su observación:

Actualmente la violencia hacia el varón apenas se consigna, situación que hasta el momento no permite precisar la real magnitud de varones que vivencian esta violencia […] Dentro del espectro de la violencia intrafamiliar, la que se manifiesta con mayor frecuencia, según investigadores es violencia en la pareja […] Diversos autores en violencia intrafamiliar, coinciden en lo difícil de trabajar el tema, porque entra la campo de las contradicciones, polarizaciones, conforme se explica la problemática, pero ¿qué pasa con la violencia en la pareja cuando se manifiesta contra lo percibido como común?

Otros términos utilizados para abordar este tema es el de la violencia doméstica, o intrafamiliar, pues en muchos casos las agresiones tienen lugar dentro del seno familiar, sean éstas contra hombres o mujeres. El portal Cambia al Mundo, por su parte, utiliza el concepto de hombre maltratado y expone las complejidades del problema:

Las formas más habituales de maltrato femenino hacia el hombre son la humillación, el aislamiento familiar y social, el abuso económico, los celos infundados y la indiferencia afectiva. También el modo de resolución de algunos divorcios puede ser un tipo de violencia psicológica para los hombres, sobre todo, cuando se experimenta una dificultad para mantener los vínculos afectivos con los hijos.

Otras formas de violencia:

Las clasificaciones de tipos de violencia suelen tener relieve cuando las víctimas son mujeres, pero no existen aún muchas clasificaciones específicas que permitan observar los fenómenos que rodean las violencias de mujeres a hombres. De este modo Esther Pineda detalla algunas situaciones de violencia, aunque, según la autora, sea difícil reconocerlas:

Pese a la renuencia de muchos/as por reconocer el hecho de que algunos hombres son víctimas de violencia física, verbal y psicológica a manos de sus parejas mujeres, en el contexto de relaciones sexo-afectivas como el noviazgo, matrimonio o uniones libres, así como, la violencia ejercida contra los hombres por su preferencia sexo-afectiva no heterosexual, estas también son violencia de género.

Desde la página “Equidad“, Ben Wadham analiza evidencias de la violencia contra los hombres en México, donde un crecimiento en las estadísticas muestra cómo la violencia de mujeres hacia hombres, aunque no dramáticamente, aumenta. El autor destaca también cómo la base de estas violencias tienen como fuente la violencia propia de las convenciones sobre lo masculino:

El hecho de que la mayor parte de las investigaciones sobre violencia doméstica reporte predominantemente violencia de los hombres contra las mujeres no constituye un ataque personalizado contra los hombres, sino una representación de cómo la violencia masculina amenaza la seguridad de mujeres y hombres. […] Los hombres que son agredidos por mujeres podrían no reportar estos ataques debido a vergüenza y tensiones con sus ideas sobre la masculinidad, o porque un policía podría reírse de un hombre que reporta violencia pues “un verdadero hombre jamás dejaría que su mujer le pegue”…

Y desde una perspectiva personal, agrega:

Es contraintuitivo sugerir que las mujeres perpetran las mismas clases de actos violentos, en las mismas formas y por las mismas razones que lo hacen los hombres. […] Más aún, personalmente, como hombre, son otros hombres quienes amenazan mis sentimientos de seguridad, no las mujeres. Para mí, esto implica que los hombres tenemos la obligación y responsabilidad de analizar la violencia masculina, no sólo por el bien de las mujeres, sino también por nuestra propia salud y nuestro bienestar. 

La cuestión legal:

El grupo argentino Padres del Obelisco denuncia y reúne testimonios en los que las separaciones se traducen en una limitación de contacto entre padres e hijos por intervención de las madres. Grupos como éste sostienen que las leyes familiares protegen a las mujeres y dejan sin recursos legales a los padres que pierden contacto con sus hijos e hijas. Sin embargo, este grupo es también altamente criticado por asociaciones que luchan contra la violencia de género por tratarse, en muchos casos, de padres que tienen impedido el acceso a sus hijos o hijas “por decisiones judiciales debido a que tienen causas de abuso sexual y /o violencia”, como se denuncia desde Argentina Indymedia.

Por su parte, Fabio, uno de los blogueros más populares de Argentina, se lanza a escribir sobre el tema en su en su página y plantea la desigualdad del trato de la ley debido a la definición de género y destaca el elemento de base en las desigualdadaes: el poder.

Y en el poder se centra la cuestión. […] una mujer tranquilamente puede ejercer poder sobre un hombre y si la justicia, legislación y policía actúa de forma tal que las leyes sólo se aplican en un sentido, entonces puede ejercer esa ventaja por sobre su contraparte. 

Es exactamente lo mismo que hacían los machistas (y siguen haciendo) cuando a la mujer no la dejaban ni votar, ni tener propiedad ni nada, ¿hay poder disponible? si lo tengo lo ejerzo en contra de otras personas, en ese caso, otro género. 

Es de importancia destacar que la discusión sobre estos efectos de la desigualdad no debe silenciar las violencias contra las mujeres ni su lucha, que continúa siendo más numerosa. El objetivo de esta lectura de discusiones en línea es dar cuenta de conversaciones que destacan hechos de violencia que parten de las convenciones de género y que muestran cómo el número de víctimas de la desigualdad, en suma, puede también incluir a los hombres.

2 Comentarios

  • Negracubana

    Tales desigualdades explicará tendrá en cuenta que los hombres se han pasado siglos machacando a las mujeres. Me disculpan, este tipo de artículo es muy cuestionable, porque la sociedad patriarcal, eso quiere decir que ellos tienen privilegios por tan solo tener un hombre, nacen con ellos y los ejercitan en cuanto pueden. Como ayer decía un amigo en Fb: “Es cierto que los hombres tenemos que pagar un precio para ser hombres: no lloramos, ni sabemos expresa sentimientos, siempre tenemos que ser fuertes, tener la razón… pobrecitos nosotros. Por eso nos morimos antes que las mujeres, pero bien machitos nos morimos.
    A cambio de tan sacrificada vida nacemos con un paquete de privilegios que hasta en la más hp de las asimetrías tenemos ventajas frente a las mujeres. Es que no nos comprenden”.

    • Hola Negracubana, gracias por tu comentario.

      Yo he trabajado editando este post y mantuve una larga conversación con la autora para llegar hasta la versión que has leído. Leerás un poco más arriba que ha habido cambios y correcciones para evitar imprecisiones que hagan oscura un debate de por sí complejo.

      Creo que es de destacar, que conversar sobre estos hechos de violencia no tiene por qué minimizar la grave situación de las violencias que sufren las mujeres a nivel global.

      En efecto, los problemas de violencia que hemos citado, y a los que estos autores en línea hacen referencia tienen también origen en la violencia basada en las diferencias de género.

      La sociedad patriarcal es mucho más brutal con las mujeres, sin duda, pero quisiéramos no dejar de lado otras víctimas de las violencias que aunque son mucho menos numerosas, existen.

      Al mismo tiempo, consideramos que estas personas adhieren más peso, no menos, a la importancia de discutir y destacar los problemas que trae consigo la convención social que ve a hombres y mujeres como desiguales.

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