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¿El premio de mayor monto en dinero del mundo mejorará el gobierno en África?

Namibia's outgoing president Hifikepunye Pohamba. Photo released under Creative Commons by Agência Brasil.

El expresidente de Namibia Hifikepunye Pohamba. Fotografía bajo licencia Creative Commons por Agência Brasil.

Desde 2011, la Fundación Mo Ibrahim tardó cerca de 4 años para encontrar a un candidato adecuado para recibir el Premio Ibrahim al buen gobierno en África.  En 2014, el Comité de selección del premio eligió al presidente Hifikepunye Pohamba.

Hifikepunye Pohamba fue presidente de Namibia desde 2005. Su segundo mandato terminó el 21 de marzo de 2014.

El premio Ibrahim, que reconoce y distingue a líderes africanos que han desarrollado a sus países, sacado a la gente de la pobreza y preparado el camino para una prosperidad equitativa y sostenible, ha sido otorgado en solo cuatro oportunidades en ocho años. Los galardonados anteriores han sido Joaquim Chissano de Mozambique en 2007, Festus Mogae de Botswana en 2008, y Pedro Rodrigues Pires de Cabo Verde en 2011.

El premiado recibe $500,000 dólares estadounidenses durante diez años y en lo sucesivo $200,000 anuales.

La Fundación explicó las razones por las que eligieron al presidente Pohamba:

This award from an African foundation is a celebration of achievement in African leadership on the African continent.

The Prize Committee has decided to award the 2014 Ibrahim Prize for Achievement in African Leadership to President Hifikepunye Pohamba of Namibia.

President Pohamba’s focus in forging national cohesion and reconciliation at a key stage of Namibia's consolidation of democracy and social and economic development impressed the ‎Prize Committee. His ability to command the confidence and the trust of his people is exemplary. During the decade of his Presidential mandate, he demonstrated sound and wise leadership. At the same time, he maintained his humility throughout his Presidency.

He was deeply committed to the rule of law and to respect for the constitution, in particular on the issue of term limit. The Prize Committee also commends his respect for political opposition. His particular emphasis on issues of gender equality led to the notable achievement that 48% of Namibia's parliamentarians are female.

Este premio de una fundación africana es un reconocimiento a los logros de los líderes africanos en el continente africano.

El Comité del premio ha decidido otorgar el Premio Ibrahim 2014 al buen gobierno en África al presidente de Namibia, Hifikepunye Pohamba.

El acento que el presidente Pohamba puso en lograr la unión nacional y la reconciliación en una etapa clave de la consolidación de la democracia y el desarrollo social y económico de Namibia le impresionó al Comité del premio. Su capacidad para obtener la confianza y fe de su pueblo es ejemplar. Durante su mandato presidencial de una década, demostró un liderazgo sabio y sensato. Al mismo tiempo, durante su presidencia conservó la humildad.

Él mostró un fuerte compromiso con el estado de derecho y con el respeto a la constitución, en particular en el tema de la duración del mandato. El Comité del premio también ha elogiado su respeto por la oposición política. Su particular énfasis en los temas de igualdad de género ha logrado que el 48% de los miembros del parlamento de Namibia sean mujeres.

Las opiniones acerca de los méritos e importancia del premio siempre han estado marcadamente divididas. En 2009, Ory Okolloh dijo que ella no entendía cómo el premio podía mejorar la gobernanza y liderazgo en África:

I don’t get how the prize enhances governance and leadership in Africa – the problem is that most African leaders today are thieving, corrupt, buffoons who spend their time in office lining up their pockets so deep that the Ibrahim prize is chump change and that issues of legacy are irrelevant (see e.g. “I have no regrets”Moi), but I do get the part that decent leaders need a plan B – post retirement…although the fact is that most of them are voting themselves very nice “exit” packages anyway (see Mozambique, Ghana) . But, rather than rewarding African leaders for doing what they should be doing as a matter of course, why not set up a fund where e.g. if they want to build a library, or write a book, or set up a business – they have to apply for the money. So they have a plan B, it’s just not automatic.

Better still. Just shift the foundation’s focus away from things that have a minimal impact on the future of African leadership…I mean the index and the prize are just as about as impractical you can get if you are serious about changing the face of African leadership…if you ask me.

What should you be doing then you ask?

