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¿Puede este candidato presidencial estadounidense capturar corazones republicanos y latinos?

Marco Rubio hopes to be the first Latino president of the United States. But how long can he pander both the Latino and Republican base to achieve this end? Photo courtesy of Flickr/jbouie (CC BY 2.0)

Marco Rubio espera ser el primer presidente latino de Estados Unidos. Pero, ¿durante cuánto tiempo podrá mimar tanto a las bases latinas y republicanas para lograr este fin? Foto cortesía de Flickr/jbouie (CC BY 2.0).

Como votante independiente registrado en Estados Unidos, estoy observando con entusiamo a este senador de 43 años del estado de Florida, que tiene los ojos puestos en la Casa Blanca.

Como yo, Marco Rubio es joven e hispano, el grupo demográfico de mayor crecimiento en el país.

Pero, a diferencia de mí, Rubio es republicano. Rubio es hijo de inmigrantes cubanos, y ascendió por las filas de su partido donde llegó a convertirse en el representante más joven del Parlamento del estado de Florida en 2008.

Los hispanos conforman el 11% de todos los votantes elegibles en Estados Unidos. Cada vez más, el Partido Republicano ha estado buscando a este grupo étnico, que en el pasado ha sido abrumadoramente demócrata.

Rubio puede atraer a una nueva generación de votantes latinos, pero tiene una serie de trabas que superar, si es que llega a las primarias.

Las Primarias

Rubio es uno de los ocho candidatos republicanos que ha anunciado sus intenciones de postular en las primarias de 2016, un proceso electoral por el que atraviesan los dos principales partidos en Estados Unidos -demócratas y republicanos, para elegir a los principales candidatos a la presidencia. Otros 11 republicanos también están explorando su candidatura.

Rubio no es el único candidato republicano que aspira a atraer el voto hispano. Jeb Bush, hijo y hermano de dos expresidentes, habla el castellano con fluidez y su familia ha tenido éxito en atraer el voto latino en elecciones anteriores. También está Ted Cruz, otro candidato de origen cubano, pero no habla español y es un franco opositor a la reforma de inmigraciones, que está respaldada por la mayoría de los hispanos.

Si Rubio logra vencer a todos sus contendores en las primarias republicanas, es probable que enfrente a Hillary Clinton en las elecciones generales. Una reciente encuesta de la Universidad Florida Atlantic muestra que los hispanos esperan abrumadoramente que ella sea la presidenta del país. A la fecha, Clinton tiene ventaja por encima de todos los potenciales oponentes republicanos.

¿El salvador republicano?

Meses después de que Barack Obama aseguró un segundo mandato como presidente en 2012, los republicanos iniciaron un proceso de búsqueda a conciencia para averiguar quién de ellos atraería nuevos simpatizantes. Entonces, el ejemplar de la revista TIME del 18 de febrero de 2013 elogió al senador Marco Rubio de Florida como “El salvador republicano” y la nueva voz del GOP (o Partido Republicano)”.

Solamente hay un salvador, y no soy yo. Jesús.

Aunque Marco Rubio rechazó la idea de ser un “salvador republicano”, el partido le sacó el jugo a su imagen.

En 2013, Rubio dio la respuesta oficial de su partido al discurso televisado del Estado de la Unión del presidente Obama. Esto catapultó la imagen del joven senador frente a decenas de miles de estadounidenses.

¿Un presidente republicano hispano?

El turno de Rubio en la televisión logró más que solamente representar la visión republicana para el país, también incentivó ideas sobre tener un presidente hispano.

De cierta manera, Rubio contando con su historia, que es una versión del tradicional sueño americano: Rubio viene de una familia de inmigrantes, por su matrimonio está vinculado con una familia de inmigrantes colombianos y ha vivido en un barrio de inmigrantes, West Miami, el lecho de su “deslumbrante ascenso de comisionado municipal a representante estatal a senador de Estados Unidos”, según la revista TIME.

La atención a largo plazo de Rubio en laCasa Blanca es incuestionable, pero complicado, pues intenta caminar por lo que Michael Grunwald en la revista TIME llamó “la difícil delgada línea entre el sistema republicano y la base, entre la compasión y el estado de derecho, entre familia y política”. Rubio entiende que necesita apoyo del conservador y fuerte movimiento del Tea Party al interior del Partido Republicano y con la comunidad hispana en general, para lograr sus aspiraciones al Salón Oval.

