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Con hilo y aguja, las mujeres cosen el lado más oscuro de la construcción de represas en Brasil

Art made by Brazilian cartoonist Vitor to the Arpilleras project. (Image: Arpilleras: Bordando a resistência/Facebook)

Obra realizada por el caricaturista brasileño Vitor para el proyecto Arpilleras. (Imagen: Arpilleras: Bordando La resistencia/Facebook)

En la época en que Pinochet gobernó Chile, había historias que no se podía contar. Hasta que un grupo de mujeres chilenas – madres y esposas de presos políticos – encontró una manera. Utilizando retazos de tela y trabajando a la luz de las velas, empezaron a denunciar lo que estaba sucediendo en el país, a través de la costura, al igual que la cantante y compositora Violeta Parra hizo antes, a través de la música. Años después, el lienzo hecho por las arpilleras ha sido exhibido en museos de todo el mundo como un documento de la vida, abuso y tortura en Chile bajo la dictadura.

Fue en una de esas exposiciones – en el Memorial de América Latina en São Paulo, el 2011 – que el Movimiento de Personas Afectadas por las Represas en Brasil (MAB) descubrió la técnica de la arpillería. La exposición, creada para fomentar el bordado como una herramienta para el empoderamiento y la resistencia, encajaba perfectamente con el colectivo de mujeres del MAB. Como contaron a Global Voices en un correo electrónico, luego de conseguir el apoyo de la Unión Europea para documentar y denunciar las violaciones de los derechos humanos en las zonas afectadas por la construcción de presas, los grupos comenzaron a impartir talleres el 2013, enseñando la técnica de la arpillería por todo el país.

En Brasil, como en muchos países, cuanto más beneficios las empresas constructoras afirmen que sus presas traerán, más daños parecen causar. En una declaración emitida por el Consejo Nacional de Derechos Humanos, 16 violaciones de derechos humanos fueron identificadas en las zonas de represas en Brasil.

Y como declaró el MAB, “Para las mujeres, las violaciones son aún mayores”:

With the arrival of thousands of workers in small towns where hydroelectric construction sites takes places, for example, there is an extension of the cases of sexual harassment, women trafficking, prostitution and rape.

Con la llegada de miles de trabajadores a los pequeños pueblos donde las obras de construcción de las hidroeléctricas tienen lugar, hay, por ejemplo, un aumento de los casos de acoso sexual, de la trata de mujeres, prostitución y violaciones.

Estas son algunas de las historias que quiere contar el documental de financiación colaborativa realizado por el movimiento. El proyecto ya ha conseguido 20.000 reales de su meta de 25.000 reales (unos 8.000 dólares norteamericanos) en la plataforma de financiación colaborativa Catarse, y sólo quedan dos días para conseguir el resto.

Pequeñas historias, mujeres no tan pequeñas

El documental tiene la intención de contar las historias de cinco mujeres, de cinco regiones de Brasil y enseñar cómo sus vidas han cambiado con la llegada de las empresas de energía y sus mega proyectos de construcción. Los productores todavía no han definido quiénes serán los protagonistas, sin embargo, como han dicho a Global Voices, ya saben que los cuentos de las presas son muy parecidos entre sí, sólo cambian los sitios de los sucesos:

Temos escutado todo tipo de histórias. O leque das perdas é muito grande e vai desde o caso da Maria, que foi ameaçada pela empresa caso não aceitasse a carta de crédito; a Fernanda, que perdeu a fonte de renda porque trabalhada fazendo doces para festas; a Damiana, que não conseguiu mais deixar a sua filhinha ao cuidado da vizinha; a Jose, que, com 15 anos, engravidou de um operário, dando à luz a mais um “filho da barragem”, porque aquele operário voltou a casa com a sua família; a Lucenilda, que conseguiu escapar do “boate Xingú” (na barragem de Belo Monte), onde estava presa, em regime de cárcere privado e escravidão, sendo obrigada a se prostituir várias vezes ao dia.

Hemos estado escuchando todo tipo de historias. El alcance de las pérdidas es amplio y va desde el caso de María, amenazada por la empresa si no aceptaba la carta de crédito que le ofrecían; a Fernanda que perdió su ingreso porque solía trabajar haciendo pasteles para fiesta; pasando por Damiana, que ya no podía dejar a su hija pequeña con la vecina; y Jose, quien a los 15 años se quedó embarazada de un trabajador, dando a luz a un nuevo “bebé de presa” porque el trabajador tenía que volver a su hogar y su familia; hasta Lucenilda, quien logró escapar de la “Boate Xingu” (club de mujeres en Belo Monte), donde se la mantenía en condiciones de prisión privada y esclavitud, y se veía obligada a prostituirse varias veces al día.

