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Recuperar los Tiempos de llanto

Subasta de esclavos en el Sur /  dibujo original de Theodore R. Davis. Imagen de la Librería del Congreso. División Dibujos y Fotografías.

Acabo de volver de Turquía, donde estuve trabajando en un proyecto por el centoagésimo aniversario del genocidio de los armenios, asirios y griegos llevado a cabo por el imperio otomano en 1915. Cuando uno se reúne con los turcos nacionalistas que se empecinan en la negación, uno de los principales argumentos que usan para excusar las masacres es “¿y qué hay de los genocidios cometidos por los británicos y los estadounidenses?”

Ese argumento tiene un nombre: “whataboutism” (“y qué hay de”). Era común entre los representantes soviéticos durante la Guerra Fría. “¿¡¿¡Y qué hay del imperialismo británico?!?!” gritaban los apologistas, como si los crímenes de mis antepasados justificaran los crímenes de sus antepasados. Yo respondo que muchas veces critico al gobierno británico que todavía trata, siempre que puede, de evitar la palabra “perdón”, argumentando que si admitieran la culpa estarían abriendo la puerta a acciones legales por reparaciones.

A nadie le gusta que los demás le señalen sus defectos, pero algunas veces la crítica es útil. Eso parece ser verdad, tanto para los problemas políticos y sociales como para los problemas personales. Pensaba en eso cuando me topé con la historia de los Tiempos de llanto.

Hace algunos años mis padres visitaron Savannah, Georgia. A mi padre le gusta investigar sobre la historia de la familia y algunos de nuestros antepasados habían emigrado allí. Uno de ellos era una mujer llamada Fanny Kemble. Kemble pertenecía a una familia de artistas, y estaba viajando y actuando por EE. UU. a principios de 1830, cuando conoció a Pierce Mease Butler.

Butler siguió a Kemble por todo el país, asistiendo a sus presentaciones en varias ciudades para demostrar que era un hombre de recursos, hasta que de alguna manera su asedio surtió efecto y ella aceptó casarse con él en 1834. Butler evitó decirle a Fanny de donde venían sus ingresos; de las plantaciones de algodón y arroz de Georgia.

Frances "Fanny" Kemble

Frances “Fanny” Kemble.

Cuando visitó la plantación de arroz en la isla Butler en 1838, Kemble quedó impactada al descubrir que Butler era propietario de cientos de esclavos. Comenzó a escribir sobre sus experiencias y sobre lo mal que trataban a los esclavos allí. Trató de convencer a Butler de reducir su dependencia económica del trabajo esclavo, pero no lo logró. Kemble además se sentía avergonzada por las infidelidades de Butler y advirtió la hipocresía de los blancos que por un lado aseguraban que era aceptable esclavizar a los negros porque eran “menos humanos” que los blancos, y por otro lado tenían hijos con mujeres negras.

Finalmente fueron demasiados los desacuerdos y se separaron en 1845. Butler amenazó a Fanny asegurándole que no le dejaría ver a sus hijas si publicaba sus relatos de lo que había visto en la isla Butler, aunque de todas formas en 1863 Fanny publicó sus memorias: Journal of a Residence on a Georgia Plantation (Diario de una residencia en una plantación de Georgia).

Brick chimney and house on Butler Island, Georgia

Chimenea de ladrillos y casa en la isla Butler, Georgia. Imagen cortesía de Kwesi DeGraft-Hanson.

Hacia 1857, Butler estaba muy endeudado debido al juego y a sus malas inversiones. Perseguido por sus acreedores, no tuvo más opción que vender parte de sus propiedades. El inventario hecho en febrero de 1859 valuaba el valor de sus bienes humanos en alrededor de 500,000 dólares. Butler decidió vender la mitad de sus 919 esclavos, y el 2 y 3 de marzo de 1859 vendió 429 de sus esclavos en Ten Broeck Racetrack en Savannah, Georgia, por el valor de 303.850 dólares; alrededor de 700 dólares por persona. Así fue como las familias se separaron, al ser vendidos sus integrantes a diferentes plantaciones en diferentes estados. Fue la subasta de esclavos más grande de la historia. Un periodista del New York Tribune estuvo allí de manera encubierta para informar sobre el evento. El suceso fue llamado por los esclavos y sus descendientes: Tiempos de llanto , “por los relatos de cómo el cielo se abrió y llovió sin parar durante los dos días de la subasta. Se dijo que los cielos lloraban por la crueldad que se estaba cometiendo.”

Part of the former Ten Broeck horse racecourse, Savannah, Georgia, now owned by the Bradley Plywood Corporation

Parte del viejo hipódromo Ten Broeck horse en Savannah, Georgia, ahora propiedad de Bradley Plywood Corporation. Imagen cortesía de Kwesi DeGraft-Hanson.

El Dr. Kwesi DeGraft-Hanson, un académico y paisajista originario de Accra, Ghana, se interesó en las plantaciones de Butler debido a su investigación sobre el “tabby”, un material de construcción que usaban y producían los esclavos para construir antes de que se inventara el hormigón. Kwesi leyó acerca de la plantación Butler y así supo que Butler muchas veces usaba esclavos de la Costa de Oro, muchos de ellos tenían nombres que indicaban su origen Akan que era también su propio grupo etno-linguístico.