No obstante, enfrenta una batalla cuesta arriba para atraer el voto hispano. A pesar de la especulación de especialistas políticos, ser latino y hablar fluidamente el español no es el boleto dorado para conseguir el voto latino.

Entre la espada republicana y una postura latina

Una reciente encuesta sugiere que el voto joven puede estar a disposición de demócratas o republicanos, pero no se puede decir lo mismo para el voto del hispano. Para muchos, no hay zonas grises en lo que se refiere a los problemas más acuciantes para Estados Unidos, y Rubio pronto averiguará que es difícil apaciguar a la comunidad latina y a las bases republicanas el mismo tiempo. Sobre todo cuando se trata de cuatro rubros.

1. Reforma migratoria

Como parte del bipartito Grupo de los 8, Rubio fue uno de ocho senadores que redactó la ley de inmigración en 2013. La ley haría posible que cualquier inmigrante indocumentado obtuviera condición legal y ciudadanía. También agregaba 40,000 agentes de patrulla en las fronteras. En sus entrevistas con Jorge Ramos de Univisión y José Díaz Balart de Telemundo, Rubio dijo que la reforma migratoria podría ocurrir si se convierte en presidente, pero aplazó acciones para llegadas de niños, una política que permite a algunos migrantes indocumentados que entraron al país antes de tener 16 años, y manifestó que la acción ejecutiva de Obama sobre inmigración debe llegar a su fin. Y es por eso que destacadas organizaciones latinas como America’s Voice han expresado desconfianza en Rubio.

2. Asistencia médica

Rubio también se opone a la Ley de Servicios Médicos Asequibles. Aunque su postura contra Obamacare pueda complacer al Tea Party, lo pone en desacuerdo con los hispanos que han visto algunos beneficios al entrar en este programa, según The New York Times. Además, en dos entrevistas, Rubio expresó su descontento con los cambios en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y apeló a la base republicana que ha apoyado fuertemente al embargo cubano. Recientes informes muestran que los cubano-estadounidenses están a favor de levantar el embargo, y una encuesta realizada por la Universidad Internacional de Florida revela que el 68 por ciento de los cubanos estadounidenses están a favor de restablecer relaciones diplomáticas con la isla.

3. Matrimonio del mismo sexo

En una entrevista con Fusion, Rubio dijo que asistiría a una boda gay si fuera de alguien que quiere. Días después, Rubio llamó a los actuales casos de derechos civiles de matrimonio gay “ridículos y absurdos”, de nuevo apelando a los votantes conservadores. Los hispanos, de otro lado, han mostrado un creciente apoyo al matrimonio del mismo sexo, según una reciente encuesta del Instituto Público de Investigación Religiosa.

4. Control de armas

En términos de control de armas, los votantes hispanos dicen que prefieren control de armas por encima de los derechos de los propietarios en 62 por ciento a 36 por ciento respectivamente, y 82 por ciento de hispanos nacidos en el extranjero y que viven Estados Unidos cree que controlar la propiedad de las armas es más importante. Contrariamente, Rubio está a favor de los derechos de armas, como se demostró en una actividad organizada por la Asociación Nacional del Rifle en Nashville este año. Apoya vehementemente la segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que defiende el derecho de tener y portar armas.

Finalmente, un asunto en el que Rubio puede estar de acuerdo con conservadores y latinos por igual es el aborto. Los hispanos apoyan los derechos de aborto en un 48 por ciento, pero el 44 por ciento cree que debería ser ilegal, según una investigación del Centro de investigaciones Pew.

Recientemente, el senador, que se ubica entre los candidatos menos acomodados del Partido Republicano, también estuvo bajo escrutinio debido a su relación con el patrocinador y multimillonario vendedor de autos Norman Braman.

Como votante latino joven, estoy escéptico sobre si los aspirantes presidenciales –demócratas y republicanos– tomarán los problemas latinos como prioridad de sus campañas en las primarias.

Pero algo es claro: es importante ver las primarias republicanas porque Rubio está usando su herencia hispana para atraer votos. Y si funciona, los hispanos podrían votar contra sus propios intereses. Por ahora, el senador Rubio puede ser realmente el salvador que su partido necesita.

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