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Escanear códigos QR es un acto social en China

A government-sponsored billboard in Hangzhou showcasing a suite of apps and services for tourists.

Cartel patrocinado por el gobierno en Hangzhou exhibiendo una variedad de aplicaciones y servicios para turistas.

Versión editada de “Fotos de chinos escaneando códigos QR” de Christina Xu, artículo aparecido originalmente en el blog 88 Bar y republicado aquí con autorización.

Volviendo a Shanghai de nuestro viaje de investigación de campo en la rural Guizhou, mi compañera Tricia Wang y yo decidimos ir de compras a Hunter, un centro comercial en Guiyang. Guiyang es la capital de la provincia más pobre de China, pero recientemente ha empezado a atraer granjas de servidores de gigantes tecnológicos como Tencent y Alibaba, y con ellos, riqueza y empleo. El centro comercial se ha acercado recientemente a los hoteles de lujo, acomodando a una nueva clientela rica, con lujosas boutiques chinas y marcas internacionales como Uniqlo.

Vagando por el centro comercial aparecimos en Croquis, una boutique de ropa masculina con suficientes tonos oscuros y transparencias como para pasar por una tienda del SoHo. Mientras Tricia pagaba un bolso que le había gustado, el dependiente sostenía un código QR cómicamente grande recubierto de plexiglas, y le preguntaba si quería afiliarse a un programa de socios VIP que ofrecía descuentos y otras ventajas. Al escanear el código, Tricia accedió directamente a la web para registrarse, alojada en la página oficial de WeChat de Croquis, aunque tuvo problemas a la hora de finalizar el proceso.

Hace unos años, si estaba intentando integrarme en un círculo con tecnólogos y diseñadores, mencionaba el blog Picturesofpeoplescanningqrcodes (“Fotos de gente escaneando códigos QR”) para echar unas risas. La gracia del sitio es que es un blog sin publicaciones. Lo que viene a decir: que a pesar de los sueños optimistas de artistas y las grandes promesas de trascendencia digital/física de las agencias de publicidad, realmente casi nadie se para a escanear un código QR cuando pasa al lado. “Disculpe, pasa siempre,” dijo el dependiente apurado. “La cobertura es terrible aquí”.

Rebobinamos a 2015, y el chiste sigue funcionando en EE. UU. Puede que nuestra sociedad tecnológica utilice códigos QR con frecuencia: para el embarque de vuelos y trenes, para entrar a un concierto, para pagar sandwiches con LevelUp. Pero la interacción siempre implica mostrar nuestro código a alguien con un escáner, nunca lo contrario. Exceptuando alguna ocasional campaña de marketing optimista, estos cuadritos enmarañados se desvanecen silenciosamente, apareciendo solo en el envoltorio de productos y anuncios del metro.

Sin embargo en China la gente escanea códigos QR todo el tiempo.

Hay dos factores principales que favorecen el uso de códigos QR en China:

  1. Para la mayoría de los chinos, la dirección URL de una web es solo ligeramente más legible que un código QR. Las URL usan carácteres alfanuméricos, prácticamente inexistentes en el idioma chino. Pinyin (el sistema fonético para transcribir la pronunciación en mandarín de los carácteres chinos en el alfabeto latino) se enseña en las escuelas desde que se adoptara en 1958, pero para la mayoría de los chinos no es necesariamente una manera intuitiva de expresarse. De hecho, algunas de las webs más populares chinas usan números en sus URLs, porque incluso una homofonía elemental es más significativa semánticamente (y más práctica para los teclados de los usuarios y otros métodos de escritura) que el Pinyin. Por ejemplo, el portal chino de Alibaba está alojado en 1688.com, porque esos dígitos se pronuncian “yao liu ba ba”. Los códigos QR eliminan la necesidad de memorizar estas URL arcanas.
WeChat (left) and Weibo (right) both use QR codes for user discovery and desktop login. Their QR code readers will open any URL in their native browsers.

Tanto WeChat (izquierda) como Weibo (derecha) usan códigos QR  para agregar usuarios e iniciar sesión. Sus léctores de códigos QR abren cualquier URL en su navegador original.

  1. La mayoría de los usuarios de móviles en China tienen instalados lectores de códigos QR en sus aparatos. Probablemente el usuario típico de móvil estadounidense ni siquiera tenga un lector de códigos QR instalado en su dispositivo, no hablemos de uno que usen habitualmente. Por el contrario, la mayoría de los usuarios de móvil chinos usan Weibo y/o WeChat, las cuales tienen lectores visiblemente integrados y fiables.
To use WeChat’s desktop app, you have to scan the QR code with the WeChat app on the phone to log in. From experience, I can tell you that this makes using WeChat after you’ve lost your phone nearly impossible.

