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Detrás de los anaqueles: lo que usted debe saber sobre la escasez en Venezuela

 

Uno de los tantos memes que circulan en las redes sociales sobre la escasez en Venezuela.

Uno de los tantos memes que circulan en las redes sociales sobre la escasez en Venezuela.

El inicio de un nuevo año puede ser renovador para la mayoría, lleno de promesas, proyectos, nuevos retos y generalmente cargado de buenos augurios y expectativas positivas. Sin embargo, los venezolanos comenzaron el 2015 con un clima no muy alentador, viviendo el punto más crítico de la escasez registrada en los últimos años y adoptando el ya obligado hábito de hacer enormes filas para abastecerse de los productos de la canasta básica como leche, jabón, café, champú, pañales, papel sanitario, medicinas, harina precocida, pollo, carne, entre otros.

Los antecedentes a esta problemática se remontan varios meses atrás y se sentían mucho más en el interior del país, pero la situación se aceleró a tal punto que llegó a Caracas, la capital, que siempre estuvo favorecida por una mayor distribución de alimentos.

La tensión ha colmado a muchos y las discusiones y peleas se presentan con frecuencia.

Las imágenes subidas a las redes sociales revelaron el estado de los anaqueles vacíos y largas colas los primeros días del 2015, hasta que muy pronto grandes cadenas de supermercados, afectadas también por la escasez, comenzaron a llenar hileras completas con el mismo producto y a prohibir el uso de cámaras fotográficas en los establecimientos. Mientras tanto, voceros del Gobierno alertaban de infiltrados que buscaban el caos reconocidos como “los hijitos de papá”.

Con fotos o sin ellas la falta de productos llegó y parece que para quedarse:

El Gobierno ha atribuido la escasez a la “guerra económica que sectores de derecha han impulsado en el país con flagelos como acaparamiento, especulación y contrabando”

Y parte del discurso, reforzado en cada declaración oficial, es defender al pueblo de esta guerra emprendida por los empresarios y el imperio norteamericano. Por ello, consideran que el uso de equipos captahuellas en los supermercados sería la solución.

Medidas como las captahuellas, vender sólo de acuerdo al último número de la cédula de identidad o hasta solicitar la partida de nacimiento a las madres para comprar los pañales de sus hijos, han sido implementadas en cadenas de las redes públicas y privada del país.
En las conversaciones típicas de los venezolanos nunca faltan las preguntas: “Qué conseguiste o qué te falta”, y tratar el tema del repunte en el aumento de precios, que también ha pisado el acelerador. El economista José Guerra comenta al respecto:

Un nuevo oficio ha surgido en medio de la crisis, y es que ante la falta de tiempo y de ánimo para enfrentar las colas, algunos recurren a los llamados “bachaqueros”, individuos que aprovechando la necesidad, ven la oportunidad de comprar productos escasos a precios regulados, para luego revenderlos 5 a 10 veces más caros obteniendo una jugosa ganancia.

Cuando el salario mínimo en Venezuela se ubica en Bs. 5.622,48 al mes, resulta más fácil permanecer unas horas parado y ganar Bs. 3.000 en un día, para vender un puesto en una cola con el fin de comprar electrodomésticos.

Pero el problema de fondo, según economistas, no es el contrabandista, ni el empresario, sino el modelo de control de cambio que impide una oferta amplia. La escasa asignación es advertida por diferentes sectores. Recientemente los de autopartes y alimentos reportaron que prácticamente no han recibido dólares para importar materia prima en lo que va de año, lo que ha frenado la producción.
Asimismo la escasez se evidencia en casi todos los rubros, pues se están agotando los inventarios y cada vez es más complicada la reposición.

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