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Intelectual público keniano acusado de usar incitación al odio en Twitter

A screenshot of a YouTube video of Kenyan political analyst Mutahi Ngunyi.

Captura de pantalla de un video en Youtube del analista político keniano Mutahi Ngunyi.

El analista político keniano Mutahi Ngunyi apareció ante la Comisión Nacional de Cohesión e Integración (NCIC, por sus siglas en inglés) el 1° de setiembre de 2015, después de ser acusado de estar comprometido con expresiones que incitan al odio.

Ngunyi es conocido por su hipótesis de «Tiranía de números», la cual concluyó que Raila Odinga perdió las elecciones del 2013 contra Uhuru Kenyatta en el momento en que el registro de votantes terminó, el 18 de diciembre de 2012. En otras palabras, que las elecciones estuvieron arregladas.

Las acusaciones se enfocaron en una serie de tuits en los cuales Ngunyi atacaba al grupo étnico keniano Luo, al ex Primer ministro Raila Odinga (un Luo él también) y al abogado Mboya. Los kenianos en la red inmediatamente reaccionaron a sus tuits usando la etiqueta #ShutMutahiNgunyiUp [Cállate Mutahi Ngunyi].

Justo después de eso, Ngunyi fue reportado al NCIC por Apollo Mboya, el Director Ejecutivo de la Sociedad de Leyes de Kenia, quien fue uno de los blancos de sus tuits.

La petición de Mboya al NCIC dice:

In particular, the posts target members of a specific community as lacking individuality and in a state of mental slavery, assertions that are not only false but may very well constitute hate speech directed at specific members of a community (of) which I am a member,” read the letter in part.

It is my view that the words uttered by Mutahi Ngunyi are intended to incite feelings of contempt, hatred, hostility, violence and/or discrimination against a community on the basis of ethnicity and, therefore, committed an offence under Section 62 of the NCIC Act.

«En particular, las publicaciones se dirigen a miembros de una comunidad específica como carentes de personalidad y en un estado de esclavitud mental, afirmaciones que no sólo son falsas sino que pueden muy bien constituir incitación al odio dirigida a miembros específicos de una comunidad de la cual yo mismo soy un miembro», dice una parte de la carta.

Es mi opinión que las palabras pronunciadas por Mutahi Ngunyi tienen la intención de incitar a sentimientos de desprecio, odio, hostilidad, violencia y/o discriminación contra una comunidad con base en la etnia, cometiendo de esta forma una infracción a la Sección 62 de la Legislación NCIC.

En los tuits en cuestión, Ngunyi sugirió que la comunidad Luo está capturada por la familia Odinga, una importante familia política Luo. Jaramogi Odinga fue el primer vicepresidente de Kenia, mientras que su hijo, Raila Odinga, es el ex primer ministro y principal político de la oposición:

La Nación Luo DEBE liberarse de su CAUTIVERIO y del HECHIZO productor de pobreza del Odingaismo. PUNTO. ¿Hay un MOISÉS entre los Luo?

Ngunyi sugirió que los Luo están «golpeados por la pobreza»:

¿Son pobres los LUOs? Ni idea. ELLOS DEBERÍAN DECIRNOS. ¿Hay LUOs GOLPEADOS POR LA POBREZA? SÍ. Estadísticas: 82% de la gente en BONDO vive por debajo del umbral de pobreza.

Escogió a Kisumu, la tercera ciudad más grande de Kenia, la cual es predominantemente Luo, como su ciudad de retiro. Pero agregó:

Mi SUEÑO KENIANO es RETIRARME a la ciudad de Kisumu. Quiero conversación intelectual en la vejez. Pero uno no puede DAR CÁTEDRA en CAUTIVERIO POLÍTICO.

Escribiendo acerca de Mboya, el Director ejecutivo de la Sociedad de Leyes de Kenia, dijo:

 Apollo Mboya debería ser DESPEDIDO por abuso del oficio y por degradar la profesión de abogado. Si él aprobó su escuela de derecho, debería releer mis tuits.

Regulando la incitación al odio en Kenia

La NCIC se formó en el 2008 tras la violencia post-elecciones del 2007, que sacudió al país por varios meses. La NCIC ha establecido el marco legal e institucional para manejar los casos de incitación al odio. El mandato de la comisión es promover la unidad nacional por medio de la facilitación de procesos y políticas que fomenten la eliminación de todas las formas de discriminación étnica.

