¿Ve todos esos idiomas arriba? Traducimos las historias de Global Voices para que los medios ciudadanos del mundo estén disponibles para todos.

Entérate más sobre Traducciones Lingua  »

Entrevista a Laurinda Gouveia, una joven acusada de conspirar contra el gobierno de Angola

laurinda-3

Laurinda Gouveia. Foto: Eliza Capai / Agência Pública.

Esta entrevista fue publicada primero en el sitio de Agência Pública el 16 de noviembre de 2015. Se republica con permiso en Global Voices, dividida en dos partes. Esta es la primera.

Laurinda Gouveia es una joven sorprendente que vive en un pequeño departamento en una de las villas de emergencia de Luanda, la capital de Angola. Tiene 26 años y está en su tercer año de filosofía porque “quería tener un pensamiento más coherente sobre las cosas”. Desde 2011, es una de las pocas mujeres que participa de las manifestaciones en contra del presidente José Eduardo dos Santos, en el poder desde hace más de 36 años, y de la vibrante escena de rap de Luanda, donde los jóvenes inspirados en grupos brasileños como Racionais MCs, tocan los problemas del país, uno de los más desiguales de África. Las protestas atrajeron a decenas de personas en 2012, pero fueron desapareciendo debido a la cuidadosa estrategia selectiva de represión y terror  del gobierno, que no solo perseguía a los jóvenes manifestantes, sino también a sus familias. Eso fue lo que le pasó a Laurinda.

Hasta el año pasado ella trabajaba con su tía de manera informal, vendiendo comida a la barbacoa, sopa y cerveza en la calle. Después todo cambió. Laurinda se hizo conocida a nivel nacional tras haber sido brutalmente atacada por la policía angoleña cuando participaba de una protesta como periodista ciudadana. El episodio hizo que su familia la expulsara de la casa.

Tras ser golpeada durante dos horas por policías, decidió contar su experiencia en sitios de Internet, mostrando los golpes recibidos. “Empezaron a golpearme, mientras estaba esposada, con cachiporras y palos, en las piernas y en todas partes. Yo lloraba pidiendo perdón, diciendo que lo lamentaba, decía cualquier cosa, decía que lo sentía de verdad”. En la entrevista de agosto con Pública en Luanda, Laurinda desvió la mirada de la cámara cuando recordó esas horas de tortura. “No te metas en esto, tú eres una mujer, preocúpate por casarte y tener hijos… ¡Después de esto no podrás tener hijos!” decía la policía. Laurinda dijo: “La manera en que me golpeaban me hacía pensar que realmente estaban furiosos conmigo”.

Cinco días después de haber dado esta entrevista y admitir públicamente que había participado en un grupo de estudio del libro “De la dictadura a la democracia” de Gene Sharp con otras quince personas que ya estaban presas desde junio, Laurinda fue obligada a firmar una declaración jurada, se le prohibió hablar sobre el interrogatorio al que fue sometida y fue acusada formalmente por el mismo caso. Se la acusó de planear una rebelión pero quedó libre bajo fianza, de acuerdo a la ley de Angola. El juicio de Laurinda comenzó el 16 de noviembre y continuará durante algunas semanas en la corte de Luanda. Esta fue su última entrevista como mujer libre.

Pública: ¿Cómo comenzaste a participar en manifestaciones?

Laurinda Gouveia (LG): Eu faço ativismo desde 2011. Faço parte de um grupo da igreja, sou uma pessoa que gosta muito de orar e questionar as coisas. Quando ouvi a notícia da manifestação, disse: “Uau, então podemos mudar alguma coisa reclamando…”. A partir dali, comecei a seguir, né? Comecei a entusiasmar-me também. Então fui. Falei com meu primo. O meu primo, como gosta de rap, ele conhecia muito bem o Luaty, e ele até disse, a brincar: “Olha, nem vale a pena seguir o Luaty, porque ele já vem falando do presidente há bastante tempo”. E fui seguindo, só ia participar das manifestações, depois voltava pra casa. Comecei a participar normalmente, até a data de hoje.