Well, any organization that is trying to do any serious work around leadership in Africa has make young people the core of any programming. Otherwise you haven’t looked the demographics of Africa yet and seriously thought about the implications. Convincing the Mugabe’s of the world to step down, is only part of the problem – you have to ask who is replacing the old guard? Is there a pipeline? Are the replacements different? Or are they just a younger, hungrier, more cynical version of the same (see Kenya’s parliament today).

I see that your foundation does offer scholarships to rising leaders, that’s a good start. But if the intention is to grow leaders at home, I would offer scholarships to enable students to attend local institutions as well.

And scholarships are so inside the box.

How about a fund for young Africans who are running for office – they have to come up with a plan, sign a commitment to good governance, and commit to being open with their campaign and if they get elected with their voting records in Parliament, public declarations etc….sound a bit crazy? Maybe. But in comparison to a index of democracy…hhhm.

Or if that’s too political – a travel fund/scholarship for young Africans to travel within Africa and spend a month or 6 months or a year – living in a different country, doing community service, writing a book, taking pictures…whatever – the underlying idea being that they would have the opportunity to get to know their own continent, to expand their worldview in a different way, to network with their fellow Africans, and to start building cross-border relationships which are critical to the future of the continent (think trade, ease of travel, etc.).

No entiendo cómo el premio puede mejorar la gobernanza y liderazgo en África – el problema es que la mayoría de los actuales líderes africanos son payasos ladrones y corruptos que pasan su tiempo en el cargo llenándose los bolsillos de tal forma que el premio Ibrahim es una miseria y los temas del legado son irrelevantes (ver por ejemplo, el “No me arrepiento de nada” del presidente Moi), pero sí entiendo que los líderes decentes necesitan un plan B – para después de retirarse… aunque el hecho es que de todas formas la mayoría de ellos están aprobando muy lindos planes de “retiro” (por ejemplo, Mozambique y Ghana). Pero, en lugar de recompensar a los líderes africanos por hacer lo que deben hacer normalmente, por qué no establecen un fondo para que por ejemplo, si quieren construir una biblioteca, escribir un libro o comenzar un negocio – puedan solicitar el dinero. Entonces tendrían un plan B, solo que no sería automático.

Mejor aún. Simplemente cambiar el foco de la fundación de cosas que tienen un mínimo impacto en el futuro del liderazgo africano… quiero decir que el índice y el premio son más o menos igual de inviables si pretendes en serio cambiar la cara del liderazgo africano… si me preguntas.

¿Qué debería estar haciendo entonces? preguntas

Bueno, toda organización que está tratando de hacer un trabajo serio en torno al liderazgo en África tiene que convertir a los jóvenes en el centro del programa. De otra manera aún no han tenido en cuenta la demografía africana y considerado seriamente las consecuencias. Convencer a los Mugabe del mundo para que renuncien, es solo parte del problema– tienes que preguntar ¿quién va a reemplazar a la vieja guardia? ¿Los reemplazantes son diferentes? ¿O son solo una versión más joven, hambrienta y cínica de lo mismo? (ver el actual parlamento de Kenia).

Veo que tu fundación ofrece becas para líderes emergentes, ese es un buen comienzo. Pero si la intención es el desarrollo de líderes en su lugar de origen, ofrecería becas que les permitan a los estudiantes asistir a instituciones locales también.

Y las becas entonces ocupan el centro de las preocupaciones.

¿Qué tal un fondo para jóvenes africanos que se postulen para un cargo – tienen que proponer un plan, firmar un compromiso de buen gobierno y comprometerse a realizar campañas electorales abiertas y en caso de ser elegidos a dar a conocer sus votos en el parlamento, declaraciones públicas, etc… ¿suena un poco loco? Quizás. Pero comparado con el índice de democracia… no tanto.

O si eso es demasiado político – un fondo/beca para que los jóvenes africanos puedan viajar dentro del continente y pasar un mes, 6 meses o un año– viviendo en otro país, haciendo servicio comunitario, escribiendo un libro, tomando fotografías… lo que sea – la idea es que tendrían la oportunidad de conocer su propio continente, expandir su visión del mundo de una manera diferente, para formar redes con sus compañeros africanos y comenzar a construir relaciones más allá de las fronteras que son fundamentales para el futuro del continente (piensa en comercio, facilidad para viajar, etc.).