La constitución keniana garantiza los derechos fundamentales, incluyendo la libertad de expresión. Sin embargo, la libertad de expresión no es absoluta, y puede ser limitada cuando se ejerce en una manera que viole los derechos de otros. La incitación al odio es un crimen en Kenia, y está cubierta por el Código Penal Keniano, la Legislación de los Medios de Comunicación y la Legislación Nacional de Cohesión e Integración.

La Legislación Nacional de Cohesión e Integración del 2008, por ejemplo, establece específicamente en la Sección 62 (1):

(1) Any person who utters words intended to incite feelings of contempt, hatred, hostility, violence or discrimination against any person, group or community on the basis of ethnicity or race, commits an offence and shall be liable on conviction to a fine not exceeding one million shillings, or to imprisonment for a term not exceeding five years, or both.

(1) Cualquier persona que pronuncie palabras con la intención de incitar sentimientos de desprecio, odio, hostilidad, violencia o discriminación contra cualquier otra persona, grupo o comunidad con base en la etnia o la raza, comete una infracción y deberá ser objeto de una sanción que no exceda un millón de shillings [US$ 9500 ca.], o de un encarcelamiento por un término que no exceda los cinco años, o ambos.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia define incitación al odio como una forma de discurso que degrada a otros y promueve el odio y fomenta la violencia contra un grupo con base en un criterio que incluye religión, raza, color o etnia.

Disculpas con una cabra y una cerveza

Ngunyi se disculpó desde entonces y también ofreció una cabra a los Luo y una cerveza a Mboya. Los ancianos Luo rechazaron su disculpa, argumentando que ofrecer una cabra fue denigrante para la comunidad Luo. Ngunyi escribió:

Me disculpo ante la NACIÓN LUO incondicionalmente. Ningún daño PLANEADO. Soy un producto de los SABIOS Luo a quienes RESPETO inmensamente. Yo me como el HUMILDE PASTEL.

Mboya respondió a la cerveza de Ngunyi con el siguiente tuit:

@MutahiNgunyi Noté que honras las citaciones [a la corte] pero ¿por qué la haces tan ORDINARIA ofreciéndome una cerveza como solución?

«La inteligencia ciertamente puede ser comprada»

A pesar del mea culpa, Shitemi Khamadi, el editor en jefe de Kenya Monitor, notó que la mayoría de los kenianos sintió que su disculpa fue insuficiente. Argumentó que el caso Ngunyi pondrá a prueba la capacidad del NCIC para detener la ola de incitación al odio en el país.

Reaccionando a la saga en Twitter, la usuaria Ory Okolloh dijo:

Los tuits de Mutahi Ngunyi fueron una exitosa distracción. Es por eso que permanecerá un fuerte gobierno PR.

Se supone que los tuits de Ngunyi tenían la intención de desviar la atención de la «revolución del azúcar» en Kenia. Se rumorea que él sería el asesor político del Presidente Uhuru Kenyatta, lo cual él niega.

El siguiente video de YouTube muestra a Ngunyi ofreciendo disculpas:

Rhyz Mirindo MBS dijo a Ngunyi, un intelectual público, qué el mismo se hizo irrelevante:

@MutahiNgunyi me sorprende. La inteligencia ciertamente puede ser comprada. Usted ya no es relevante para las opiniones públicas.

Mose llamó la atención:

@MutahiNgunyi Las palabras pueden ser desastrosas, sus palabras están destrozando Kenia.

Yussuf Haji preguntó a Ngunyi:

@MutahiNgunyi cuando dices que algunos políticos engendran pobreza, ¿por qué ha atravesado Kenia en 50 años? Los Luo, los Somali, han sido marginados por 50 años.

David Olusi destacó:

@makaumutua @YouTube @MutahiNgunyi Ver a la gente de otros grupos étnicos como no iguales y menos humanos no es intelectual sino ESTUPIDEZ

¿Cómo puede un keniano irrespetar a los ancianos? Se preguntó Washington Odhiambo:

Siempre pensé que @MutahiNgunyi creció en Kenia/África, dónde estamos enseñados a respetar a nuestros ancianos.

A pesar de un numero arrollador de kenianos condenándolo, Mundia Mzalendo pensaba que Ngunyi era inocente:

Mutahi Ngunyi is innocent. Period. He is simply a victim of a toothless dog (NCIC) that counts on periodic barks… http://t.co/T4ls7meDuC

— Mundia Mzalendo (@MundiaMzalendo) September 1, 2015

Mutahi Ngunyi es inocente. Punto. Él es simplemente víctima de un perro sin dientes (NCIC) que se fía de ladridos frecuentes para llamar la atención de su maestro, por temor a que lo olvide y se vuelva famélico hasta morir.

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