Laurinda Gouveia (LG): Soy activista desde el 2011. Tengo un grupo de iglesia, soy una persona a la que le gusta hablar y cuestionar las cosas. Cuando escuché sobre la [primera] manifestación me dije “Guau, entonces podemos cambiar las cosas si nos quejamos…” Y entonces fue que empecé, ¿sabes? Me entusiasmé mucho, fui y hablé con mi primo. Mi primo, como le gusta el rap, conocía muy bien al [rapero] Luaty [Beirão, que está acusado de planear una rebelión por participar en el mismo grupo de estudio] e incluso dijo sin mucha seriedad, “Mira, no vale la pena seguir a Luaty, estuvo hablando del presidente durante mucho tiempo”. Y yo empecé a ir. Iba a las manifestaciones y después volvía a casa. Empecé a participar continuamente y lo sigo haciendo hasta el día de hoy.

Pública: ¿Cuál fue tu primera experiencia con las fuerzas de seguridad?

LG: Em 2012 foi a primeira vez que eu fui agredida por um agente da polícia secreta. Marcou-se uma manifestação e, como é normal, eles vêm sempre com paus, que é pra bater nos manifestantes. Quase todos fugiram e eu e me mantive lá, estava a andar normalmente como se não tivesse a fazer parte do grupo… Só que eles, depois, disseram: “Olha, pega ela também, pega ela também!”. E depois apareceu um senhor e deu-me uma galheta [tapa], e a chapada que ele me deu, assim mesmo, do nada… Porque eu tava um pouco renitente também, não quis sair do largo porque aquilo é público. Não tenho que sair porque simplesmente alguém que está a fazer o trabalho do Estado quer que eu saia. Até que, depois eles cansaram, outros moços vieram conversar comigo: “Mas por que tu estás a te meter nisso? Deixa disso. Estuda, arranja um bom marido, não te preocupes com isso, porque não és tu que vai mudar isso”. Foi a primeira agressão que eu sofri.

LG: La primera vez que un agente de la policía secreta me atacó fue en el 2012. La manifestación estaba programada, como siempre ellos traían palos de madera para golpear a los manifestantes. Casi todos salieron corriendo y yo me quedé ahí, caminando normalmente como si no fuera parte del grupo. Y entonces dijeron, “¡¡Miren, agarren a esa también, agarren a esa!!”  Y después vino  un hombre y me dio una bofetada, y la manera en que lo hizo, de la nada… Como era una pequeña cabeza dura me negué a irme de la plaza, porque era pública. No tenía por qué irme solo porque alguien que trabajaba para el Estado me lo decía. En un punto, cuando se cansaron de mí, otros hombres vinieron y me dijeron:”por qué te estás metiendo en esto? Deja las cosas así. Estudia, encuentra un buen esposo, no te preocupes por esto, porque no eres tú la que lo va a cambiar”. Esa fue la primera agresión que sufrí.

Pública: ¿Eso hizo que quisieras participar más o te asustaste?

LG: No momento eu pensei: “O dia em que chegarem com o porrete, não sei como é que eu vou ficar!”. Mas aquilo depois passou, consegui levar normalmente e continuei a fazer as atividades, comunicando-me com os manos quando havia manifestação. Penso que as coisas começaram a andar mais quando nós optamos pelas manifestações espontâneas. Os policiais mesmo chegavam e batiam, não viam se era menina, se era rapaz, batiam-nos. E ainda assim eu continuei.

LG: En un momento pensé, “El día que vengan con cachiporras, no sé cómo voy a hacer para quedarme!” Pero después pasó y me quedé y seguí reuniéndome, comunicándome con los demás cuando había una manifestación. Creo que la cosa comenzó a moverse cuando empezamos con las manifestaciones espontáneas. La policía todavía venía y nos golpeaba, sin fijarse si eramos mujeres u hombres, nos golpeaban. Y aún así seguí haciéndolo.

Pública: ¿Cuándo te involucraste más? ¿En el 2012? 

