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¿Acaso es Beirut la capital mundial de la alternancia de códigos?

A postcard in a mix of French, Arabic and English that reads, "I love you, my dear, so much." Spotted at Tawlet Souk el Tayeb Restaurant in Mar Mkhael, Beirut. Photo by Flickr user Ted Swedenburg. CC BY-NC 2.0

Una postal que muestra un mensaje en francés, árabe e inglés que dice: “Te amo, querido, muchísimo.” Se encontró en el restaurante Tawlet Souk el Tayeb en Mar Mkhael, Beirut. Foto de Flickr del usuario Ted Swedenburg. CC BY-NC 2.0.

Tanto este artículo como el reportaje de radio son de Dalia Mortada para The World y aparecieron originalmente en PRI.org el 5 de octubre del 2015, y se republican aquí como parte de un acuerdo para compartir contenidos.

En este lujoso mercado de productos orgánicos en el centro de Beirut, compradores y vendedores hablan en una mezcla de idiomas, generalmente árabe e inglés o francés.

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Solamente al tratar de pagar por un jugo, tuve que ir y venir del inglés al árabe. El empleado empieza a hablar en árabe “aquí tiene”, antes de cambiar al inglés “¿estos dos [jugos]?”

Pia Bou Khater se encuentra en el mercado conmigo y en el puesto de jugos, ella también alterna: “Oh, creo que tengo cambio”, dice en inglés antes de continuar hablando en árabe, “3000”.

El alternar códigos de esta forma es una de las características que define la vida en Beirut, tanto para sus visitantes como para muchos libaneses.

“Cuando interactúo con las personas, por ejemplo al momento de comprar o regatear, casi no alterno”, explica Pia, “a menudo trato de descifrar lo que es el artículo en cuestión y es como, ¿esto es igual que aquéllo en inglés? y después surge la palabra en francés”, se ríe, “y digo, oh no, no sé la palabra en francés, por favor deje de hacer las cosas difíciles”.

El multilingüismo como lo conoce Pia, no es poco común en Beirut. Mucha gente aquí alterna en distintos grados, dice la lingüista Loubna Dimachki: “¿qué significa la alternancia de códigos? Se refiere a cuando combinas dos idiomas en una oración o en toda la interacción”, dice antes de utilizar la palabra francesa “merci” para agradecer a nuestro mesero. Dimachki es considerada “francófona”, lo que quiere decir que su segunda lengua dominante es el francés.

Sin embargo, esa no es la única razón por la que usó la palabra “merci.” En Líbano, los holas, gracias y cómo estás se dicen normalmente en francés. El árabe es el idioma central, pero a los niños se les enseña en francés e inglés en la escuela. Las escuelas de francés e inglés han estado presentes desde 1800, cuando los misioneros católicos y anglicanos llegaron a la región y después de la Primera Guerra Mundial, los franceses gobernaron Líbano hasta 1940.

Sin embargo, otra lingüista, Lina Choueri asegura que la mezcla de los tres idiomas en la vida diaria no ocurrió sino hasta mucho después: “recuerdo estar ahí y ver a mi padre molesto por esa situación”, recuerda.

La generación del padre de Choueri se comunicaba en árabe. Choueri, que fue a la escuela en los años 80, alternaba: “¡Mi padre lo odiaba! decía ‘cuando empieces a hablar en un idioma, ¡termina con él! ¡no cambies a otro idioma!”

De vuelta al mercado, Pia está de acuerdo con el padre de Choueri. No se equivoca con la idea de que se espera que la gente sepa inglés o francés, “¿qué pasa si no sabes los otros dos idiomas que se usan en el país? es como racismo lingüistico”, dice Pia. Más que cualquier otro, el inglés y francés fueron impuestos a través del colonialismo y la ocupación y son remanentes de esa historia complicada.

Pero la lingüista Dimachki ve esta alternancia de códigos desde una perspectiva diferente. La forma en que la gente en Beirut alterna es única ya que no está necesariamente determinada por la edad o etnia, dice, y no se relega a la casa o a la escuela o al puesto de jugos en el mercado. El multilingüismo está en todos lados. Los letreros de la calle están en árabe y francés, los sitios web gubernamentales tienen secciones en inglés, los menúes de restaurantes o cafés están en los tres idiomas y puedes escuchar a la gente alternando entre ellos.

Eso es lo que diferencia a Beirut de ciudades como Barcelona, Jerusalén o Los Ángeles. Una persona en Los Ángeles habla español en su casa e inglés en su trabajo, pero en Beirut “Todos son libaneses que hablan con libaneses así que, ¿por qué toda esta alternancia de códigos?”, pregunta Dimachki, “Nunca verás a dos franceses hablarse en alemán o español o chino, a menos de que haya una razón, pero aquí es una forma de hablar con sentido”.

Es un chiste libanés que esta mezcla de idiomas sea “la lengua materna libanesa”. Dice Dimachki, “cuando tienes esta “lengua materna libanesa” es parte de tu identidad de alguna manera o es lo que estás reclamando para que sea parte de tu identidad”.

Incluso hay una camiseta de la lengua materna libanesa que dice: “Hi. Keefak? Ca va?” que significa ‘hola’ en inglés, árabe y francés.

Mi amiga Pia la llama “la oración bastarda que lo resume todo”.

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