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Un hombre que viaja por el mundo no para ver cosas sino para oírlas

Jacob Kirkegaard recording in the Chernobyl exclusion zone: "It's a kind of a no place and so I thought: How can I record such a place because my presence ... changes so much?" Credit: Courtesy of Jacob Kirkegaard

Jacob Kirkegaard grabando la zona de exclusión en Chernobyl: “Es como un lugar en el que no se debe estar, así que pensé: ¿Cómo puedo grabar tal lugar si mi presencia… lo cambia tanto?” Crédito: Cortesía de Jacob Kirkegaard.

Este artículo y reportaje de radio de Alina Simone para The World apareció originalmente en PRI.org el 28 de setiembre de 2015 y es republicado en Global Voices como parte de un acuerdo para compartir contenidos.

Asumí que tenía mucho en común con el artista de sonido danés Jacob Kirkegaard: yo uso micrófonos, él también los usa. Yo amo el sonido, él también lo ama.

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Hum, no.

Kirkegaard usa acelerómetros para grabar bajo la superficie de la Tierra, hidrófonos para capturar el sonido bajo el agua e incluso diminutos micrófonos para grabar emisiones otoacústicas generadas por el oído humano.

Y definitivamente ama el sonido mucho más que yo.

“Nunca me he drogado porque pienso que los sonidos pueden provocar el mismo efecto. Siempre usé el sonido para transportarme a otros lugares”, declara Kirkegaard.

Su viaje comenzó a los 6 años de edad cuando su padre le regaló una grabadora y descubrió que podía manipular su voz al desacelerar su velocidad: “y eso de pronto me hacía sonar como un monstruo, como un gran vampiro”.

Tras la universidad, Kirkegaard se dedicó un tiempo a la música. Hasta que un día, de manera espontánea, acercó su oreja a una reja de hierro en Cologne, Alemania y se sumergió en un extraño universo musical:


Fue en ese entonces cuando Kirkegaard se dio cuenta de que en lugar de hacer sonidos, prefería encontrarlos. “Eso me desconcertó un poco, a tal punto que no lo comprendo bien. Puede que me guste escuchar lugares cargados políticamente, sin la intención de pronunciarme al respecto”.

Él pasó una semana en un pequeño bote en el Fiordo de Ilulissat en Groenlandia, grabando el desprendimiento de los glaciares. Aquí está la banda sonora del calentamiento global:


Kirkegaard aconseja: “utiliza audífonos o buenos parlantes”. Tiene razón: incluso en un abarrotado café, me transporté a un lugar imponente y salvaje.

“Algunas veces pienso que no es suficiente sólo leer acerca de eso o ver una fotografía de un montón de hielo en un glaciar que ha ido desapareciendo con los años. Pero si lo escuchas, empezarás a sentir que está pasando justo ahora”, afirma Kirkegaard.

Su trabajo también abarca lo que no está pasando ahora, mayoritariamente en sitios olvidados como la ciudad de Prípiat, en el corazón de la “zona de exclusión” radiactiva de Chernobyl. Kirkegaard grabó en ese lugar el 2005.

“La gente realmente se fue y aún así hay muchos rastros de vida. Es como un lugar en el que no se debe estar así que pensé: “¿Cómo puedo grabar tal lugar si mi presencia… lo cambia tanto?”

Así que puso su micrófono en el piso y se fue.

Luego de cada grabación, él vuelve a grabar solo que esta vez reproduce la primera grabación en la sala con bajo volumen, lo que convierte el silencio en un zumbido orquestal.


Sin embargo, algunos sitios son muy resistentes a develar sus secretos, como descubrió Kirkegaard cuando intentó grabar la barrera de concreto que separa Israel de la Ribera Occidental.

“Es tan gruesa que no tiene mucho sonido. Pero luego me debo preguntar: ¿qué es lo que esperas de todos modos?” declara. “Sabes, la naturaleza de esa pared es exactamente no resonar con sus cercanías. Debe impedir cualquier resonancia. Y ahí es cuando empiezo a comprenderlo… qué es lo que estoy grabando”.

Él terminó por poner sus micrófonos alrededor de la pared, para capturar el sonido de la vida en progreso: una llamada a orar, un automóvil en suspenso; sonidos que una pared no puede detener.


No todo el trabajo de Kirkegaard es un comentario político y no ha sido realizado de manera solitaria. Una vez invitó a 16 personas al Hotel Marienbad de Berlín y los grabó mientras dormían. No hay mucho que escuchar, sólo un gemido ocasional y algunos susurros de los que hablan en sueños. Sin embargo, Kirkegaard afirma que es como sumergirse en el mundo de lo desconocido.

“Me confiaron un secreto. Me invitaron a un espacio íntimo de ellos que ni ellos conocen sobre sí mismos”.

Bueno, ¿y qué pasa si quiero mejorar mi trabajo? le pregunto a Kirkegaard, de una reportera de radio a un “Artista de Sonido”. ¿Dónde puedo encontrar un buen acelerómetro usado? Sin embargo, él me dice que no es sobre el equipamiento de marca, es sobre tu idea.

“Como el agente [Dale] Cooper comenta en [el programa de televisión] Twin Peaks, ‘Las lechuzas no son lo que parecen’ Es una cita que realmente me gusta en términos de sonido: los sonidos no son lo que parecen.

Algo más que el agente Cooper dijo una vez: “No tengo idea dónde me llevará esto… pero tengo la certeza de que será a un lugar maravilloso y extraño”.

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