LG: Continuei com as pessoas, conheci o Luaty pessoalmente, o Nito, o M’banza Hanza [os três estão presos desde junho] e outros manos, né?, e começamos a dar um outro rumo ao ativismo. Principalmente nas manifestações espontâneas, eu faço um papel de tipo repórter cívica: quando via uma ação policial contra os manifestantes, fazia fotos. E foi quando em 2014, isso no dia 23 de novembro, decidimos fazer uma manifestação que durava dois dias, na qual estávamos a exigir a demissão imediata do José Eduardo do cargo de presidente. No dia 22 não pude participar, então decidi participar no dia 23. Fui ao Largo da Independência, mas quando chegamos lá logo vimos o aparato policial. E como sempre o [partido] MPLA criou uma contramanifestação, encontramos jovens vestidos com t-shirts do MPLA e tudo mais… Quando era mais ou menos 16 horas, já não tinha tanto policiamento, nós decidimos entrar no largo, apesar dos empecilhos, porque o largo tava vedado. Normalmente, quando há manifestação, eles vedam o largo, que é pra nós não entrarmos e exercermos a dita liberdade de expressão. Éramos sete. Fiquei na retranca: “Vou fazer imagens pra mandar pros manos que estão no Facebook acompanharem”.

Logo que os ativistas tentam entrar, os policiais vieram logo com porrete e começaram a bater, e nós éramos sete pessoas. Eu peguei o telefone e comecei a retratar aquilo. Assim que eles se deram conta, os manos fugiram, e eles vieram todos contra mim: “Me dá o telefone!”, eu disse, “Não, não vou dar o telefone”. Apareceu uma senhora, vestida assim, me deu uma chapada na cara, eu fiquei totalmente descontrolada. Um dos policiais pegou-me na mão que era pra tirar-me o telefone, e eu sempre a fazer força pra não largar o telefone. Ele veio, deu uma galheta, eu disse: “Não, você não pode fazer isso!”. Os carros todos parados, a rua toda a olhar, mas ninguém se mete. O telefone eles levaram, e eu ia atravessando pro outro lado, foi assim quando veio um agente da Sinse [serviço secreto], pegou-me pelo braço e alguns comandantes vieram e começaram a puxar: “A senhora vai pra esquadra!” [delegacia]. Pegaram-me no cabelo, a puxarem no braço, na perna. E fomos, eu sempre a chorar e a pedir socorro, foi assim que eu vi que não estavam me levando à esquadra. Algemaram-me.

Quando dei por conta, tava na escola Primeiro de Maio. Ainda tava lúcida, vi que eram gente da polícia e gente da Sinse. Eles pegaram-me, começaram a bater-me ainda algemada, com porrete, com pau de vassoura, a dar-me mesmo na perna, em toda parte. Não tinha como falar alguma coisa, eu só estava a chorar, a pedir desculpa, a pedir perdão, todo tipo de palavra saiu da minha boca, a pedir mesmo perdão. Foi assim que apareceu um dos comandantes, falei: “Tio, por favor, desculpa!”, ele deu-me um soco nos olhos. Eu a pedir sempre desculpa, desculpa, mas ele a ofender-me. “Não, nós já avisamos, vocês não ouvem… E por isso hoje vais ter que se mijar nas nossas mãos!” Eu me mijei, ainda tava algemada, mijei-me. Depois eles disseram “Desça do carro!”, desalgemaram-me e meteram-me no chão. Eu só estava a dizer: “Pra sofrer assim, vale a pena tirar-me a vida! Não estou a aguentar a dor!”.

Foi assim que chegou um senhor de óculos e perguntou-me “Laurinda, tu me conhece?”, eu disse: “Não, não conheço o senhor”. Pegou um porrete diferente, um assim grosso, começou a bater-me, mesmo, a bater-me, disse: “Vira de costas!”. Começou a dar-me no rabo, a dar, a dar. Disse: “Você hoje vai se lembrar quem eu sou!”. Foi cerca de uma a duas horas mesmo só a bater-me, aquilo foi um sofrimento e tanto. Depois dali eles disseram: “Ok, agora vamos conversar”. Perguntaram qual é o partido que nós seguíamos. Eu disse: “Não temos partido nenhum”. “Quem é vosso líder?”, eu disse: “Não, nós não temos líder. O que nós estamos a reclamar é algo que nos é de direito”. Pegaram uma câmera e começaram a filmar, a fazer perguntas: onde que eu nasci, com quem vivia, onde estudo. Algumas coisas eles já sabiam porque me vinham a investigar. Da maneira que eles batiam, dava a entender que eles tinham mesmo raiva de mim, dessa minha persistência nas manifestações.

