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La línea dura del Consejo Supremo Iraní del Ciberespacio consolida su poder sobre las políticas de Internet

El 5 de septiembre de 2015, el ayatolá Alí Jamenei renovó por cuatro años en su puesto a los miembros del Consejo Supremo del Ciberespacio. Imagen del ICHRI.

El 5 de setiembre de 2015, el ayatolá Ali Khamenei renovó por cuatro años en su puesto a los miembros del Consejo Supremo del Ciberespacio. Imagen del ICHRI.

Este post apareció originalmente en iranhumanrights.org y se publica aquí en colaboración con la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán.

El líder supremo iraní Ali Khamenei ha decidido delegar la autoridad de la política nacional sobre Internet en el Consejo Supremo del Ciberespacio, una maniobra que consolidará el poder de la rama más conservadora del gobierno en las decisiones relativas a la Red.

Hasta ahora, en la política sobre Internet participaban numerosas instituciones estatales, lo que permitía que diversos centros de poder —entre ellos, los controlados por la administración más moderada de Rouhani— intervinieran en las decisiones que tenían que ver con la Red.

Esta decisión augura un mal futuro para los derechos digitales en Irán: el Consejo, aunque presidido por el presidente Rouhani, rinde cuentas directamente a Khamenei. La mayoría de sus miembros han sido nombrados por el líder supremo, quien ha afirmado estar convencido de que «el enemigo utiliza Internet para atacar el pensamiento islámico». El Consejo Supremo del Ciberespacio dirige el filtrado de la Red en Irán y determina qué webs deben ser bloqueadas. Actualmente, Irán es el segundo país del mundo, tras China, que censura un mayor número de webs.

«Esta resolución despeja el camino para que cualquier agencia de seguridad pueda bloquear cualquier web —o para perseguir a cualquier persona— que cuestione la línea oficial» dice Hadi Ghaemi, director ejecutivo de la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán.

La decisión de conceder el poder para elaborar políticas sobre Internet al Consejo Supremo del Ciberespacio se enmarca en el contexto de una creciente pugna entre la línea dura, que quiere restringir severamente el acceso a la Red, y los moderados, que abogan por un acceso más libre, considerándolo imprescindible para las actividades comerciales, académicas y profesionales de hoy en día.

Algunos miembros del nuevo Consejo Supremo del Ciberespacio son violadores de los derechos humanos

El Consejo se compone de miembros directamente nombrados por Khamenei o de miembros de organizaciones gubernamentales o ministerios. El número combinado de miembros directamente nombrados por Khamenei, respecto a los del gobierno electo, da al líder supremo una mayoría absoluta en el Consejo.

En la carta de nombramiento que puede leerse en la web de Khamenei, también anuncia la designación de tres nuevos miembros del Consejo Supremo del Ciberespacio, dos de los cuales, Reza Taghipour y Seyed Ezatollah Zarghami, han sido sancionados por EE. UU. y la UE por violaciones de los derechos humanos.

Rouhani, fuera de las decisiones políticas sobre Internet

Este cambio, presentado con un anuncio publicado el 5 de setiembre de 2015 en la web de Khamenei, dejará a la administración de Rouhani fuera de la elaboración de políticas sobre Internet.

Desde la elección de Rouhani en 2013, el Ministerio de Información y Comunicaciones ha intentado insistentemente reducir las limitaciones de acceso a la Red en Irán, presionando en ocasiones a la línea dura. En junio de 2014, Rouhani se negó a bloquear el servicio de mensajería instantánea Whatsapp, como había dictaminado el Grupo de Trabajo para Determinar Instancias de Contenido Delictivo, otra institución estatal que interviene en las decisiones que atañen al filtrado de Internet, y que trabaja a las órdenes del Consejo Supremo.

