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¿Cómo se siente ser detestado en el internet ruso actualmente?

Image edited by Kevin Rothrock.

Imagen editada por Kevin Rothrock.

Cada cierto tiempo, RuNet Echo traduce al inglés algunos de los mejores trabajos de los medios de comunicación rusos que traten asuntos relacionados con Internet. A mediados de mayo Nina Nazarova, reportera de la revista rusa Afisha, publicó una pequeña colección de interesantes entrevistas de cuatro figuras públicas que han interpretado papeles importantes en línea y en las noticias en Rusia. Cada una de estas personas ha enfrentado un intenso acoso en la red y en su vida cotidiana, así que sus narraciones servirán como testimonio revelador de lo que se siente ser notorio y detestado en la red rusa en la actualidad.

“Me sucedió a mí: cómo vivir y trabajar en una atmósfera de odio”

Existen algunos empleos en Rusia que evocan diariamente un flujo de correos electrónicos de odio y amenazas. Nina Nazarova en Afisha recientemente habló con cuatro individuos que han enfrentado el acoso, especialmente del tipo agresivo – una activista de derechos LGBT, un exembajador de EE. UU. en Rusia, un abogado y una periodista – y les preguntó cómo es vivir y trabajar en una atmósfera de odio.

Imagen: Facebook.

Lena Klimova,
Activista de derechos LGBT, fundadora del proyecto Children-404

Tuve la idea de crear el álbum de fotografías “Personas hermosas y lo que dicen de mí” [una colección de amenazas que Klimova ha recibido por medio de Internet] hace mucho tiempo. Observaba las fotografías de las personas que escriben estas cosas terribles y me maravillaba de la discrepancia entre su apariencia y el contenido de sus amenazas. Las personas hermosas: tienen hijos, están sonriendo – y luego, me escriben esto. Realicé este álbum para que otras personas pudiesen disfrutar el contraste. A juzgar por los comentarios de los lectores, realmente lo han disfrutado. Las personas vieron exáctamente lo que quería mostrales.

No recuerdo cuando fue la primera vez que alguien me escribió para insultarme. Probablemente comenzó a principios del año 2013, cuando escribía para Rosbalt [una agencia de noticias] acerca de diferentes problemáticas. Los lectores proporcionaban sus opiniones a través de comentarios en los mismos artículos o bien me buscaban en las redes sociales para hacérmelo saber. Las respuestas eran muy diversas desde “chica inteligente” hasta “mujerzuela tonta”. Recuerdo que me sentí lastimada y confundida.

Luego de comenzar a dirigir Children-404 tuve que acostumbrarme a ello. Si eres una persona pública, cualquiera que pase a tu lado puede escupirte. Simplemente tienes que aprender a convivir con eso y paulatinamente se vuelve más fácil. Después de escuchar las mismas palabras una y otra vez durante varios años, estas pierden su significado. Por ahora, me “atacan” de una a tres veces al día. En ocasiones se presenta por arrebatos – por lo general, cuando algún famoso escribe algo desagrable sobre tí o cuando una organización grande lanza un ataque en tu contra. Esto me sucedió con Ivan Okhlobystin [actor conservador ruso] y con el movimiento antimaidán, el cual posee 500,000 suscriptores.

Los opositores no me molestan, pues son muy prededibles. A manera de ejemplo, por lo regular escriben que soy detestable y que ningún hombre querrá estar conmigo. ¿Cómo podría alterarme eso si vivo junto a la mujer que amo y no tengo ningún interés por los hombres? Ellos siempre pueden maldecirme, sin embargo si carecen de ese ardor, tan solo leerlo se vuelve muy tedioso.

También me ha atacado “mi propia gente”. En una ocasión un homosexual me dijo, que antes él vivía como cualquier persona “sin llamar la atención”. Él asistía a los clubes gays y nunca necesitó nada más en la vida. Pero luego, por gente como yo (es decir, los activistas), el gobierno decidió lanzarse en contra de la comunidad LGBT. Me dijo toda clase de insultos. Me dolió. Aunque supongo, que esa es la forma en que la mayoría de las personas piensan – que todos los problemas de los gays se originaron por los activistas.

Una lesbiana en una oportunidad se me acercó y me reclamó que los funcionarios aprobaron la ley “antihomosexual” debido a mi proyecto Children-404, e indicó que en el pasado todo estaba bien; pero ahora, ella ni siquiera puede sujetar la mano de su novia mientras caminan por las calles – y ella me culpa por eso.

No intenté explicarle que inicié mi grupo precisamente como respuesta a la amenaza que representaba esta ley.