Para usar la aplicación WeChat, hay que escanear el código QR con el teléfono para iniciar sesión. Hablo desde la experiencia cuando digo que esto hace que usar WeChat si has perdido tu teléfono sea prácticamente imposible.

Estos dos factores combinados hacen que los códigos QR estén en todas partes en los espacios públicos en China, tanto como portales al mundo digital como para autenticar identidades. Se encuentran incluso en espacios públicos digitales, flotando sobre el primer pantallazo en la mayoría de las webs más importantes. Los códigos QR en pantallas me crean ansiedad (¿se acuerdan de las Facebook Rooms?) pero su utilidad aquí es clara. Como si encendiera una antorcha en una hoguera, el usuario acerca su móvil al portátil, escanea el código y se lleva lo que fuera que estuviera mirando.

Para mí, sin embargo, es más interesante cómo los códigos QR son usados en las interacciones sociales.

Mis primeras experiencias con códigos QR en China fueron con WeChat, que genera un código para cada persona y grupo en el sistema. WeChat ofrece muchas opciones para “solicitar amistad” a alguien que está sentado tu lado, pero el código QR es la que más he visto usar.

Business card for Ms. Lian Xing, a co-founder of a fair-trade NGO based in Hangzhou.

Tarjeta de visita de Ms. Lian Xing, co-fundadora de una ONG de comercio justo con sede en Hangzou.

La evolución lógica de este hecho son los códigos QR impresos en tarjetas de visita o apoyados como señales en las oficinas. Como hacerse selfies con fondos emblemáticos o decir Instagrace, escanear el código de alguien se ha integrado en los rituales sociales.

Es por eso que los técnicos de mercado reconocen el poder de los códigos QR, y por eso se usan muy habitualmente como herramientas de venta. Pero como cualquier otra herramienta, el código QR tiene sus limitaciones. Una es, como vimos en Croquis, su utilidad en lugares con poca cobertura; otra, simplemente, la tolerancia de la gente a los anuncios.

De vuelta a Guiyang, mientras Tricia terminaba de hacer su check out, me colé en Riverstone, una cadena de moda con estampados “funky” con base en Chengdu y algunas tiendas en el suroeste de China. Me llamó la atención un código QR cerca de la caja (el laminado de plástico agrietado y curvándose por el uso). Le pregunté al dependiente si podía escanearlo. Se sorprendió por mi interés. El código estaba allí por exigencias de la oficina central de la cadena en Chengdu, me dijo mientras intentaba alisar el plástico, pero la mayoría de los clientes prefería añadir a los representantes directamente a WeChat en vez de seguir la cuenta oficial de la tienda. Algunos incluso iban más allá.

“A los verdaderos clientes VIP les fastidia tener que escanear los códigos, simplemente nos dan su número de teléfono”, dijo. “Y entonces, qué, ¿les llaman?” pregunté un poco escandalizada. “Sí, claro, les llamamos personalmente cuando hay ofertas y por su cumpleaños. Es un trato más especial. De todas formas los mensajes de texto y WeChat los ignoran; simplemente se trata de más spam”.

Al menos en lo que a ventas se refiere, a veces las interacciones elegantes no pueden reemplazar a la confusa calidez humana.

Aclaración: siempre he apoyado el uso de los códigos QR. En parte, creo que por su estética falta de elegancia, en parte por su fugacidad. Como un CD de AOL, o un pianista en un película muda, el código QR es una solución temporal algo torpe que solo puede existir en un momento o una transición concreta; un artefacto en una era en la que hacemos compromisos inútiles para la transición entre el espacio digital y el analógico. Quiero que empañen mi vista como un visible residuo arenoso de las fugas de internet en el mundo real.

Tal vez me equivoque cuando hablo de su obsolescencia pendiente. Escanear un código QR es un gesto, y todos los gestos (tomar un selfie, dar uno o cuatro besos en la mejilla) pueden ser extraños de aprender. La alternativa es una con la que estamos cada vez más familiarizados: interacciones digitales diseñadas para que no se noten, lo que no significa que sean invisibles o no podamos controlarlas. Nadie escanea un código QR sin una intención clara. Tal vez, en un futuro cercano, nos parecera algo innovador en lugar de anticuado.

Lecturas adicionales:

  • La historia de los códigos QR tal y como la cuenta la compañía japonesa que los inventó, Denso Wave. Fascinante, me encantaría que alguien la transformara en una serie de dibujos.
  • No to NoUI, un ensayo fantástico de Timo Arnall sobre cómo deberíamos evitar las interfaces “invisibles”

Christina Xu es una experta en diseño organizativo, etnógrafa y facilitadora establecida en New York

Este es su código QR en We Chat

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