LG: Continué reuniéndome con gente, conocí personalmente a Luaty, Nito y M'banza Hanza [los tres en prisión desde junio] y los otros compañeros, ¿sabes? Y comenzamos a cambiar la forma de actuar. Más que nada, con protestas espontáneas y yo tomé el rol de periodista ciudadana: cuando veía el accionar de los policías contra los manifestantes, sacaba fotos. Y fue en el 2014, el 23 de noviembre, cuando decidimos hacer dos días de protestas pidiendo la renuncia inmediata de José Eduardo dos Santos. El 22 de noviembre no pude participar, así que decidí hacerlo el 23. Fui al Largo de Independência (la plaza Independencia), pero cuando llegamos vimos a la policía. Como siempre, el MPLA [el partido gobernante] había organizado una contra-protesta y encontramos a jóvenes usando remeras del  MPLA y todo eso.… A eso de las 4 pm, cuando ya no había mucha vigilancia, decidimos ir hasta la plaza a pesar de los obstáculos, porque la plaza estaba completamente cercada. Normalmente, cuando había manifestaciones la cercaban para que no entráramos y ejerciéramos nuestro derecho a la libre expresión. Eramos siete personas. Me quedé atrás: “Voy a tomar unas fotos así los compañeros pueden verlo en Facebook”.

Apenas los activistas comenzaron a entrar, la policía vino con cachiporras y empezaron a golpearlos, y eramos siete personas. Empecé a documentarlo con mi teléfono. Cuando se dieron cuenta, mis compañeros huyeron y la policía vino hacia mí : “¡Deme el teléfono!”. “No, no voy a darles mi teléfono”, dije. Apareció una mujer muy bien vestida y me dio una cachetada y yo perdí el control. Uno de los policías me sujetó para sacarme el teléfono mientras yo me resistía. Vino y me golpeó y me dijo: “¡No puedes hacer eso!” Los autos se habían detenido, todos miraban, pero nadie intervino. Me sacaron el teléfono y empezé a cruzar hacia el otro lado cuando un agente del servicio secreto me tomó del brazo y algunos otros vinieron y empezaron a empujarme: “¡Tú vienes a la comisaría!”. Me tomaron del pelo, del brazo, de la pierna y fuimos, mientras yo gritaba pidiendo ayuda. Después vi que no estábamos yendo a la comisaría. Me esposaron.

Cuando me di cuenta dónde estaba, en la escuela Primeiro de Maio, todavía estaba lúcida y me di cuenta de que había agentes de policía y del servicio secreto. Me sujetaron y comenzaron a golpearme muy fuerte en las piernas y por todas partes con cachiporras y palos mientras estaba esposada. No podía decir nada, solo lloraba, decía que lo sentía, pedía perdón, decía cualquier cosa, que lo sentía de verdad. Así que cuando uno de los jefes llegó le dije “Tío, por favor, perdónenme!” y él me golpeó en los ojos. Yo decía que lo sentía todo el tiempo, perdón, y él me ofendía. “No, te lo advertimos y no quisiste escuchar… Y por eso hoy te vas a mear encima!” Y de hecho, lo hice, estaba todavía esposada y me mee encima. Después dijeron: “Bájate del auto”, me sacaron las esposas y me dejaron en el suelo. Yo decía “¡Para sufrir así, podrían haberme matado! ¡No soporto el dolor!”

Después un hombre con anteojos llegó y me preguntó: “Laurinda,¿me conoces?” y yo contesté: “No, señor, no lo conozco”. Tomó otra cachiporra más fina y empezó a golpearme, todo el tiempo y mientras lo hacía me dijo:”¡date vuelta!” Y empezó a pegarme por detrás, una y otra vez. Decía:”Te vas a acordar de mí” Me golpeó durante dos horas, fue un sufrimiento terrible. Después de eso dijeron:”ahora hablemos” Me preguntaron a qué partido pertenecía. Les dije que no teníamos partido. “¿Quién es el líder?” “No tenemos líder”, dije. “Pedimos por nuestros derechos.” Tomaron una cámara y empezaron a filmarme y a hacerme preguntas: dónde había nacido, con quién vivía, dónde estudiaba. Algunas cosas ya las sabían porque me habían estado investigando. La manera en que me golpeaban me hizo pensar que realmente estaban furiosos conmigo, por mi insistencia en las protestas.

Pública: ¿Y qué pasó después?