Hace un año, un activista de los derechos homosexuales solicitó mi apoyo para persuadir a la juventud de participar, cargando unas banderas arcoiris, en el desfile del día de mayo. Me rehusé indicándole que, en primer lugar, no tenía la certeza de que pudiese asegurar su bienestar; y segundo, no creía que pudiesemos recurrir a unos niños para que saliesen a las calles. El activista respondió de manera sarcástica, “¡Esa sí es una estrategia ganadora! y nuestra conversación concluyó ahí. Media hora más tarde, él me delató públicamente, luego comenzó a escribirle a mis amigos diciéndoles qué tan insensible y ocurrente era yo. Eso fue realmente muy duro para mí. Recuerdo que incluso lloré.

Pero ahora, me da lo mismo. Simplemente he comprendido que no existen personas en la comunidad LGBT que estén de “mi lado” – eso únicamente se da entre las personas que comparten tu misma forma de pensar.

¿Se asemeja mi vida a la vida de Children-404? No. Para mí las cosas son simples. Soy una mujer adulta; soy independiente; puedo bloquear a alguien que me ofenda [en línea] y olvidarme de él. Sin embargo, los padres que te rechazan y los compañeros de clase que te atormentan – a ellos no los puedes bloquear. Si te enfrentas al odio y dolor, es de suma importancia recordar que todo esto pasará. Esto hiere al principio pero luego, sigues adelante. La cuestión aquí es no volverse muy frío. En el momento que decidas hacer algo, habrán quiénes te odien por ello. Solo asimila los abusos y elogios como vengan. Haz lo tuyo y no escuches a nadie.

Imagen: Facebook.

Karina Orlova,
Locutora de radio, Eco de Moscú

Las amenazas comenzaron en enero tras la grabación de un programa con Maxim Shevchenko acerca del ataque terrorista en Charlie Hebdo. Tuvimos una discusión sobre la reacción que tuvo Ramzan Kadyrov por un tuit de Mikhail Khodorkovsky, quien convocó a los periodistas a reimprimir las caricaturas de Mahoma para demostrarle a los terroristas que la sociedad occidental no les tiene miedo. Kadyrov denominó a Khodorkovsky como su enemigo personal e indicó que no existen suficientes personas en Suiza que estén dispuesta a entregar al “fugitivo” ante la justicia inmediata.

Le pregunté a Shevchekno cómo Kadyrov podía amenazar a una figura pública con violencia, y él respondió que Ramzan Kadyrov es uno de los mejores hombres que existen y negó que se tratase de una amenaza real. Sin embargo, inconforme con la respuesta, lo presioné aún más para hablar de ese asunto.

Al día siguiente recibí mi primera amenaza en Facebook. Me estaba esperando en la carpeta marcada como “otro”. Abrí el mensaje, lo leí y simplemente lo eliminé. Luego, empecé a recibir esos mensajes de forma regular – y no eran solo frases como “te atraparé mujerzuela”, sino amenazas bien detalladas que provenían de personas con perfiles reales. Por ejemplo, la fotografía de perfil de una de esas personas mostraba a un hombre de pie a la par de su automóvil en Grozny. Recibí nueve cartas de este tipo en total.

Por dos meses no pensé demasiado en esto, solo lo consideré como el precio de trabajar en el Eco de Moscú. Es el medio de comunicación liberal, por ende existe una atmósfera de odio en estos días.

Después asesinaron a Boris Nemtsov y recibí otras tres amenazas de muerte a principios de marzo. De repente, me percaté que mi vida estaba en peligro.

La apreciación que los rusos tienen sobre la vida es exactamente de cero. Y no estoy hablando únicamente del sistema de gobierno, sino es la manera en que piensan las personas en general. Algunas personas que conozco trataron de calmarme con palabras de consuelo “Tranquila, a quién le importas”. Antes del homicidio de Nemtsov, inclusive yo trataba las amenazas como si fuesen solo palabras vacías. Estuve un mes en los Estados Unidos debido a una capacitación y los estadounidenses me preguntaban, “¿Cómo es la vida en Rusia? y les respondía “Verán, nos están acusando de ser quintacolumnistas, traidores a la patria y recibo amenazas por correo electrónico”. Ellos se quedaban simplemente sorprendidos.

Los periodistas estadounidenses me dicen “eres tan pequeña, tan osada, tan valiente. Yo no sería capaz de lidiar con eso”. Ahora veo que ellos le otorgan a la vida una valoración diferente – un valor decente. Y me di cuenta que me he estado tratando en la forma que el gobierno [ruso] lo hace – igual que el presidente [ruso] lo hace.

