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Intentos de ser un músico africano en Nueva York

Osekre, residente en Nueva York y líder de la banda Afro-punk Osekre y The Lucky Bastards, revela las pruebas y tribulaciones de ser un músico africano en Nueva York:

I wish I received a heads up by friends in the real world about the reality of being a musician in New York City. It is no joke! I had decided to pursue music full time, some time in 2010. I had just graduated from Columbia University, and I saw this as my time to break away from certain kinds of responsibilities, expectations and deadlines set by college, my family, my friends, and the burden of “being a migrant in Rome.” I just wanted to pause, to live, and breathe easier. The only thing on my agenda was to get my band, Osekre and The Lucky Bastards going once again.

At the time, I was inspired by an increased interest in African music in New York in general. Columbia alumni, Vampire Weekend, were heroes on campus, and had sparked debates in the world and indie music communities with their song “Cape Cod Kwassa Kwassa” as they fused what they felt were soukous licks with indie sounds. The spirit of Fela Kuti’s work was being reinvigorated in the underground music spaces, where DJs and hip hop artists were finally spinning and sampling Afrobeat. K’naan was making waves with incredibly poignant stories through rap, wit and lyricism; introducing the world to the struggles of Somalis on his album Dusty foot Philosopher. Nneka had released her song “Kangpe”, which was all over EA Sports’ FIFA soccer games, and was about to debut on Letterman in New York. I had enough sources and stories to keep me motivated about the opportunities and possibilities for young African cats doing their music thing in NYC. What no one explained was exactly how much work that was going to involve and what it meant to start from the scratch, or scratch the start.

Quise recibir una alerta de mis amigos en el mundo real sobre la realidad de ser un músico en la ciudad de Nueva York. ¡No es una broma! En algún momento del año 2010 decidí estudiar música a tiempo completo. Me había graduado recién de la Universidad de Columbia y vi esto como el momento de salir de cierta clase de responsabilidades, expectativas y plazos fijados por la universidad, mi familia, mis amigos y la carga de “ser un migrante en Roma”. Solo quería hacer una pausa, vivir y respirar mas tranquilo. La única cosa en mi agenda era conseguir que mi banda, Osekre y The Lucky Bastards, la hiciera una vez mas.

En ese momento me inspiró el aumento del interés en la música africana en Nueva York en general. Alumnos de Columbia con Vampire Weekend, eran héroes en el campus y habían provocado debates en el mundo y en las comunidades indie con su canción “Cape Cod Kwassa Kwassa” ya que fusionaron lo que sentían que eran soukous licks con sonidos indie. El espíritu del trabajo de Fela Kuti estaba siendo revitalizado en los espacios de música underground donde DJ y artistas de hip hop finalmente rotaban y sampleaban Afrobeat. K’naan la estaba haciendo con historias muy conmovedoras a través del rap, ingenio y lirismo; introduciendo al mundo a través de las historias de los somalís en su álbum Dusty foot Philosopher. Nneka había lanzado su canción “Kangpe”, la que estaba en todos los partidos de fútbol de la FIFA de EA Sports y estaba a punto de debutar en Letterman en Nueva York. Tuve bastantes fuentes e historias para mantenerme motivado sobre las oportunidades y posibilidades para jóvenes africanos haciendo su música en la ciudad de Nueva York. Lo que nadie me explicó exactamente fue cuánto trabajo significaba y qué significaba comenzar de la nada o arañar la nada.

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