Analizando la elección de la Fundación para 2014, Robert I. Rotberg, un investigador del Centro internacional Woodrow Wilson, se preguntó, “¿Hizo la fundación Ibrahim la elección correcta?” Él señaló que la mayoría de los logros que el comité del premio tuvo en cuenta no fueron suyos sino de su predecesor, el primer presidente de Namibia, Sam Nujoma:

The extent, however, to which Pohamba can take credit for these favorable results is questionable. He has been a very lackluster president of his country, and much of the progress which the ranking systems and the prize committee has noticed is largely either Nujoma’s doing or the product of other effective hands within the SWAPO ruling party. Human rights advances have been made despite official opposition. Having a free media has been achieved, too, by strenuous local efforts, certainly not thanks to a benign government. No one within Namibia would have imagined a leadership prize going to someone of Pohamba’s limited accomplishments and relatively low profile.

Indeed, if anything, Pohamba should be acclaimed for what he chose not to do, not for what he did. SWAPO has now transformed itself, thanks in part to Pohamba’s refusal to oppose change, into southern Africa’s first democratized liberation political party. Unlike the African National Congress in South Africa or the Zimbabwe African National Union – Patriotic Front in Zimbabwe, over the course of 2014 SWAPO underwent a quiet internal revolution. No longer were Ovambo, the dominant ethnic group, guaranteed the top spots. Nujoma’s son, a potential heir to Pohamba, was pushed aside. In fact, SWAPO decided at two consecutive party congresses to be guided by the wishes and votes of members, not by an outgoing president.

As a result, Hage Geingob, 74. assumes Namibia’s presidency on March 21, after serving as prime minister and being exiled briefly by Nujoma. Geingob is a Damara, one of the smaller ethnic entities in Namibia, and received a British Ph. D. in 2004 for a thesis on how to promote good governance in Namibia. He was one of the founders in 2004 of the African Leadership Council.

Sin embargo, en qué medida Pohamba puede llevarse el crédito por estos resultados favorables es cuestionable. Él ha sido un presidente muy mediocre, y gran parte de los avances marcados por los sistemas que elaboran rankings y por el comité del premio han sido obra de Nujoma o producto de otros miembros eficientes del partido gobernante, SWAPO. Los avances en materia de derechos humanos se han logrado a pesar de la oposición oficial. Los medios independientes también se lograron gracias a arduos esfuerzos locales, claramente no gracias a un gobierno magnánimo. Nadie en Namibia hubiera imaginado que un premio al liderazgo le iba a corresponder a alguien con limitados logros y un perfil relativamente bajo como Pohamba.

Pero, en todo caso, Pohamba debe ser reconocido por lo que eligió no hacer y no por lo que hizo. SWAPO ahora se ha transformado en el primer partido político de liberación democrática en el sur de África, gracias en parte a que Pohamba se negó a oponerse al cambio. A diferencia del Congreso Nacional africano de Sudáfrica o la Unión Nacional africana de  Zimbabwe – el Frente patriótico en Zimbabwe, durante el 2014 SWAPO sufrió una silenciosa revolución interna. Ya no es aquel en el que Ovambo, el grupo étnico dominante, garantizaba los principales cargos. El hijo de Nujoma, heredero potencial de Pohamba, fue dejado de lado. De hecho, SWAPO decidió en dos congresos partidarios consecutivos seguir los deseos y votos de sus miembros, no los del presidente saliente.

Como resultado, Hage Geingob, de 74 años, asume la presidencia de Namibia el 21 de marzo, luego de desempeñarse como primer ministro y haber permanecido en un breve exilio durante el mandato de Nujoma. Geingob es damara, uno de los grupos étnicos más pequeños de Namibia, y obtuvo un doctorado de una universidad británica en 2004 por su tesis sobre cómo promover el buen gobierno en Namibia. Él fue uno de los fundadores del Consejo de dirigentes africanos en 2004.

El profesor Calestous Juma, Director del Programa Mason Fellows en Harvard Kennedy School, tiene una mirada distinta. Él sostuvo que África necesita más, no menos, premios a la gobernanza:

Much of the debate has focused on the relevance of rewarding presidents with funds they probably do not need. Others question the criteria used for selecting the winners and argue that judgment on leadership performance should be a national matter.