Es improbable que ellos me asedien con la magnitud con la que lo hicieron con Boris Nemtsov. No obstante, si existen 10 personas que me enviaron amenazas, es probable que haya otra cantidad de personas que todavía no me han escrito pero están discutiendo el mismo asunto en privado. Y en un país donde puedes asesinar a Boris Nemtsov a las afueras del Kremlin, y ser llamado patriota, ¿quién puede differenciar amenaza de asesinato?

La policía abrió un expediente sobre las amenazas en mi contra el 26 de marzo, luego de pasar una semana hablando con los investigadores. En todo ese tiempo, las autoridades nunca se dignaron a solicitarme mi contraseña de Facebook. Supongamos que nuestros agentes de policía tienen la capacidad para acceder a mi cuenta sin necesidad de la contraseña, pero a mi parecer es simple cortesía decir “necesitamos ver las direcciones IP de esas personas, así que, por favor denos acceso a su cuenta”. ¡Pero no!

Con la ayuda de mi iPhone le enseñé a la investigadora los perfiles de Facebook de algunas de esas personas, y le dije: “observe, aquí están”. Ella solo me miró y preguntó que si en los perfiles también aparecían las direcciones de sus residencias.

Al final, me marché de Rusia el primero de abril y no tengo planes de regresar pronto.

Cuando vives en esas condiciones empiezas a prestar menos atención a todas las tonterías – todos los escándalos sobre abejas meneándose al estilo twerking, sobre en qué momento puedes usar “chicas” para referirte a las mujeres y demás asuntos que acaparan las noticias. Es obvio que estas historias son plantadas por las autoridades para desviar la atención de las personas con respecto a asuntos realmente importantes. Por ejemplo, ¿por qué razón Ramzan Kadyrov ordenó a sus hombres “disparar a matar” a cualquier agente de policía ruso que descubriesen trabajando en Chechenia? Si Navalny organizó e incitó a las personas a disparar contra los policías, le imputarían en el acto delitos por conspirar para el derrocamiento del gobierno. Entre tanto, estuvimos hablando sobre abejas.

Espero honestamente que Rusia algún día llegue al punto en que la discriminación contra la mujer sea el peor y más urgente problema pendiente de resolver. Sin embargo, por ahora es como acercarse a un ebrio en la calle y decirle “Ve y hazte una manicura – tienes unas uñas horribles”.

Imagen: Facebook.

Oleg Khabibrakhmanov
Abogado, Comité contra la Tortura

Cualquier tipo de activismo en materia de derechos humanos es un trabajo ingrato. Todo tiene sentido: los investigadores no desean abrir nuevos casos, los policías no quieren ir a prisión, por consiguiente, cada uno de ellos obstruye y coloca trampas en el camino. La pregunta es dónde se establecen los límites. Cuando trabajas en Chechenia y el jefe de policía de la república, el viceministro de gobernación Apty Alaudinov, te dice abiertamente, “Jóvenes, ya no puedo garantizar su seguridad”, esto, a mi parecer, es una amenaza absoluta.

Nuestro equipo de colaboración móvil en Chechenia comenzó a operar en 2009, tras la muerte de la periodista Natalia Estemirova. Tomamos los casos que ella tenía en progreso, los que ya no pudo concluir con la investigación. Nuestros colegas, llamémoslos así, del sector Derechos humanos en Chechenia de inmediato nos hicieron saber que eramos hombres muertos caminando. Ellos no querían hablar públicamente con nosotros. Fue una época de mucho nerviosismo, por así decirlo.

Claro que intentamos minimizar los riesgos, no obstante, de nada sirve tener puertas de hierro, vehículos blindados, chalecos antibalas o cualquier otra cosa parecida si ellos en realidad te quieren atrapar. Esta línea de trabajo requiere de un compromiso concreto, una aceptación de los riesgos y un entendimiento de que lo que estás haciendo es de suma importancia. Cada uno de los miembros del Comité contra la Tortura aceptaron estos términos con antelación, es por eso que no hay razón para ponerse emotivo.

Al principio fue muy difícil, pero a medida que pasó el tiempo algunas fuerzas entendieron que era más fácil ignorarnos que interferir en nuestro trabajo. Consecuentemente hubo un período de guerra fría – ellos nos ignoraron completamente en términos legales. No podíamos realizar nada: nos presentamos en los tribunales, apelamos ante el fiscal de distrito y el comité pesquisador, y a cualquier lugar que fueramos afrontamos fallos y resoluciones ilegales. Por unos cuantos años luchamos desperadamente y nada funcionó realmente. Sin embargo, todo estaba relativamente tranquilo.

