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Una imagen que vale miles de improperios rusos

Algunos de ellos están sonriendo, otros tienen un trago en la mano, e incluso uno de ellos está haciendo el “símbolo de la paz”. Hay nueve personas en la foto, y la tercera desde la derecha —la razón por la cual están posando todos juntos— es Alexander Borodai, el antiguo primer ministro de la República Popular Separatista de Donetsk. Las otras ocho personas en la foto son algunos de los periodistas más expertos que trabajan hoy en Rusia.

Alexander Boroday posando con los periodistas liberales de Moscú, el representante de Holanda, periodistas americanos en un bar llamado Redaksiya.

Están Andrew Roth de The New York Times, Noah Sneider de The Economist, y la superestrella holandesa Olaf Koens. Los dos hombres a la derecha de Borodai son dos de los corresponsales de guerra más intrépidos de Rusia: Ilya Barabanov y Pavel Kanygin. A principios de febrero de este año, Barabanov fue uno de los primeros periodistas que informó de primera mano cómo el ejército ruso ayudó a los rebeldes de Ucrania oriental a capturar a Debaltseve. A mediados de junio, Kanygin fue arrestado en Donetsk, donde fue golpeado bajo custodia de los rebeldes y tuvo la suerte de ser liberado antes que sucediera algo peor.

Una riña dentro de una guerra más grande

La fotografía fue tomada el jueves 18 de junio, afuera de un bar de moda de Moscú llamado “Redaktsiya.” Esa misma noche, y por varios días, “Selfie con Borodai” impulsaría un acalorado debate en RuNet, en el que se han enfrentado reporteros, activistas e intelectuales y han pontificado sobre ética, la definición de terrorismo y el rol que los periodistas deberían jugar dentro de la sociedad.

Para aquellos personalmente relacionados con los personajes de esta historia (las nueve personas en la foto, así como también otros reporteros presentes en el bar esa noche), el escándalo es inherentemente interesante—lleno de discrepancias, alianzas y fuertes temperamentos. Preste especial atención en Facebook a quién le “ha gustado” los comentarios de quién, y las facciones y fisuras ideológicas de la intelectualidad de Moscú saltan fuera de la pantalla.

Alexander Borodai. November 2014. Den TV. YouTube.

Alexander Borodai. Noviembre de 2014. Den TV. YouTube.

Pero el debate sobre la foto de Borodai es más que un espectáculo de gladiadores; también revela qué tan contencioso es el periodismo en Rusia hoy en día. Tanto si se culpa a la guerra en Ucrania, al régimen de Putin o a los miles de años de historia eslava, la decisión de posar para una foto con el antiguo líder de los rebeldes de Donetsk, ha forzado a muchos de los “líderes de opinión” de Moscú a decir exactamente cómo creen que un periodista debería ser.

Lo que la gente piensa acerca de esto, resulta ser, de gran ayuda para explicar por qué ser “independiente” y “liberal” es tan difícil en Rusia: informar las noticias no es la mayor prioridad de todos. Para muchos de los que trabajan dentro del periodismo ruso, la pureza ideológica y la rectitud moral—principalmente empaquetado como “buen gusto”—son lo más importante de todo.

¿Luisa Lane o Superman?

Uno de los mayores debates acerca de la foto de Borodai tuvo lugar entre la presentadora de un show radial Karina Orlova y la ex corresponsal de Moscú Julia Ioffe. Orlova, el blanco de varias amenazas de muerte relacionadas con su trabajo para la estación liberal de radio Echo of Moscow, criticó a los periodistas que eligieron socializar con Borodai en lugar de golpearlo en la cara. “Créalo o no,” explicó ella más tarde, “pero yo lo hubiera jodido.”

La publicación de Facebook de Orlova consiguió más de 150 comentarios, incluyendo más de una docena de Ioffe, que desafió a  Orlova a explicar porqué es el deber de un periodista cometer un acto de violencia en contra de otra persona. Orlova respondió que, los periodistas que se encontraron con Borodai en Redaktsiya deberían haber vengado a todos sus colegas que fueron secuestrados y golpeados en Donetsk mientras él se encontraba todavía a cargo. Ioffe argumentó diciendo que el trabajo de un periodista es informar al público, no repartir justicia.

En otra publicación de Facebook, apenas una hora después de la primera, Orlova atacó nuevamente a la gente que posó con Borodai criticándolos por cometer errores en la “lucha contra el régimen”. Ioffe se metió en la conversación una vez más, esta vez sugiriendo que Orlova eligió una línea de trabajo equivocada si fusiona periodismo y revolución.

Arkady Babchenko, Agosto de 2008. CC 3.0.

Aquí, el corresponsal de guerra y veterano Arkady Babchenko salió en defensa de Orlova recordando cómo su primer editor de periódico una vez le dijo que atacar a las autoridades es el “deber principal” de un periodista. Babchenko incluso creó una publicación aparte apenas después, opinando sobre la naturaleza de algo que él llama “deformación profesional”, en el cual los periodistas tonta y automáticamente socializan con las “personas de interés periodístico” donde sea y cuando sea que se los encuentren.

Babchenko dice que esta especie de socialización extraña e inmoral es una característica regular del periodismo, pero no es una “demanda del trabajo”. Babchenko sostiene que el encuentro en Redaktsiya no fue una oportunidad para que los periodistas obtengan información “desde adentro”. “Lo siento, pero esas son sólo excusas infantiles,” escribió en Facebook. “Simplemente, esta no es una conversación adulta.”

Lo que realmente sucedió

De acuerdo con Ilya Azar, el periodista que invitó a  Borodai al bar, él se encontró de casualidad con el antiguo líder separatista y lo invitó a ir a Redaktsiya, en dónde Azar sabía que Pavel Kanygin se iba a encontrar. Kanygin que había estado recientemente en custodia de los rebeldes, todavía lucía un ojo morado gracias a un soldado que le pegó un culatazo en la cara. Azar pensó que los dos hombres debían hablar.

En una publicación de Facebook al día siguiente, Kanygin dijo que el encuentro con Borodai fue informativo. “No es amigo mío,” escribió Kanygin, “pero es parte de mi trabajo. Él tiene información.”

Max Avdeev, el fotógrafo reponsable de la “selfie de Borodai” (que, por cierto, no es para nada una selfie), dice que tomó la fotografía simplemente para celebrar la ocasión, que asegura, fue una noche de discusión, no una celebración de ebrios. “Nos encontramos con una persona de interés periodístico y utilizamos el momento para hacer preguntas,” explicó Avdeev. “Kanygin preguntó sobre su golpiza, Olaf [Koens] sobre MH17, y así.”

¿Por qué la mayor parte de la gente de la foto estaba sonriendo? “Es solo la reacción que una persona sensata puede tener en tan extraña situación,” dice Avdeev.

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