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Los afganos protestan severamente contra la espantosa violencia y su desafortunado gobierno

CCTV

Cobertura de los protestantes en CCTV. La imagen es una captura de pantalla del canal oficial de CCTV en Youtube.

La semana pasada miles de personas en Kabul hicieron una enorme marcha sin precedente alguno contra la violencia e inseguridad en Afganistán.

La protesta tras las ejecuciones de siete étnicos hazaras en manos de militantes supuestamente vinculados al ISIS fue una enorme muestra de fortaleza cívica. Esto también fue una llamada de atención al debilitado gobierno del presidente Ashraf Ghani, quien ha visto al país desmoronarse aún más desde que asumió el poder el año pasado.

La manifestación del 11 de noviembre fue dirigida por miembros de la etnia hazara, históricamente uno de los grupos más marginados y perseguidos de Afganistán, pero pronto cruzaron las líneas étnicas, atrayendo a tayikos, pashtunes, uzbekos y sijes.

Los manifestantes cargaban los ataúdes de los siete hazaras, todos supuestamente decapitados por partidarios de ISIS, una rama de Al Qaeda que ha llegado a controlar sectores de Siria e Irak, pero también mantiene su presencia en Afganistán.

Cuatro de los secuestrados y asesinados en la provincia de Ghazni eran hombres, dos eran mujeres, y una niña de nueve años, cuya imagen ha sido adoptada en cientos de perfiles de Facebook afganos.

Las violentas muertes de los hazaras llegaron a simbolizar la creciente y brutal violencia que el gobierno de Ghani parece incapaz de detener, sólo unas semanas después de la lapidación pública de una chica de 19 años, Rokhshana, en la provincia de Ghor.

Las protestas se intensificaron el 10 de noviembre cuando cientos de personas, activistas civiles y estudiantes se reunieron en Park-e Zarnigar*, un parque en el centro de Kabul, a solo 5 minutos a pie del palacio de gobierno de ARG.

Se levantó una tienda de campaña en el parque desde febrero, cuando 31 hazaras fueron secuestrados en un rapto aislado, lo cual se supone que fue llevado a cabo también por ISIS.

La tienda se lanzó originalmente para exigir rendición de cuentas al gobierno tras el primer secuestro, pero este ignoró en gran parte su existencia. Sólo Abdullah Abdullah, director general del Gobierno de Unidad Nacional, visitó la tienda la semana pasada, y sus vagas promesas no dejaron contentos a los manifestantes.

Mientras se reunían allí, los familiares de los muertos llevaban los cadáveres decapitados de sus seres queridos a Kabul en ataúdes.

El gobierno había tratado de disuadir a las personas de ir hacia Kabul con los cadáveres, pero ellos llegaron a la capital en la noche del 10 de noviembre, acompañados por más de 300 carros. Miles de personas, casi todos hazaras, para empezar, los recibieron en Dasht-e Barchi, un gueto hazara en el oeste de Kabul que lamentablemente esta descuidada por el Estado.

Photos taken from Abdullatif Dianatmadari and used with permission.

Foto de la protesta tomada del usuario de Facebook Abdullatif Dianatmadari y usada bajo su  permiso.

Algunos dicen que mientras todos los manifestantes se agrupaban en el ARG, se marcaba la mayor protesta contra el gobierno de Afganistán que se haya visto en las últimas décadas.

Amrullah Saleh, ex jefe de la Dirección Nacional de Seguridad (Inteligencia de Afganistán), escribió en su cuenta de Twitter:

La demostración de Kabul también desafió la decadencia de los lideres de la era Jihad, una transición digna a la irrelevancia debería ser diseñada para ellos.

La respuesta del gobierno fue débil e irresponsable. El presidente Ghani habló a través de la television estatal en un amplio acuerdo de la demanda de los manifestantes de menos violencia, mientras que Mohammad Mohaqiq, quien se posiciona a sí mismo como un político hazara en el reparto del poder con el Gobierno de la Unidad Nacional, equiparó a los manifestantes con vagabundos callejeros llamados a protestar por “perdedores políticos”.

Miles de manifestantes que habían esperado por una respuesta del gobierno hasta la medianoche, salieron de la puerta sur de la ARG enojados y con lágrimas en los ojos después de las palabras de Mohaqiq.

Manifestantes pudieron haber logrado algo grande exigiendo debates con el gobierno en TV. Mohaqiq realmente se quebró ante la presión. Lo mismo hizo Ghani.

Finalmente, los cadáveres fueron llevados de vuelta a Dasht-e Barchi, con miles de manifestantes junto a ellos, enojados, pero sin inmutarse. Este no fue el final de un movimiento, sino el comienzo de uno con demandas fuertes y legítimas para un Afganistán seguro.

* En el Parque-e Zarnigar está enterrado Abur Rahman Khan, rey de Afganistán (1880 -1901) de cuyo reinado empezó la persecución de los hazaras. Se cree que él mató alrededor del 60% ​de la población hazara de Afganistán en aquella época.

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