LG: Dali pra cá minha vida mudou tremendamente, porque depois os meus familiares não gostaram, acharam que a melhor solução seria eu sair de casa, já que vinham avisando-me e eu constantemente a fazer aquilo que eles não queriam. Até agora não aceitam. Então acharam que a melhor maneira de resolver esse problema era tirar-me de casa. Até o ano passado eu trabalhava com a minha tia. Ela vende churrasco, sopa e cerveja.

LG: Después de eso mi vida cambió completamente, porque a mi familia no le gustó y pensó que la mejor solución era que me fuera de la casa, especialmente porque ellos me habían estado advirtiendo [en contra de las protestas]  y siempre hacía lo que ellos no querían que hiciera. Incluso hoy, todavía no lo aceptan. Así que pensaron que lo mejor para solucionar el problema era echarme de la casa. Hasta el año pasado trabajaba con mi tía. Ella vende comida a la barbacoa, sopa y cerveza.

Pública: ¿Y te viste obligada a dejar de trabajar con tu tía y buscar otro trabajo? 

LG: Comecei a me virar. Estou a viver um pouco mais próxima da universidade e as coisas estão mais calmas. A dificuldade foi… Estar com a família é outra coisa, viver só é algo difícil. Eu no momento vendo calçados. O lucro é o que eu tiro pra sustentar-me e pagar também a universidade. Mas penso que, quando estamos numa luta, devemos arcar com as consequências. Enquanto vivermos, teremos que nos sujeitar a tal coisa. E psicologicamente vou me arranjando também, porque afetou-me mesmo psicologicamente. Até agora, fisicamente, encontro-me com sinais desse espancamento. E, lógico, a maneira de olhar pra esses senhores não é como era antigamente, porque não tinha provado dessa experiência, de tanta maldade da parte deles.

LG: Me las arreglo. Ahora vivo un poco más cerca de la universidad y las cosas se calmaron. Lo difícil es… estar con la familia es una cosa, vivir sola es difícil. A veces vendo zapatos. Con lo que gano me mantengo y pago la universidad. Pero pienso que cuando nos involucramos en la lucha, debemos soportar las consecuencias. Mientras estemos vivos, debemos atenernos a eso. Y sicológicamente me estoy recuperando porque eso me afectó mucho. Incluso hoy, físicamente, tengo secuelas de la paliza. Y obviamente mi manera de ver a estos hombres [en el poder] no es la misma que antes, porque antes no había tenido la experiencia de sentir tanta maldad contra mí.

Pública: Cuando esto pasó, ¿se vio en las noticias? ¿Tuvo alguna repercusión? 

LG: Teve. A princípio eu também estava assim meio hesitante de mostrar, pois são nas partes mais íntimas, mas fui analisando e é uma forma de mostrar às pessoas que, quando nos fazem alguma coisa, devemos mesmo reivindicar de modo que mude a situação. Então, teve notícia [nos sites] Club-K, Maka Angola, entre outros. Penso que, de certa forma, também despertou a mente das outras pessoas.

LG: Sí. Al principio dudé en mostrar mis heridas porque estaban en zonas íntimas, pero lo pensé y era una manera de mostrarle a la gente que cuando nos hacen algo, debemos afirmarnos de manera de cambiar la situación. Así que fue noticia en páginas web como Club-K, Maka Angola, entre otras. Creo que de alguna forma eso hizo que otras personas tomaran conciencia.

Pública: ¿Dices que tenías marcas en zonas íntimas del cuerpo? 

LG: Tive marcas nas partes íntimas, né?, no bumbum, nas pernas… Fiquei toda manchada nas costas, houve um constrangimento, mas depois vi aquilo como algo positivo, de modo que pude motivar as outras pessoas a denunciarem quando há alguma coisa mal.

LG: Tenía marcas en mis zonas íntimas, ¿sabes? En el trasero, en las piernas, tenía toda marcada la espalda, era bochornoso, pero después lo vi como algo positivo, porque podría motivar a otros a denunciar las cosas que están mal.

Lea la segunda parte de esta entrevista en: ‘Si hay algo que el gobierno de Angola teme, es a la gente’

Inicie la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor trate a los demás con respeto. Comentarios conteniendo ofensas, obscenidades y ataque personales no serán aprobados.