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¿Podría #IranTalks dar la pauta para un nuevo tratado entre Irán y EE. UU.?

At the negotiating table in Lausanne, Switzerland. Photo from the US State Department

En la mesa de negociaciones en Lausanne, Suiza. Fuente: Departamento de Estado, Estados Unidos

Este artículo apareció originalmente en Harry's Place.

Hace ocho años cuando viví por última vez en Irán, el lema: “La energía nuclear es nuestro derecho irrefutable” se había convertido en una frase de chiste. Cuando compraba pescado en el mercado popular, sobre la calle Jordan en Teherán, los vendedores me saludaban entonándolo en una manera amigable. En un viaje a Kermanshah, una familia curda me preguntó: “¿la energía nuclear es solo su derecho irrefutable o también es nuestro?”.

Cuando el presidente de turno, Mahmoud Ahmadinejad, visitaba las provincias, las personas lo recibían con la consigna “una piscina pública es nuestro derecho irrefutable”. Durante las campañas electorales del 2009, las personas se enviaban mensajes de texto con la leyenda: “Lamento despertarte a esta hora de la noche. No es nada especial, solo quería informarte que la energía nuclear es nuestro derecho irrefutable”.

Taken by Tori Egherman. Share-and-share alike with attribution.

La mujer que sostiene la cámara de video me pregunta acerca del derecho de autor sobre la energía nuclear. Fotografía proporcionada por Tori Egherman.

El dos de abril, mientras los iraníes celebraban el último día de las dos semanas de festividades por Año Nuevo, los noticiarios informaron que los negociadores habían alcanzado finalmente un entendimiento respecto al marco de un acuerdo nuclear. Dentro del mismo se incluye la sustitución del núcleo de la planta de aguas pesadas Arak y la reducción del 95% de sus reservas de uranio de bajo enriquecimiento, además de inspecciones intensivas. Por lo tanto, esto significa que Irán permanecerá en el tratado de no proliferación de armas nucleares.

Los recalcitrantes no han perdido el tiempo para señalar las debilidades del marco: algunos en los Estados Unidos e Israel argumentan que es muy indulgente y otros en Irán afirman que el país se está sometiendo. Algunos han interpretado las celebraciones de los iraníes como que el equipo negociador del P5+1 realizó un mal acuerdo. Esto demuestra la falta de comprensión de Irán. Las personas en ese país salen a las calles para celebrar las derrotas en la Copa Mundial. Cualquier muestra de celebración pública es bien recibida.

La reconciliación con Occidente parece ser lo que añoran muchos en Irán, particularmente con los Estados Unidos. De acuerdo con el artículo de Narges Bajogli, la mayoría de los soldados Basij y de la Guardia Revolucionaria también desean mejorar las relaciones con Occidente. Ella escribe:

In over nine years of on-the-ground research with different factions of the Revolutionary Guard and Basij, I have found that an underlying concern for many, regardless of political leaning, is a desire to create an Iran with more opportunities for their children, and that means the removal of sanctions and better relations with the world.

En más de nueve años de investigación de campo con diferentes facciones de la Guardia Revolucionaria y Basij, he descubierto una inquietud subyacente en muchos de ellos, independientemente de su inclinación política, un deseo de formar un Irán con más oportunidades para sus descendientes y eso significa eliminación de sanciones y mejores relaciones con el mundo.

Es probable que las severas sanciones condujeran a Irán a la mesa de negociaciones, sin embargo, lo que lo ha mantenido allí fue saber que los iraníes deseaban un compromiso con Occidente. Esto se hizo evidente en 2009 tras las polémicas y deficientes elecciones presidenciales, y de nuevo con la elección del actual presidente Rouhani. Los votantes iraníes rechazaron casi por unánimidad al candidato que era visto como un representante de la política exterior del lider supremo, el en aquel entonces negociador nuclear, Saeed Jalili. Jalili se postuló para la presidencia con la premisa de defender el derecho de Irán a su programa nuclear.

Existe un fuerte sentimiento de soberanía y orgullo nacional en la mayoría de iraníes que se encuentran dentro y fuera del país. El programa nuclear, que ha sido la causa de mucha aflicción y privaciones en Irán, representa logro y seguridad, aún para aquellos que parecieran ser sus opositores naturales. Para que el tratado definitivo sea exitoso, los iraníes necesitan tener evidencia de que el sufrimiento bajo el régimen de sanciones no fue en vano. Es decir, suspender las sanciones que más los lastimaron y asegurarse de realizarlo con gran algarabía. Por ejemplo, suspender las sanciones sobre el petróleo refinado, que ha contribuido al incremento dramático de contaminación en ciudades como Teherán, podría ayudar de forma inmediata a obtener aire más limpio.

Las sanciones también encubren la corrupción. Estas permiten a los especuladores elevar los precios en medicamentos y a crear escasez ficticia. Estas sanciones confieren poder a los corruptos y peligrosos de la sociedad. Yo veía este fenómeno todos los días cuando vivía en Irán. Fui testigo de cómo los Estados Unidos y Europa comunicaban con tan poca diligencia el alcance y las justificaciones de las sanciones a los iraníes.

