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Vadim Elistratov de TJournal reseña la adaptación rusa de “Homeland”

Russia's new TV series "Rodina" (left) and the US hit show "Homeland" (right). Image courtesy of TJournal.ru.

La nueva serie de televisión rusa “Rodina”(Izquierda) y la exitosa serie estadounidense”Homeland” (derecha). Imagen: cortesía de TJournal.ru.

Vadim Elistratov, TJournal.ru.

Lo que sigue es la traducción al español de un artículo en ruso escrito por Vadim Elistratov y que se publicó en el sitio de internet Tjournal, el 17 de marzo de 2015.

El 16 de marzo se estrenó una nueva serie de televisión rusa llamada Rodina (“Homeland”) en la cadena nacional de televisión Rossiya-1. La nueva serie, dirigida por Pavel Lungin, está basada en la serie israelí Prisioneros de Guerra (Prisioners of War), que a su vez es la base del exitoso drama estadounidense Homeland.

Vadim Elistratov de TJournal vio el primer capítulo y explica por qué es difícil considerar a la adaptación rusa como un fiasco, aunque los creadores tengan un temor evidente a desviarse mucho de la fuente original, y que la serie rusa se vea afectada.

‘Homeland’ vs. ‘Homeland’ por Vadim Elistratov.

Los fanáticos rusos de Homeland, que se ha convertido en uno de los dramas más grandes de televisión de los últimos cuatro años (tanto que ganó el aplauso de los críticos y seis premios Emmy), reaccionaron con hostilidad ante el anuncio de la adaptación rusa. Sin embargo, cuando se dio a conocer que el director Pavel Lungin [Taxi BluesLa islaTsar] y actores de alto calibre como Vladimir Mashkov [TycoonMisión: Imposible – Protocolo Fantasma] y Vladimir Vdovichenkov [Leviatan] se habían unido al proyecto, surgió la esperanza de que, por lo menos, la serie no sería una bochorno.

Ahora que se estrenó el primer capítulo, se puede ver que la serie no es un desastre. Pero los creadores son un tanto capciosos cuando refieren a la serie israelí, Prisioneros de Guerra, como la fuente: el primer capítulo de Rodina es básicamente una reproducción cuadro por cuadro de la versión estadounidense, y las referencias a la versión israelí (a quien Rossiya-1 compró los derechos legales) son escazas.

Prisioneros de Guerra relata la historia de dos prisioneros de guerra israelíes que vuelven a su país luego de 17 años de cautiverio en manos de los sirios y de la dificultad para adaptarse a la vida cotidiana. La versión de los Estados Unidos traslada el foco de la trama a una intriga de espías: un solo soldado, Nicholas Brody, sobrevive a la captura del enemigo. En seguida, llama la atención de la agente de la CIA Carrie Mathison, que es la única que sospecha que el “héroe de guerra” sea un doble agente convertido por sus captores terroristas y devuelto al país para llevar a cabo un atentado en suelo estadounidense.

Rodina sigue los patrones de Homeland en detalle, aunque la adaptación de Lungin es, por supuesto, menos explícita que la versión estadounidense, que se transmite por cable Premium. Los escritores de la versión rusa dejaron de lado escenas de sexo que eran de vital importancia para la trama, y hay varios cambios notorios. Por ejemplo, cuando el personaje de la Señora Brody de Rodina sorprende a su hija a punto de besar a un chico, en vez de estar fumando marihuana con un amigo.

“Homeland” (arriba) y “Rodina” (abajo). TJournal.ru.

“Homeland” (arriba) y “Rodina” (abajo). TJournal.ru.

Lo que también falta en el estreno ruso es la escena en donde el personaje de Carrie Mathison se alista para salir de noche con intenciones de acostarse con el primer hombre que encuentre. En la versión estadounidense, esta escena es necesaria para mostrar que Carrie esta tan inmersa en su trabajo que las relaciones con los hombres son por pura conveniencia. No está claro por qué los escritores de la versión rusa quitaron esta parte.

“Homeland” (arriba) y “Rodina” (abajo). TJournal.ru.

Lungin también le quita el realismo a Rodina al ambientarla en 1999. Los personajes principales usan teléfonos celulares constantemente, instalan cámaras secretas minúsculas en los departamentos de los terroristas sospechados y en general, se desentienden del marco temporal que se eligió para la serie. Las razones para elegir el año 1999 son obvias: en esa época era más fácil imaginar un atentado terrorista de gran escala en el corazón de Rusia, pero este matiz no es en absoluto una excusa para todos los errores históricos de la serie.

“Homeland” (arriba) y “Rodina” (abajo). TJournal.ru.

“Homeland” (arriba) y “Rodina” (abajo). TJournal.ru.

“Homeland” (arriba) y “Rodina” (abajo). TJournal.ru.

A pesar de algunos cambios, Rodina se hizo evidentemente con un temor a que los escritores pudieran dañar algo que ya funcionaba, y entonces los creadores hicieron grandes esfuerzos para asegurarse de que los actores de la adaptación se parezcan a sus colegas de la versión estadounidense. Por un lado, esta estrategia funciona: Lungin ha creado una serie que lleva el ritmo tan bien como la versión estadounidense. Pero, por otro, la serie parece más que nada una forzada e innecesaria rusificación que con seguridad solo atrae a televidentes que se rehúsan a mirar televisión estadounidense por alguna razón ideológica.

Desde el punto de vista técnico, Rodina es inferior a Homeland en todos los aspectos: la cinematografía, la música y los costos de producción.

Pero Homeland no ganó su popularidad por la cinematografía, sino por la historia, las buenas actuaciones (aquí se puede tener en cuenta la que despliega Mashkiv), y la capacidad que tiene la serie para representar la vida de los agentes de inteligencia en varios matices morales. Los creadores de la serie hacen sentir incomodo a los espectadores con frecuencia. Los pone en frente de imágenes brutales por parte de los agentes de inteligencia y, de vez en cuando, los hace compadecerse de los terroristas y sus familias. La adaptación de Lungin tendrá trascendencia, si logra transmitir estos elementos, pero sería algo nunca antes visto por la televisión rusa en el horario de mayor audiencia.

“Homeland” (arriba) y “Rodina” (abajo). TJournal.ru.

Por el momento, hay una sola razón para mirar Rodina: ver las interesantes diferencias entre las mentalidades de los rusos y los estadounidenses. Las sutiles diferencias lo dicen todo. Por ejemplo, el personaje de Nicholas Brody frente al capitolio de los Estados Unidos se ve como una verdadera amenaza, pero la misma escena en Rodina, con su colega ruso parado frente al Kremlin, parece absolutamente inofensiva.

Esto es la traducción al español de un artículo en ruso escrito por Vadim Elistratov y que se publicó en el sitio de internet Tjournal, el 17 de marzo de 2015.

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