En sus 30 años de existencia, el Movimiento de Personas Afectadas por las Represas ha notado que existe un patrón en la instalación de plantas de energía por las empresas de energía, de norte a sur del país. Las reparaciones y los reasentamientos, por ejemplo, siempre se emiten por las empresas bajo los nombres de los hombres, dejando a las mujeres fuera. Los números de la violencia apuntan hacia una imagen horripilante:

(…) são inúmeras as evidências de aumentos das ocorrências de assédio sexual, tráfico de mulheres e prostituição nas proximidades dos canteiros de obras das barragens. Porto Velho (RO), município que abriga a hidrelétrica de Santo Antônio e Jirau, registrou um aumento significativo nos índices de violência após o início das obras. Segundo pesquisa da Plataforma Dhecas, entre 2008 e 2010, o número de homicídios dolosos subiu 44%, e o índice de estupros cresceu 208% em três anos após a chegada dos empreendimentos.

[…] Hay mucha evidencia de un incremento del acoso sexual, de la trata de mujeres y  la prostitución, en torno a las obras de construcción de las presas. Porto Velho, Rondonia, donde se encuentra la planta de Santo Antonio y Jirau, registró un aumento significativo en los índices de violencia después de que comenzara los trabajos de construcción. Según un estudio de la Plataforma Dhecas, entre el 2008 y 2010, el número de homicidios premeditados subió 44%, y el porcentaje de violaciones creció 208% en tres años luego del inicio del proyecto de construcción.

In a research conducted by a Special Commission investigating Dams zones, 16 human rights violations were identified in several Brazilian regions. (Image:

Investigación realizada por una comisión especial sobra las zonas de las presas, ha identificado 16 violaciones de derechos humanos en varias regiones brasileñas. (Imagen: Vitor/Arpilleras: Bordando la resistencia/Facebook)

A través de la costura

Según el MAB, la costura y el bordado son habilidades con que las mujeres de las zonas afectadas por las represas ya están familiarizadas y que han ayudado a crear un espacio seguro para que puedan compartir sus experiencias y opiniones sobre la situación en que se encuentran:

As mulheres são as que mais sofrem com a construção de barragens, mas também elas possuem uma força extraordinária para se unir, se empoderar coletivamente e ir para frente na defesa dos seus direitos e os direitos da sua família e comunidade.

Las mujeres son las que más sufren con la construcción de presas, pero también poseen una fuerza extraordinaria para unirse, fortalecerse colectivamente y avanzar defendiendo sus derechos, los derechos de sus familiares y los derechos comunitarios.

En los dos años en que el Colectivo Nacional de la Mujer, del MAB, ha estado trabajando con las arpilleras por todo Brasil, 100 talleres han tenido lugar, en 10 estados, con la participación de 900 mujeres. Como Neudicléia de Oliveira, miembro del MAB, dijo en una entrevista al periódico Brasil de Fato, la costura solía ser una forma en que muchas de estas mujeres se ganaban la vida. Ahora, es un arma política.

Aunque todavía hay muy poca voluntad política para hacer algo por las comunidades violadas por los mega proyectos de energía en Brasil, para el MAB las arpilleras podría ser el comienzo de una revolución:

Violeta Parra definía as arpilleras como “canções que se pintam”. Para as chilenas, foram uma forma de luto e de luta. Arpillera para nós é como um grito escancarado em forma de bordado. Arpillera é transgredir o significado histórico da costura, que apenas corroborava que o lugar da mulher era no ambiente doméstico, privado. Arpillera é a revolução costurada.

Violeta Parra definía a las arpilleras como “canciones que se pintan”. Para las mujeres chilenas, era una forma de duelo y de lucha. Arpillera para nosotros es como un grito en forma de costura. Arpillera es transgredir el sentido histórico de la costura, que se limita a corroborar el lugar de la mujer en el ámbito privado doméstico. Arpillera es una revolución a través de la costura.

Para apoyar la realización del documental sobre las arpilleras de Brasil, visite la página del proyecto, Catarse, aquí.

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