Mientras que la mayoría de defensores de derechos humanos y la sociedad civil iraní está dispuesta a negociar un acuerdo, aún se mantienen inquietudes respecto a que los recalcitrantes buscarán establecer su dominio mediante el incremento de medidas opresivas. Hadi Ghaemi de la Campaña internacional sobre derechos humanos en Irán afirma:

Iran could be roiled in political tension in the wake of the agreement, and even more so if a more permanent agreement is reached in June. Hardliners will push to maintain political relevancy, while pent up demand for basic rights, long frozen as Iran locked horns with the West, will rise to the surface.

Irán podría ser encaminado a una tensión política tras el tratado, y aún más, si se concreta uno permanente en junio. Los recalcitrantes se esforzarán por mantener la relevancia política, mientras que la demanda contenida sobre derechos básicos, estática desde hace tiempo debido a que Irán tuvo un enfrentamiento con Occidente, surgirá a la superficie.

El récord del estado iraní sobre derechos humanos es desastroso. Las minorías étnicas afrontan discriminación severa y supresión de sus derechos. La taza de ejecución per cápita es la más alta del mundo. Las minorias religiosas, especialmente la Baha'i, sufren. Ellos afrontan arrestos, acoso y barreras en la educación. El relator especial de la Naciones Unidas sobre derechos humanos en Irán, Ahmed Shaheed, asevera que la presión ejercida en Irán es particularmente importante: “Irán es el país en la región que posee la brecha más grande entre el potencial [por respeto a los derechos humanos] y la realidad”. Las personas en ese país están dispuestas a reclamar sus propios derechos y están debilitando la estructura que los limita. Como planteó recientemente un profesor de Teherán en una carta pública defendiendo al Dr. Shaheed dirigida a la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán:

The fact is, even if in all of the almost 200 member states of the UN, human rights are violated, and Western countries keep silent against all of them, violations of human rights in the 201st country are still unjustifiable.

El hecho es, aún si en la mayoría de los 200 estados miembros de la ONU se violentan los derechos humanos, y los países de Occidente se mantienen al margen de todo esto, las violaciones a los derechos humanos en el país 201º aún son injustificables.

Un tratado exitoso que alivie el estado de casi guerra significa que la sociedad civil y los defensores de los derechos humanos obtendrán más espacio. El estado de conflicto con otros poderes y el aislamiento del país con frecuencia se utilizan como excusas para apisonar la disidencia y aprehender a los defensores de los derechos humanos. A ellos se les atribuyen delitos por “comprometer la seguridad nacional” y “divulgar propaganda en contra del Estado”. Con un tratado definitivo, estos delitos ficticios se considerarán cada vez más ridículos y difíciles de defender. Un tratado exitoso también significa que los defensores de los derechos humanos pueden presionar para obtener apoyo de otros poderes sin escuchar la respuesta: “A nosotros solo nos importa un tratado nuclear”.

Algunos de ustedes podrán pensar que estoy impregnada de Irán debido a mi estadía de cuatro años en ese país. Y puedo afirmarles que así fue, en esencia la experiencia me transformó. Por primera vez en mi vida sentí la opresión real. Tuve que aprender a controlarme emocional, física y verbalmente. También me apasioné por los derechos humanos, no solo en países opresivos como Irán, sino en países libres como en los Estados Unidos y los Países Bajos. Vi lo que la guerra le hace a las familias y a los amigos y observé cómo mi cuñada tembló incontrolablemente al enterarse que los navíos de guerra de EE. UU. se encontraban en el golfo pérsico. Conocí a Basiji quien valoraba la democracia, un juez que se opuso al programa nuclear, a mujeres observadoras que despotricaban respecto al uso obligatorio del hijab, a un hombre transgénero que interpretaba hojas de té y a especuladores despiadados. Me encontré con amabilidad y hospitalidad que fueron inesperadas y a la vez reconfortantes. Enterré a personas que amaba allí. Dejé al país deseando nada más que el mejor futuro posible para las personas que me brindaron una bienvenida tan flagrante.

No existirá un camino linear para reformar y lograr una apertura de la sociedad. Nunca existe, en ningún lugar. Los iraníes tendrán altas expectativas que este tratado resolverá sus aflicciones económicas y sociales. Esto es una realidad, aún si ellos bromean sobre las expectativas de comprar whisky en los supermercados y caminar en las calles vistiendo pantalones cortos.

En resumen, si este tratado va a funcionar y si convencen permanentemente al gobierno iraní de rendirse ante cualquier intento de construir una bomba, la gente de Irán necesita que los convezcan de que han realizado el mejor acuerdo posible de todos. Después de realizar el mismo, se necesita eliminar las sanciones de forma rápida y estrenduosa. Al esclarecer públicamente lo que ya no es sancionado, los Estados Unidos y los europeos pueden brindar a los iraníes la información necesaria de modo que puedan responsabilizar a su propio gobierno por el malestar económico. Las sanciones ya no serán cubiertas. Se deben establecer claramente a los iraníes los beneficios que representa el pertenecer a la comunidad internacional, pues ellos son realmente conscientes del sufrimiento que surge como consecuencia del aislamiento.

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