En 1998 DeGraft-Hanson fue invitado por la sociedad histórica local para hablar de las plantaciones de Butler en la isla St. Simon, cerca de la plantación de Hampton, que ahora es una adinerada comunidad cerrada residencial. Una residente afro-americana que se acercó a él, le comentó que no sabía que esa fuera anteriormente una plantación, pero que muchas veces tenía sueños diurnos o visiones de personas caminando por su jardín.

DeGraft-Hanson comenzó a investigar sobre la historia de las plantaciones de Butler y encontró una lista de nombres de las personas que habían sido vendidas en los Tiempos de llanto. Annette Holmes, la persona que puso la lista en internet, había visto un documental en PBS llamado Africans in America. Ella enlazó a la familia Butler con su abuela materna, Henrietta Butler Cox, que nació en 1902. En el censo federal de EE. UU de 1910 encontró a su abuela censada junto a sus padres. Después encontró a su bisabuelo James censado como niño en el censo de 1870. Sabía que John y Betsy, padres de James, se habían mudado a Louisiana desde Georgia y que habían sido vendidos en los Tiempos de llanto.

Ni Fanny Kemble ni Pierce Butler volvieron a casarse. Butler murió de malaria en 1867, luego de fracasar en hacer de su plantación un proyecto económicamente viable tras la abolición, sin el trabajo de sus esclavos.

Pero para DeGraft-Hanson, lo más importante es la historia de las personas vendidas por Butler en 1859. Probablemente haya miles de sus descendientes en todo EE. UU. Ahora, cerca de 50 personas que como Annette Holmes son descendientes de John y Betsy, están tratando de juntar el dinero para pagar la visita del grupo al lugar de Tiempos de llanto. Planean, junto con DeGraft-Hanson, presionar a los políticos locales para construir un memorial en homenaje a las personas vendidas en 1859 en el que se reconozca no solo la victimización de las personas esclavizadas, sino también su coraje y su resiliencia frente a la terrible opresión social y política.

Annette Holmes and her family.

Annette Holmes y su familia. Imagen cortesía de Kwesi DeGraft-Hanson.

“Querría ver los otros aspectos de la vida de esas personas” me dijo DeGraft-Hanson. “Esta familia de la que hablamos es descendiente de dos esclavos. Dos personas esclavizadas que tuvieron el amor, la fe y la esperanza suficientes, todas las buenas cualidades que los humanos aspiran a tener, para nutrir a su familia y conducirla desde la esclavitud hasta la libertad”.

Todavía no se ha enfrentado la herencia de la esclavitud. Hubo disculpas, pero no fueron efectivas. Por ejemplo, la Universidad de Emory trató de abordar el hecho de que algunos de sus antiguos profesores, administradores y estudiantes habían sido propietarios de esclavos. Estudiantes y profesores afronorteamericanos le pidieron al presidente de la Universidad que emitiera una disculpa pública y la institución abordó el tema en 2011, exponiendo que no podían disculparse por algo que ellos no habían hecho. Emitieron una declaración de disculpas pero eludieron hablar del hecho y decepcionaron con ello a los estudiantes y profesores de color.

El desagravio por la esclavitud y el trabajar para superar la vergüenza y la culpa asociadas son metas saludables no solo para los descendientes de las personas esclavizadas sino para todos los estadounidenses. Enfrentarse con su historia le daría a EE. UU. mayor autoridad moral para hablar de libertad y justicia en otras partes del mundo.

“Algunos afronorteamericanos luchan por recobrar la autoestima que no esta únicamente ligada a la esclavitud”, dice DeGraft-Hanson. “Creo que si tuviéramos un memorial, este hablaría por aquellos que no quieren pronunciar la palabra “perdón”.

“Por otro lado, para los que quieren escuchar una disculpa, el memorial significaría una disculpa para ellos. Subsana las necesidades de ambos bandos. Para los que quieren ir allí a reflexionar, a pensar o a llorar. Revela que de manera colectiva, la nación siente que eso no debería haber pasado, y entonces podremos seguir adelante. También habla de respeto, porque todos tenemos parte de nuestra identidad ligada a nuestros antepasados. Recupera la humanidad de los antepasados y al hacerlo nos ayuda con la propia autoestima.”

Kwesi

Dr. Kwesi DeGraft-Hanson. Imagen cortesía de Kwesi DeGraft-Hanson.

“Muchas personas de color en EE. UU. saben que son descendientes de personas que fueron esclavizadas, usadas y abusadas. Debemos ser capaces de hacer el duelo. Si tuvimos un trauma, la muerte de un ser querido, podemos no hacer el duelo en el momento, pero en algún momento necesitamos hacerlo. Si nos lo guardamos dentro, finalmente en algún momento nos golpeará. Ese trauma ha pasado de generación en generación.

“Pienso que si conseguimos hacer algo como este memorial, comenzaremos a recuperar el respeto y la autoestima. Cuando un lugar es hermoso e inspirador, trae beneficios al alma. Keates dice: “algo bello es alegría para siempre”. Imaginen un bello paisaje con un hermoso memorial. Esos lugares ayudan a curar las heridas.”

Para más información acerca de la campaña de los descendientes de esclavos, visite el sitio de the Weeping Time este verano, vea la Campaña de Crowdfund para llevar a casa a los descendientes de los esclavizados John y Betsy Butler.

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