Después en diciembre del año pasado, cuando anunciaron, trás los ataques en Grozny, que debían ser incineradas las residencias de los familiares de los terroristas, nosotros envíamos una carta ratificada al procurador general federal así como también al presidente del comité pesquisador federal, Alexander Bastrykin, solicitándoles que investigaran las declaraciones de Kadyrov como un posible llamado para cometer actividades ilícitas. ¡Todo colapsó después de eso!

La persecución, el incendio en nuestra oficina y el ataque masivo en los medios de comunicación – incluso los activistas sobre derechos humanos locales, que nos consideraban sus colegas, súbitamente se expresaban bruscamente en contra nuestra. Dijeron que estabamos estropeándolo todo al difamar a ese hombre gentil, Ramzan Kadyrov, el mejor defensor de los derechos humanos de Chechenia.

Y esto se convirtió en una confrontación abierta, que aún seguimos viviendo hasta el día de hoy.

Lo más ofensivo es no contar con el apoyo de los lugareños. Las personas piensan que ponemos sus vidas en riesgo y por esa razón quieren mantener su distancia. Cuando sucedió el incendio en nuestra oficina en Grozny, nuestros vecinos únicamente nos reprendieron con demandas para que les retribuyesemos dinero para reemplazar las cosas que se dañaron por el humo en sus apartamentos. O, por el contrario, las personas me escriben en Facebook para decirme cosas como “¡Retiren sus tropas de la soberana Chechenia y nosotros mismos lidiaremos con Ramzan! Todo lo que están haciendo en Chechenia cuenta con la aprobación del Kremlin”. En términos simples, es un montón de tonterías.

¿De dónde saco la fuerza [para hacer esto]? No lo sé. Considero que lo que realizo es increíble y eso me da una fuerte motivación. Estoy seguro que cumplo una función verdaderamente importante: nos rehusamos a permitir que Rusia caiga en el totalitarismo y estamos en plena lucha contra las violaciones de derechos humanos. Nuestra investigación ha contribuido a probar la culpabilidad de 109 agentes de policía por mala conducta y todos ellos han cumplido sentencias penales.

Creo sinceramente que nuestra causa es justa y que todo lo que hacemos ayuda a Rusia y al mundo en general. Me encanta mi organización, nuestro equipo y me gusta saber que no soy el único que comparte esos ideales. Así que, puedo decir francamente que disfruto hacer mi trabajo.

Photo: Facebook.

Michael McFaul
Profesor de Ciencias Políticas, exembajador de los Estados Unidos en Rusia

Todo empezó cuando fui embajador en Rusia, justo después de unirme a los medios sociales. Yo diría que ha empeorado desde febrero 2014 y la anexión de Crimea.  En general, los debates en lenguaje ruso en Twitter se han vuelto más personales y desagradables. Muchas veces uno siente que ya no existe un diálogo. Mientras que anteriormente, las personas no coincidían conmigo, lo cual es muy normal, pero manteníamos un intercambio cortés.

Ahora es más descortés. En ocasiones, solo son unos cuantos tuits muy desagradables; por lo general emplean palabras soeces, léxico que no te gustaría ver en tus correos electrónicos. Otras veces son miles de mensajes de Twitter que tienen el mismo contenido y esto te hace pensar que ellos deben estar bien coordinados. (A veces, incluyen fotografías desagrables). De vez en cuando – no todos los días- pero en ocasiones, las personas me tuitean mensajes amenazantes respecto a mi integridad física. Y en una oportunidad, incluso amenazaron a mis hijos. En la actualidad, vivo en los Estados Unidos y doy cátedras en la Universidad de Stanford, y esta situación solo ha empeorado.

No esperaba que esto fuese tan malicioso – me sorprende, debo decirterlo, honestamente. Por lo tanto, bloqueo a las personas. Mi política es si alguien me insulta de forma personal, lo bloqueo. Y luego ellos me responden: “¡Ah! Usted está en contra de la libertad de expresión”. A lo que yo respondo: “Usted tiene el derecho de decir lo que usted quiera, pero yo también tengo el derecho de leer lo que yo quiera”. Cuando fungí como embajador sí le dabamos seguimiento a las amenazas. Las tomabamos muy seriamente, por cierto, el gobierno ruso también. Ellos nos brindaron su cooperación en un par de ocasiones.

