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La nueva vestimenta de la derecha: cómo las viejas ideas neoliberales han seducido a la juventud latinoamericana

Categorías: Latinoamérica, Brasil, Guatemala, Gobernabilidad, Juventud, Medios ciudadanos, Política
Glória Álvarez, a estrela da juventude latino-americana. Foto: Fernando Conrado/Divulgação

Glória Álvarez, una estrella para la juventud latinoamericana. Foto: Fernando Conrado/Divulgação

Este reportaje fue producido por la periodista Marina Amaral y publicado originalmente por Agência Pública [1]. Será republicado por Global Voices en tres entregas conforme a un acuerdo para compartir contenidos.

“El cuerpo es la primera propiedad privada que tenemos; es asunto de cada uno decidir que hacemos con él”, grita en español una rubia de voz firme mientras se mueve con gracia en el escenario del Foro de la Libertad adornado con los logos de los patrocinadores oficiales – Souza Cruz, Gerdau, Ipiranga y RBS (afiliada a la Red Globo). El auditorio colmado, con capacidad para 2 mil personas del PUC-RS en Porto Alegre, estalla en risas y aplausos para la guatemalteca Gloria Álvarez, de 30 años, hija de padre cubano y madre cubana descendiente de húngaros.

Gloria, o @crazyglorita (55 mil seguidores en Twitter y 120 mil en su fanpage de Facebook), ascendió al estrellato entre la juventud de la derecha latinoamericana a fines del año pasado, cuando un video en el que ataca al “populismo” en América Latina [2] en el Parlamento Iberoamericano de la Juventud en Zaragoza (España) se convirtió en viral en internet. En el principal foro de la derecha brasilera, Gloria y el exgobernador republicano de Carolina del Sur, David Bensley, son los únicos entre los 22 oradores, brasileros y extranjeros, que subieron para las keynote– conferencias claves que guían los debates en los tres días del evento bautizado como “Caminos de Libertad».

Locutora hace diez años, hoy con un programa en la TV, Gloria es una show woman cautivadora. Conduce con desenvoltura a la platea formada mayoritariamente por estudiantes de la PUC de Río Grande del Sur, una de las mejores y más caras universidades del sur del país. “Quien aquí se declare liberal o libertario que levante la mano”, pide al público, que responde con las manos en alto. “Ah, ok”. Su misión es enseñar a sus pares ideológicos cómo “seducir y enamorar a los públicos de izquierda” y vencer a “los barbudos con boinas del Che”, explica la joven líder del Movimiento Cívico Nacional (MCN), una pequeña organización que surgió en el 2009 en Guatemala a raíz de los movimientos que pedían – sin éxito – la destitución del presidente social-demócrata Álvaro Colom.

La primera lección es utilizar en las redes sociales la etiqueta creada por ella, república x populismo [3]”, para superar “la división obsoleta entre derecha e izquierda”. “Un izquierdista intelectualmente honesto tiene que reconocer que la única salida es el empleo, y uno de derecha del siglo XXI, que ya se modernizó, tiene que saber que la sexualidad, la moral, las drogas son un problema para todo el mundo; el no es una autoridad moral del universo”, continúa, bajo una lluvia de aplausos. Nada de culpa, ni moral ni social, enseña. El mensaje es la libertad individual, el “empoderamiento” de la juventud, impuestos bajos, Estado mínimo – una plataforma de derecha liberal (en términos económicos) en todo el mundo: dice “La riqueza no se transfiere, señores, la riqueza se crea a partir de la cabecita de cada uno de ustedes”. Del mismo modo, Gloria rebate programas sociales de ayuda a los más pobres, política de cuotas para las mujeres, los negros, los discapacitados e incluso la existencia de las minorías: “No hay minorías, la menor minoría es el individuo, y lo que sirve es la meritocracia”.

“Hay una verdad que todo ser humano debe alcanzar para tener paz, si no quiere vivir como un hipócrita. Todos nosotros, 7 billones y medio de seres humanos que habitamos este planeta, somos egoístas. Esa es la verdad mis queridos amigos de Brasil, todos somos egoístas. ¿Y eso es malo? ¿Es bueno? No, es apenas una realidad”, dice, definitivamente. “Hay personas que no aceptan esa verdad y van dejando esta idea maravillosa: ‘¡No! [imita la voz de un hombre], yo voy a hacer la primera sociedad no egoísta’. ¡Cuídense, brasileros; cuídese, América Latina! Estos expertos son como Stalin, la Unión Soviética, como Kim Jong-il y Kim Jong-un en Corea del Norte, Fidel Castro en Cuba, Hugo Chávez en Venezuela.” ¿Y por qué «seguimos como ovejas» a esos «hipócritas»? Porque [hace cara e imita la voz de una anciana] “nos enseñan que es feo ser egoísta y que pensar en nosotros mismos es pecado. Cuántos de ustedes ya no verán a alguien decir ah, necesitamos de un buen hombre, que no piense sólo en si mismo”, dice, encorvándose a medida que habla para enseguida recuperar la postura altiva: “Miren señores, a menos que sea un marciano, ese hombre no existe, nunca existió, ni existirá jamás”. Aplausos frenéticos.

