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En el juicio al periodista Jason Rezaian su abogada fue prohibida de responder las acusaciones del fiscal iraní

Jason's wife Yeganeh Salehi and mother Mary Rezaian at the courthouse. Image from ICHRI and used with permission.

La esposa de Jason, Yeganeh Salehi y su madre Mary Rezaian en el juzgado. Imagen de ICHRI y usada con permiso.

Este artículo apareció primero en iranhumanrights.org y se publica aquí en colaboración con la Campaña Internacional de Derechos Humanos en Irán. 

La descarada negación al debido proceso que se mostró el último día del juicio contra Jason Rezaian el 10 de agosto del 2015, cuando a su abogada se le negó la posibilidad de presentar sus argumentos en respuesta al fiscal, confirma la naturaleza política y predecretada de la acusación contra el reportero de The Washington Post quien ha estado en prisión durante un año en Irán.

“Durante la sesión del lunes presenté la defensa oral de mi cliente pero no tuve le oportunidad de responder la representación oral del fiscal. [Por lo que] presenté mi respuesta por escrito a la corte”, declaró la abogada de Rezaian, Leila Ahsan, a la Agencia de noticias de estudiantes iraníes (ISNA, por sus siglas en inglés.)

Un reportero declaró a la Campaña Internacional de Derechos Humanos en Irán (ICHRI, por sus siglas en inglés) que la madre de Rezaian dijo a los reporteros que nadie podía entrevistar a la esposa de Jason, Yeganeh Salehi, porque se le prohibió hablar ante los medios de comunicación.

El juez Salavati de la Sección 15 del Tribunal Revolucionario presidió el caso de Rezaian. Salavati tiene un historial largo de cooperación conjunta con la fuerza de inteligencia de los Guardias Revolucionarios de Irán y lo escogen regularmente para presidir casos políticos, ya que se le conoce por emitir sentencias severas.

La brusca restricción de Salavati al trabajo de la defensa, así como su renuencia a permitir a la esposa de Rezaian y a su madre presenciar los procedimientos a puerta cerrada es otra indicación de la imparcialidad del proceso judicial y la naturaleza política de la acusación a Rezaian.

A lo largo de su permanencia en prisión en Irán, a Rezanian se le ha negado consistentemente el debido proceso. Fue arrestado y detenido por meses sin haber sido informado de los cargos en su contra, se le negó el derecho a elegir su representación legal y a su abogada no se le permitió dar una defensa plena y efectiva durante su juicio.

Un exactivista que fue juzgado por Salavati por conexiones con la represión del gobierno contra manifestantes pacíficos que siguió a la disputada elección presidencial del 2009 declaró a ICHRI: “Durante mi juicio, el fiscal decía puras mentiras y cuando era el turno de mi abogado para hablar, el juez Salavati lo callaba después de solo unos minutos; fue cuando me dí cuenta que el tratar de presentar mi defensa a través de mi abogado era inútil y estaba convencido de que el juez ya sabía cuál era su veredicto antes de que siquiera comenzara el juicio”.

La agencia de noticias Fars, el periódico Vatan y otros medios de comunicación que tienen nexos con la Guardia Revolucionaria de Irán y otras facciones de línea dura acusaron a Rezaian de espionaje y crímenes de seguridad nacional meses antes del inicio de su juicio, acusaciones sin fundamento que se convirtieron en la parte central del caso del fiscal.

Se esperaba la resolución de la corte respecto de los cargos contra Rezaian, que incluyen “espionaje” y “cooperación con estados enemigos” en una semana, dijo su abogada Leila Ahsan a ISNA.

Aludiendo al reciente acuerdo nuclear y la posibilidad de mejorar las relaciones entre Irán y los gobiernos occidentales, la madre de Rezaian dijo que tenía la esperanza de que su hijo fuera liberado pronto: “Jason era un reportero como tú y sus fuentes eran las mismas que las tuyas”, ISNA citó a Mary Rezaian.

“Ahora es el momento para que los altos dirigentes de Irán terminen con este “proceso judicial” y su mezcla enfermiza de farsa y tragedia. Jason y su esposa Yeganeh, quien ha estado fuera de la cárcel bajo fianza, merecen ser exonerados y que su libertad y vidas les sean devueltas”, escribió en un comunicado el 10 de agosto de 2015, Martin Baron, editor ejecutivo de The Washington Post.

Jason Rezaian de 38 años, tiene la nacionalidad iraní y estadounidense y ha sido corresponsal para The Washington Post en Teherán desde 2012. Rezaian y su esposa Yeganeh Salehi, quien trabajó para el periódico The National de los Emiratos Árabes Unidos como corresponsal en Teherán, fueron arrestados en esa ciudad el 22 de julio del 2014. Salehi fue liberada en octubre del 2014 pero Rezaian ha permanecido en prisión desde entonces.

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