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Bay Area Intifada: Política de identidad con ‘I’ mayúscula

"Oakland City Of Dreams" Oakland Graffiti Art Dream. Photo by A Syn (CC BY-SA 2.0)

“Oakland, Ciudad de los Sueños” Oakland Graffiti Art Dream. Foto tomada por A Syn (CC BY-SA 2.0).

Son las cuatro de la mañana y estamos sentados en mi techo en Estambul con Jabar, mirando hacia el Cuerno de Oro. La conversación va a una milla por minuto, desde la Plaza Taksim a la Plaza de la Liberación, a Jerusalén, Ciudad del Cabo y, finalmente, Oakland, California. Hablamos sobre los buenos amigos que tuvimos y sobre los buenos amigos que perdimos en el camino. Recordamos con términos de parentesco a aquellos con quienes compartimos las mismas opiniones y barricadas.

También hay muchas cosas que comparar.

Jabar me cuenta cómo los anarquistas blancos que hace poco se establecieron en Oakland se sienten intimidados en sus “espacios seguros” por la exuberancia de la gente local de color.

Le cuento cómo los profesionales turcos de clase media, quienes enseñaban Yoga en el parque Gezi en el verano de 2013, obtuvieron todos los créditos por las protestas, cuando en realidad fueron los militantes curdos los que estuvieron a cargo de las barricadas día y noche para hacer posible la ocupación.

Nuestra preocupación común son los “aliados blancos”, que muestran solidaridad en sus propios términos e ignoran el consejo y las opiniones de aquellos a los que se supone que muestran solidaridad, y se llevan el crédito de las acciones que no pueden hacer propias.

Jabar ve a estos anarquistas blancos como pioneros colonizadores que han encabezado una ola de gentrificación en su ciudad. No solamente han gentrificado Oakland, sino que también se han tomado el movimiento y diluido su potencia. Su deseo expresado de ser “aliados” bienintencionados del movimiento antigentrificación no ha apocado el hecho de que su mera presencia ha sido dañina para la comunidad.

Tal como los intelectuales liberales turcos, quienes tienen la osadía de “exigir” que los curdos bajen sus armas cuando estén siendo perseguidos sistemáticamente por las fuerzas armadas turcas.

“Es un acercamiento colonial al activismo y a la organización,” declara Jabar.

Estos aliados supuestamente bienintencionados se entrometen en los movimientos de otros sin invitación y se mueven torpemente, destruyendo todo lo que tocan, como el Rey Midas a la inversa.

Repasamos la letanía de fracasos presidida por los activistas políticos occidentales, periodistas y ONG.

Para ellos, luchar por el cambio es una pre-ocupación institucional desarrollada en representación de otros oprimidos algo nebulosos y distantes, cuya riqueza se puede reducir a un gráfico de torta o a un concepto pegajoso.

Para nosotros, se trata de nuestra propia carne y sangre que se automedica para aliviar la depresión de vivir en una nación que los desestima y persigue debido a su etnia. Gente que lucha por encontrar trabajo debido a su acento, creencia religiosa o el contenido de melanina en su piel. Lo que necesitamos, más que una solidaridad falsa, es un espacio para reunirnos.

El proyecto de Bay Area Intifada comenzó luego de largas conversaciones entre Jabar, un residente antiguo de Oakland, y un compañero palestino. Proporciona un ambiente en línea en donde se puede llevar a cabo una discusión global que involucre a todo aquel que tenga un interés activo en la política y en la cultura de descolonización. A su vez, es un centro de información, una red de expansión y un proyecto de periodismo.

Puede parecer contradictorio mantener la fe en que las páginas de Facebook y las cuentas de Twitter puedan lograr algo de sustancia, especialmente en esta era en la que todos desean hacer el bien con el mínimo esfuerzo. Pero Bay Area Intifada ha emergido como un lugar para aquellos que buscan aprender acerca de las luchas de otros, con el fin de guiar las propias.

Sus informes sobre Turquía han sido sin duda reveladores, especialmente después de las explosiones mortales en una manifestación, realizada en Ankara, en contra de la guerra. Después de haber verificado con todo el que se me ocurriera en mi ciudad natal, vi el reporte de Bay Area Intifada:

[Fotos de los disturbios] Noticia de último minuto: Turquía. Uno de nosotros afortunadamente no siguió la caravana a Ankara. Hubo varias explosiones. Hay más de 20 muertos.

Significó mucho tener un hermano en el terreno que conociera la lucha de su propio vecindario y que pudo ser solidario con nosotros. Esto significa que nuestra lucha sigue viva en Oakland y que la lucha de Oakland sigue viva aquí. Más que sólo dar las noticias, Bay Area Intifada también ha hecho su propio reporte original sobre Turquía:

[Vídeo] Turquía: Algo emerge justo por debajo de la superficie. Rebelión “la caída de un alfiler”.

Aunque para mí, la actualización más estimulante sobre Turquía ha sido aquella en la que se señala cómo la mentalidad blanca colonial es un problema común a todo el mundo:

Actualmente en Estambul. ¡Creo que la amo! ¡ES HERMOSA! Pero hay mucho del mismo problema: gentrificación de la gente blanca.

El aspecto más emocionante de Bay Area Intifada es su personificación de una práctica que posee un desafío fundamental para la colonización. Nosotros, la gente de color, sabemos muy bien lo que significa para nuestra cultura ser exterminados y que los estándares liberales blancos pisoteen nuestra fe por ser “opresiva”.

Nos sentimos obligados a sentir vergüenza de nuestros nombres, nuestro idioma, nuestra conexión espiritual con el mundo. Pero la misma gente que roba nuestras tradiciones, también se apropia de ellas por lucro y prestigio.

Para los occidentales de clase media que buscan encontrar su verdadero norte, las religiones orientales han perdido su importancia y se han convertido en algo demasiado conveniente para tener significado. Los africanos con trenzas apretadas cerca del cuero cabelludo o rizos de estilo rastafari son calificados como posibles criminales a los ojos de la sociedad educada, mientras que la gente blanca con el mismo estilo es conmemorada como valiente y divertida.

Para que sea verdaderamente efectiva, la descolonización debe tener un acercamiento diferente a las culturas luchadoras semejantes. Bay Area Intifada ofrece una fogata para que la gente de color se reúna y regale a otros la sabiduría de sus antepasados. Esta no es la política de los “aliados” indiferentes que sermonean bajo la cubierta de solidaridad. Esta es la política de la parentela.

Al final de nuestra larga conversación, mientras acompañaba a mi hermano Jabar a tomar un taxi, me resumió en pocas palabras el espíritu de Bay Area Intifada con una concisión alegre. “Bueno”, dijo, “se trata de plantar semillas”.

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