Neoliberales y libertarios

Gloria Álvarez no representa nada totalmente nuevo. La gran diferencia es el lenguaje. El MCN (movimiento al que ella pertenece) recibe “fondos de algunas de las mayores empresas de la élite empresarial tradicional, cuenta el periodista de investigación Martín Rodríguez Pellecer, director del sitio guatemalteco Nómada, socio de Pública. “Por fuentes cercanas supe que una de las industrias que los apoyan para las campañas masivas y el lobby en el Congreso es Azúcar de Guatemala, un poderosísimo conglomerado de trece empresas (Guatemala es el cuarto mayor exportador mundial de azúcar) y las fábricas guatemaltecas incluso tienen inversiones en Brasil”.

Lo mismo puede decirse en relación a sus ideas. A pesar del título seductor, los libertarios “son un segmento minoritario entre las corrientes que ganaron influencia en la posguerra en oposición a las políticas intervencionistas de inspiración keynesiana”, explica el economista Luiz Carlos Prado, de la Universidad Federal en Río de Janeiro.

A partir de la crisis del petróleo de los años 70, economistas pro-mercado como el austríaco Friedrich Hayek (Premio Nobel 1974), monetaristas de la Escuela de Chicago de Milton Friedman (Premio Nobel 1976) y los nuevos-clásicos asociados a Robert Lucas (Premio Nobel 1995) pasaron a dominar el pensamiento económico global y se hicieron conocidos entre el gran público con una única etiqueta: “neoliberal”. Sus conceptos fueron traídos a América Latina por el sector más conservador de EE. UU. representado principalmente por los think tanks asociados con Ronald Reagan, que después de haber perdido las primarias republicanas en 1968 y 1976, fue elegido presidente en 1980, teniendo a Friedman como principal consejero. También predominaron en el gobierno de Margaret Thatcher (1979-1991) en Inglaterra. “Los defensores del liberalismo clásico eran también defensores de la libertad política, pero la corriente llamada ‘neoliberal’ defendía esencialmente la no intervención del Estado en la economía sin una preocupación particular con la cuestión de la libertad política, llegando en algunos casos a apoyar sin restricciones a gobiernos dictatoriales como el de Pinochet en Chile”, dice Luiz Carlos Prado.

La Guatemala de Gloria Álvarez es un buen ejemplo de cómo las ideas libertarias se tradujeron en América Latina. En 1971,“una parte muy representativa de la élite económica guatemalteca asumió como proyecto político el libertarismo de derecha, cuando fundó la Universidad Francisco Marroquín (UFM)”, cuenta el periodista Martín Rodríguez Pellecer. “El fundador de la universidad, Manuel Ayau, conocido como El Muso, en alusión a Mussolini, se unió al proyecto facista anticomunista del MLN. Desde entonces la UFM viene formando políticos y académicos para desacreditar el Estado y la justicia social y convertir Guatemala en el país con menor recaudación tributaria en América Latina (11% en relación al PIB) y el que menos redistribuye”, explica. Fue en esa universidad donde estudió y “se convirtió en una libertarista algo menos conservadora que sus profesores, una mezcla de neoliberales y Opus Dei. Álvarez se declara atea y a favor del aborto y, aunque se haya convertido en una estrella de la derecha latinoamericana, en Guatemala es una referencia menor para la derecha, no tiene base política ni va a ser candidata. La veo más como una enfant terrible libertarista”, dice Martín.

Los libertarios resurgieron con fuerza en EE. UU. después de la crisis del 2008 – y el clamor subsecuente por la regulación del mercado – y como una consecuencia de la ascensión al poder del demócrata Barack Obama. Predican el dominio del individuo sobre el Estado, la libertad absoluta del mercado, la defensa irrestricta de la propiedad privada. Afirman que la crisis económica que condujo a 50 millones de personas a la pobreza no se debió a la falta de regulación de los mercados financieros, sino a la protección del gobierno a algunos sectores de la economía. Rechazan enfáticamente los programas sociales del gobierno de Obama. Sin embargo, una parte significativa de los libertarios se ha distanciado del tradicionalismo de la derecha en el campo de la conducta defendiendo posiciones asociadas a la izquierda, como la defensa de la liberación de las drogas y la tolerancia a los homosexuales, en nombre de las libertades del individuo. El senador republicano Rand Paul, precandidato a la presidencia, es uno de sus representantes más conocidos.

“Los libertarios que están con los conservadores en el Tea Party (una corriente radical de la derecha en el Partido Republicano de EE. UU.) integran think tanks como el Cato Institute y constituyen la derecha post-moderna, representada, por ejemplo, por Cameron, en Inglaterra, que modernizó la agenda de la reducción del estado de bienestar social”, resume el profesor. Considera gracioso hablar de libertarios brasileros, seguidores de la escuela austríaca de economía de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. “La escuela austríaca es una corriente muy minoritaria incluso en la academia”, dice. “¿Quiénes son esos libertarios? Lo que tenemos en Brasil son economistas sofisticados que siguen corrientes como la de los neoclásicos del premio Nobel Robert Lucas y otros similares, políticos de derecha poco elaborados como Ronaldo Caiado (senador del DEM-GO) y esa clase media conservadora que lee a Rodrigo Constantino en Veja”, resume.

Caiado y Constantino son veteranos participantes del ‘Foro de la Libertad’ en Porto Alegre. Una novedad es que los libertarios del Tea Party se mostraron por fin capaces de presentarse como la cara atractiva de la derecha para la juventud brasilera.

Lea la segunda parte: La nueva vestimenta de la derecha: El discreto encanto del “antipopulismo” [4]