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El destino de los embarazos no deseados en América Latina

Campaña para futuras madres. Foto en Flickr (CC BY-NC-SA 2.0).

Campaña para futuras madres. Foto en Flickr (CC BY-NC-SA 2.0).

Dos embarazos no deseados, uno en El Salvador y otro en Paraguay, con distinto final, le ponen cara una vez más a un tema tabú en América Latina: el aborto. En el primer caso, se trata de una madre que fue indultada luego de pasar siete años privada de su libertad de los 30 a los que fue condenada por homicidio agravado, el segundo es el una niña de diez años presuntamente violada por su padrastro.

Latinoamérica tiene algunas de las leyes más restrictivas sobre el aborto en el mundo entero. El Salvador, Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Surinam y Chile lo prohíben en su totalidad. Guatemala, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Paraguay lo aprueban solamente en caso de que la vida de la madre corra peligro. Los únicos países donde las mujeres puedan abortar libremente son Puerto Rico, Cuba, México (solo en la capital del país) y en algunos países del Caribe.

La salvadoreña Carmen Guadalupe Vásquez Aldana tenía 18 años cuando ocurrieron los hechos que la llevaron a prisión, tal como cuenta el sitio web Las17:

Había empezado a trabajar como empleada doméstica desde muy corta edad. Cuando ocurrieron los hechos […] trabajaba como empleada con un sueldo de $80 al mes, durmiendo en casa de sus patronos, en un cuarto que ni siquiera tenía luz eléctrica.
Al poco de empezar a trabajar sufrió una violación, producto de la cual quedó embarazada. […] Su vientre no le creció y su misma patrona no se había dado cuenta de que estuviera embarazada.
Tuvo un parto de madrugada en el pequeño cuarto que tenía en la casa donde trabaja. Asustada por que no esperaba ese parto y con miedo a perder el trabajo por ello, no pidió ayuda ni tuvo ninguna atención médica, y según ella manifestó la criatura nació sin vida. Tuvo una fuerte hemorragia y su patrona la encontró sangrando a la mañana siguiente. Guadalupe se levantó y trabajó en las tareas domésticas mientras seguía sangrando. Al mediodía, como no paraba la hemorragia, su patrona la llevo al Hospital de San Bartolo, donde no la atendieron hasta las 8:20 de la noche. El médico manifestó que tenía una fuerte hemorragia y el propio personal sanitario del Hospital la denunció a la policía por aborto y la detuvieron.

Como informamos hace algunos meses en Global Voices, en un texto que reprodujimos del sitio web de NACLA:

En El Salvador, un poderoso movimiento a favor de la vida encabezado por la organización Sí a la Vida empezó a hacer campaña por una penalización total del aborto durante un plan para revisar el Código Penal en 1994. […] A diferencia de la norma anterior, el nuevo código penalizó el aborto en caso de violación o de grave deformidad fetal o para preservar la salud de la madre.

A partir de 1998 la Asamblea Legislativa decidió eliminar todas las formas de aborto y se declara constitucionalmente que el Estado debe proteger y reconoce a la “persona humana” como todo “ser humano” desde el instante de la concepción.

La historia de Carmen Guadalupe tuvo un giro el pasado 12 de enero, cuando la Comisión de Justicia y Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó por unanimidad el dictamen favorable para indultarla. El suyo es el primer indulto otorgado en la historia de El Salvador a una mujer acusada de aborto y da esperanza para otras 16 que continúan en prisión.

En conferencia de prensa realizada luego de su liberación, Carmen Guadalupe dijo “doy gracias a Dios porque por fin se hizo justicia, en la cual yo me declaro inocente”.

En su momento, los usuarios de Twitter opinaron:

#Las17 fueron encarceladas por el “homicidio agravado” de sus hijos recién nacidos. Organizaciones no gubernamentales denuncian “vicios procesales“: en cada uno de estos casos, en cada etapa del proceso judicial, el Estado agresivamente persiguió el enjuiciamiento de la madre en lugar de perseguir la verdad, comenzando en el momento de la detención y culminando en el momento de la condena.

El caso de Paraguay representa otra cara de un mismo drama, si es que no es más trágico aun, pues la futura madre es una niña de diez años:

Tiene 10 años, pesa 36 kilogramos, apenas alcanza el 1.40 de estatura y está embarazada luego de que, se presume, su padrastro abusara de ella. Sin embargo, las autoridades paraguayas se niegan rotundamente a que la menor aborte.
El 21 de abril la menor llegó al Hospital Materno Infantil de Trinidad de Asunción acompañada de su mamá. La pequeña se quejaba de un dolor estomacal.
Pero cuando los médicos la revisaron descubrieron que en realidad la pequeña tenía 21 semanas de embarazo.
Hoy la menor tiene 5 meses de embarazo, el padrastro, que presuntamente abusó de ella está prófugo y la madre de la menor recibió prisión provisional luego de que diera pistas falsas para proteger al presunto violador.

El ministro de Salud de Paraguay, Antonio Barrios, ha manifestado su total desacuerdo con que la menor aborte. Además, ha criticado la campaña pública que busca presionar a las autoridades del país para que autoricen el procedimiento.

La negativa de las autoridades paraguayas ha desatado una serie de reacciones. Amnistía Internacional publica en su sitio web:

Amnistía Internacional ha emitido una Acción Urgente y sus activistas han escrito cartas al ministro de Salud Pública y Bienestar y al fiscal general pidiéndoles que intervengan para proteger a la niña y garantizar sus derechos humanos.

La organización ha iniciado una petición en línea con el nombre Niña en peligro. Y en Twitter hay reacciones también que incluso increpan al presidente paraguayo Horacio Cartes:

En Paraguay, cada día dos madres de entre 10 y 14 años dan a luz, la mayoría producto de abusos sexuales de parte del entorno familiar, de acuerdo con cifras oficiales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que cada año se realizan cuatro millones de abortos en América Latina y la mayoría en condiciones de insalubridad, sobre todo en zonas de escasos recursos.

ACTUALIZACIÓN: Gilberto Benítez Zárate, padrastro de la niña paraguaya y presunto padre del hijo que espera, fue detenido por la policía paraguaya y se encuentra tras las rejas en la cárcel de Tacumbú en Asunción.

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