En una oportunidad, hubo consecuencias para una persona. Por cierto, uno de los individuos que me seguía, confesó que a él le pagaban por hacerlo y por decir cosas desagradables sobre mí y expresó en un mensaje directo que me envió “Solo para que sepa, personalmente lo admiro, pero me pagan por hacer esto”. Qué cinismo. Tomé una fotografía del mensaje y lo publicaré algún día.

No cabe duda que estos ataques inducen la autocensura. Confieso que eso funcionó conmigo. Ya no escribo en ruso, así que, es probable que estén obteniendo resultados. Ellos quieren que me aleje de los debates en Twitter y sus amenazas lo están logrando. Ya no tengo el mismo interés de hablar en ruso a través de los medios sociales. Y ahora ya no dedico mucho tiempo a estar en estos canales de comunicación. Además, puedo aseverar que cientos de rusos -¡cientos!- me han enviado mensajes privados indicando que simplemente ya no desean participar conmigo en compromisos en los medios sociales debido a todo el odio que se manifiesta ahí.

Cuando fui embajador, previo a la crisis en Ucrania, existía diálogo, también bromas e interacción conmigo, incluso con los funcionarios del gobierno ruso. Era un espacio más libre que se prestaba para este tipo de discusión, para bromear en ocasiones sobre deportes y hablar sobre asuntos serios. Esto ha disminuido drásticamente desde el conflicto en Ucrania debido a que las personas no quieren ser asociadas con todo este odio, con todos esos trolls. Existen cientos de mensajes que dicen “lo malvado que eres”, “que te vayas al demonio”, “que te incineren”, “que necesitas que te disparen”, y las personas no desean lidiar con eso y lo comprendo perfectamente.

El embajador actual en Rusia, John Tefft, no posee una cuenta de Twitter. Yo no le aconsejé hacer eso – él decidió que su secretario de prensa se encargara de ello, en su lugar. Y eso está bien. Embajadores diferentes tienen estilos diferentes y respeto eso.

Personalmente encuentro esto muy devastador, con respecto al contacto entre nuestras sociedades. A inicios de la era, a mi parecer, Twitter era particularmente una plataforma donde los rusos y estadounidenses podían converger, aprender uno del otro y dialogar, algo que era único. Y yo, como funcionario, estaba dispuesto a participar con quien fuera, y ese tipo de interacción es muy rara en la diplomacia.

Si el presidente Putín quisiera disminuir el odio en Twitter, le tomaría cinco minutos hacerlo. Si tan solo dijese una crítica de este tipo de actividad, eso tendría un enorme impacto, por supuesto. No me cabe la menor duda. Si desea hacerlo o no es un asunto totalmente diferente, pero él tiene el poder para hacerlo. En especial después de la muerte de Nemtsov, a mi parecer, sería muy útil que un político responsable hiciese una campaña para reducir la tensión en la sociedad.

Existe mucha gente demente en el mundo -no solo en Rusia- y ellos hacen cosas que son motivadas por la política internacional, por el nacionalismo. Cosa que considero muy atemorizante. Sí creo que la incitación a faltarle el respecto a las personas de forma violenta conllevará terribles consecuencias.

Los medios de comunicación rusos reportan en la actualidad algunos acontecimientos muy tergiversados, mensajes distorsionados acerca de los estadounidenses – sobre Occidente- y eso solo incita a las personas. Después la gente, con tal de ser un buen nacionalista, realizan estupideces. Para mí es muy arriesgado utilizar esta forma de propaganda. Cuando veo que la televisión rusa compara al presidente Obama con el líder del estado islámico, eso es una locura. Ese tipo de acciones provoca a la gente demente. Creo que las personas a cargo de esos canales de comunicación deberían asumir su responsabilidad. Tienen la obligación de ser más responsables, ya que esto podría desencadenar consecuencias un tanto desagradables e involuntarias.

Además, existe un tema importante que todos los rusos deberían entender: existe un reclamo constante que los demás países no le brindan el respeto que Rusia se merece ¿verdad? Este es el tema para muchos políticos rusos. Aún así, cuando los rusos actúan tan irrespetuosamente en los medios sociales, ellos no perjudican a quien sea que estén atacando, sino a la imagen de su país.

Si realmente te importa la imagen de tu país en el mundo, tú no vas a querer que las personas maldigan a sus semejantes y digan cosas desagradables sobre sus hijos. ¿Qué dice todo esto de tí? No te ganas el respeto de los demás siendo irrespetuoso.

Este texto es una traducción del inglés al español de unas entrevistas realizadas por Nina Nazarova, las cuales fueron publicadas en idioma ruso en el sitio web de Afisha el 18 de mayo, 2015.

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