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Votación crucial en Turquía en la segunda elección legislativa de este año

A woman votes in Turkey's last general election on 7 June, 2015. Photo by Sadik Gulec. Demotix ID 7795368.

Una mujer vota en las anteriores elecciones generales en Turquía del 7 de junio de 2015. Fotografía por Sadik Gulec. Demotix ID 7795368.

Los votantes turcos fueron a las urnas el 1 de noviembre en la segunda elección parlamentaria de 2015. La anterior elección que tuvo lugar en junio terminó con el partido de Justicia y Desarrollo (AKP) del actual presidente Recep Tayyip Erdogan perdiendo la mayoría en el parlamento por primera vez desde que llegó al poder en 2002.

En la votación inicial el izquierdista y prokurdo Partido Democrático del Pueblo (HDP) superó el umbral de 10% de votos requerido para obtener representación parlamentaria por primera vez, lo que contribuyó a garantizar que el AKP no lograra obtener la mayoría de escaños para formar un gobierno de partido único.

La sociedad turca se ha vuelto más polarizada en los últimos años, y son muchos los que acusan a Erdogan de haberse tornado corrupto y autoritario. En 2013, las protestas que nacieron para oponerse a la transformación de un pequeño parque del centro de Estambul en un shopping se convirtieron en un movimiento opositor contra los ataques del gobierno a la prensa y las libertades individuales.

Desde entonces, el partido AKP ha sido acusado de numerosos escándalos de corrupción y su prestigio internacional ha disminuido luego del fracaso de su entusiasta apoyo a los movimientos revolucionarios islamistas en Egipto y Siria.

La economía turca también ha sufrido una desaceleración y debilitamiento de su moneda debido, entre otros factores, a las repercusiones de la inestabilidad en la región. La inversión extranjera se ha mostrado más dubitativa mientras las empresas esperan los resultados de la elección.

Aunque los partidos AKP y CHP (Partido Republicano del Pueblo) tuvieron 6 reuniones para intentar formar un gobierno de coalición, sus líderes Ahmet Davutoğlu y Kemal Kılıçdaroğlu anunciaron que no lograron alcanzar un acuerdo. El partido nacionalista MHP descartó participar de una coalición con AKP. Luego de que fracasaran las negociaciones para formar un gobierno de coalición, el presidente Erdogan convocó a una nueva elección.

Sin embargo, en los meses siguientes, el proceso de paz entre el gobierno y la milicia kurda PKK — considerado uno de los éxitos del gobierno de AKP — se interrumpió. Bombardeos contra grupos de izquierda cuya autoría fue reivindicada por ISIS fueron seguidos por ataques del PKK contra el ejército turco, al que culpa de brindar asistencia a ISIS.

El AKP intensificó su retórica contra los grupos y medios opositores, acusando al moderado HDP de apoyar la campaña de violencia y ordenando la clausura de medios como KanalTurk y Bugun, y el arresto del editor de Today’s Zaman.

Estos medios están vinculados con el movimiento del exaliado de Erdogan, Fethullah Gulen, cuya red ha sido acusada por el AKP de ser un ‘estado paralelo’. Gulen influyó en la consolidación de una red de apoyo para AKP, pero luego pasó a ser visto como una amenaza para el control del AKP de las instituciones estatales.

Las encuestas preelectorales indican resultados similares al de las elecciones de junio. Si eso sucede, el AKP estará obligado a integrar una coalición y el presidente Erdogan no podrá llevar adelante la reforma constitucional que le permitiría incrementar el poder del presidente, que se supone debe ser menor que el del Primer Ministro.

A medida que se acercan las elecciones, aumentan las sospechas en todos los sectores de la sociedad turca y es probable que las acusaciones de fraude electoral sean generalizadas pese a la expansión de iniciativas de control ciudadano dedicadas a monitorear los votos y denunciar el fraude.

Mientras Turquía vota, solo puedo ver un pequeño rincón de Estambul. Pero me sorprendería si el resultado no fuera tan alto como en la elección de junio. Incluso más alto.

Aunque los políticos turcos perdieron la oportunidad de reducir la brecha en su polarizado electorado, ahora tienen su última oportunidad de evitar un conflicto social mayor. El futuro de las instituciones democráticas depende ahora del modo en que el gobierno y la oposición respondan a la voluntad del electorado turco.

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