These while these arguments are valid, they miss the critical role that prizes perform is benchmarking excellence. The size of the prize is an indication of the premium placed on good leadership. If good leadership was so abundant in Africa such a prize would possibly not be needed.

The prize and the media attention it generates inspires leaders and their followers to think about the value of excellence in public service. The existence of a benchmark for governance makes leaders reflect on their contributions irrespective of whether they will win the prize or not.

Unlike other prizes where winners are based on public expectations, the decision is based an elaborate research effort that uses a wide range of metrics to recommend candidates to the section committee. One can disagree with the criteria but cannot question the commitment to rigorous review.

It is true that some countries are more difficult to govern than others. This is not a reason to question the relevance of the prize. It is in fact an argument for more prizes, not less. There are many other African entrepreneurs who could help to broaden the base for excellence in public service by supporting other prizes.

Gran parte del debate se ha centrado en la relevancia de premiar a presidentes con fondos que probablemente no necesitan. Otros cuestionan el criterio usado para seleccionar a los ganadores y argumentan que el juicio sobre el desempeño del liderazgo debe ser un asunto nacional.

Aunque estos argumentos son válidos, subestiman el rol crítico de estos premios en el análisis comparativo de la excelencia. El monto del premio es un indicador de la importancia que se le asigna a la buena gobernanza. Si el buen liderazgo fuera tan abundante en África un premio como este probablemente no sería necesario.

El premio y la atención mediática que genera inspira a líderes y seguidores a reflexionar acerca del valor de la excelencia en la función pública. La existencia de un punto de referencia para el gobierno hace que los líderes reflexionen acerca de sus aportes independientemente de si ganan el premio o no.

A diferencia de otros premios que se basan en las expectativas del público, la decisión depende de una elaborada investigación que usa una amplia gama de medidas para recomendar candidatos al comité de sección. Uno puede no estar de acuerdo con los criterios pero no puede cuestionar el examen riguroso.

Es cierto que algunos países son más difíciles de gobernar que otros. Esta no es una razón para cuestionar la importancia del premio. Es de hecho un argumento para más premios, no para menos. Hay muchos otros emprendedores africanos que podrían contribuir a ampliar la base para la excelencia en la función pública patrocinando otros premios.

Makau Mutua, un ilustre profesor de derecho en la State University de New York, no estuvo de acuerdo con Calestous Juma en un tuit que desató un debate en Twitter entre ambos:

@calestous @MarthaKarua Africa necesita más, no menos, premios a la governanza

@calestous @MarthaKarua Sí, pero los premios deben ser de mucho menos dinero cuando los destinatarios son presidentes que ya son ricos. Más dinero debe destinarse a los necesitados.

@makaumutua Los ganadores pueden elegir disponer del premio como deseen.

@calestous @MarthaKarua No. No debería depender solo de ellos. Un enorme premio parece un soborno para prevenir la corrupción.

@makaumutua Existen muchas clases de premios para distintos propósitos. Este es solo un tipo. Ese es mi razonamiento.

@calestous @MarthaKarua No existen “muchos” premios de esta magnitud, y no de africanos, tampoco de otros. Esto fue innovador.

El Premio Ibrahim es el premio individual más importante por su monto del mundo.

.@makaumutua En la cultura del mecenazgo los premios son considerados regalos y no incentivos. Por eso el premio de la Fundación Mo Ibrahim se malinterpreta

Otros dos usuarios de Twitter debatieron brevemente sobre los méritos del premio:

@Daniel_Finnan @PBabayemi No, claro que no, pero seguramente es importante considerar lo que los namibios opinan de este premio. Él los gobernó después de todo.

¿@Daniel_Finnan quizás no conoces el significado de ese premio? En épocas recientes entre los corruptos gobernantes africanos, encontraron a uno valioso.

@PBabayemi Hola Peter, conozco bien el premio. ¿Sabías que la empresa de la hija de Pohamba el año pasado se aseguró un contrato de construcción de viviendas con el estado.

Daniel Finnan se refiere a un escándalo que involucra a la hija de Pohamba, a cuya empresa se le adjudicó un contrato de construcción multimillonario.

Calestous Juma, mientras, señaló el motivo por el que los premios a la excelencia como este son profundamente cuestionables:

Los premios a la excelencia molestan profundamente cuando amenazan el asistencialismo, el clientelismo y la mediocridad

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