El método de filtrado de la Red que se aplica en el país también ha sido una fuente de tensiones entre los moderados y la línea dura, que insiste en bloquear totalmente las webs con contenido censurable. La administración de Rouhani argumenta que una forma más selectiva de «filtrado inteligente», con el que solo se bloquea el contenido punible, sería suficiente para erradicar el material ofensivo, permitiendo que el resto de la web opere de forma habitual. A pesar de los obstáculos técnicos que presenta esta opción, la postura de Rouhani en este asunto refleja un mayor grado de flexibilidad respecto al contenido de la Red que sus socios más conservadores.

Los nuevos líderes podrían presionar a favor de la localización de datos

El 6 de setiembre de 2015, un día después de que se publicara la carta de Khamenei, el Fiscal para Asuntos del Ciberespacio, Abdolsamad Khorramabadi, dijo a la agencia de noticias Fars:

Foreign cell phone messaging networks such as WhatsApp, Viber, and Telegram…[provide] grounds for widespread espionage by foreign states on the citizens’ communications [and] have turned into a safe bed for cultural invasion and organized crime.

Las redes extranjeras de mensajería para teléfonos móviles como WhatsApp, Viber y Telegram [proporcionan] los medios para un espionaje generalizado de las comunicaciones de los ciudadanos por parte de ciertos estados extranjeros y se han convertido en una vía segura para la invasión cultural y el crimen organizado.

Khorramabadi afirma que todas las redes sociales «afiliadas (…) a estados hostiles y servicios de inteligencia extranjeros» deberían ser bloqueadas por completo.

Él y otros altos cargos también opinan que solo las redes sociales que acepten ubicar sus servidores dentro de Irán deben ser autorizadas a operar. Hasta ahora, ninguna compañía global ha cedido a estas exigencias. El consentimiento haría un gran daño a la reputación de cualquier compañía, ya que colocar los servidores dentro del territorio de Irán permitiría a sus autoridades acceder al flujo de contenido entre ellos, y pondría en peligro la seguridad y la privacidad de los usuarios.

Khorramabadi también dijo a Fars que las redes sociales nacionales de Irán deben reforzarse para que los usuarios del país migren hacia ellas. Duplicar las aplicaciones y servicios globales de la Red con versiones producidas por el gobierno que de manera encubierta proporcionen a las autoridades acceso a las cuentas ha sido una de las prioridades en los esfuerzos del gobierno por supervisar el contenido de Internet y por identificar y procesar a activistas de la Red.

La línea dura y los moderados también chocan en el acceso a la banda ancha. Durante años, las autoridades han ralentizado Internet para hacerlo imposible de utilizar de forma efectiva, sobre todo en los teléfonos móviles. La decisión de Rouhani en abril de 2014 de aprobar la concesión de licencias para redes 3G y 4G se considera un importante avance en el acceso a Internet móvil. No obstante, la agencia estatal de comunicaciones, la Emisora de la República Islámica de Irán (IRIB), ha rechazado adjudicar la frecuencia necesaria para el acceso de todo el país a los servicios 3G y 4G, limitando su cobertura. La dirección de la IRIB está nombrada por Khamenei y le informa a él directamente.

Cuatro detenidos por publicar contenido «insultante» en la Red

Mientras tanto, el asalto de las autoridades sobre los usuarios de Internet continua sin descanso. El 30 de agosto de 2015, el portavoz de la judicatura Gholamhossein Mohseni-Ejei informó del encarcelamiento de cuatro personas que publicaron contenido «insultante» en el ciberespacio, los últimos de una larga lista de arrestos y procesos judiciales de profesionales de la Red y usuarios de medios sociales.

Además, el comandante Hossein Sajedinia de la policía de Teherán, declaró a la Agencia de Noticias de los Estudiantes Iraníes (ISNA) el 6 de setiembre de 2015 que en los últimos cinco meses, la ciberpolicía iraní (FATA) había cerrado 272 cibercafés y enviado advertencias a otros 847.

«Khamenei cree que si puede mantener el control sobre Internet, puede mantener el control sobre la ciudadanía. Pero con más de la mitad de los 80 millones de iraníes en línea, ya ha perdido ese tren» dijo Ghaemi.

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