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Musulmanes ahmadíes son nuevamente objeto de violencia en Pakistán

Roshni Pakistan promote alternative opinion and debate in Pakistan

Esta imagen, publicada por la plataforma alternativa de debate Roshni, dice: “El incidente de Jhelum demostró que las comunidades minoritarias no están seguras en Pakistán, pero los musulmanes paquistaníes quieren libertad religiosa en todo el mundo (Hur Abbas)”.

Un contingente del ejército de Pakistán fue convocado para sofocar los disturbios en la ciudad de Jhelum, en el norte de Punjab, después que furiosas turbas prendieron fuego a una fábrica propiedad de un miembro de la secta islámica Ahmadiyah, irrumpieron un cordón policial en una mezquita ahmadí y la saquearon y quemaron casas de ahmadíes.

Según el periódico paquistaní Dawn, la turba fue incitada en una mezquita local que acusó a un trabajador de la fábrica de ‘profanar el Corán’, acusación usada con frecuente contra las minorías y que abusa de las implacables leyes de blasfemia de Pakistán. Los ahmadíes son un grupo minoritario perseguido en Pakistán y es víctima de frecuentes campañas de odio y acusaciones de blasfemia. Los informes locales dicen que 18 familias ahmadíes han dejado sus hogares en busca de protección.

La policía ha arrestado hasta a 35 personas con relación a la incitación y violencia y están a la caza de otras 70. La policía también ha arrestado a tres ahmadíes acusados de blasfemia.

Violencia contra los ahmadíes de Pakistán

Esta no es la primera vez que se ha dirigido la violencia a los musulmanes ahmadíes. Hace un año, a casi 100 kilómetros de Jhelum, en Gujranwala, una turba similar se desencadenó en una mezquita por una supuesta “publicación blasfema en Facebook de un ahmadí“, incendió cinco casas que pertenecían a la comuidad ahmadí. Tres ahmadíes murieron, incluido un bebé de ocho meses y una niña de siete años.

Otros ocho ahmadíes fueron asesinados por sus creencias en 2014. Más de 80 ahmadíes murieron en 2010, cuando militantes irrumpieron en dos mezquitas ahmadíes en Lahore y mataron indiscriminadamente. Cientos de ahmadíes murieron en los disturbios de 1953 en Lahore y luego en los brutales disturbios contra Ahmadiyya de 1974. Tras los disturbios de 1974, el primer parlamento electo del país y primer ministro Zulfiqar Ali Bhutto oficialmente declaró a los ahmadíes como no musulmanes, con lo que Pakistán se convirtió en el primer estado en hacer algo así.

Ahmadiyya es una secta islámica fundada en 1889 en India por Mirza Ghulam Ahmad. Con cinco millones de ahmadíes en Pakistán, la persecución de ahmadíes ha sido particularmente severa y sistemática en Pakistán. Los sentimientos contra los ahmadíes son muy fuertes en Pakistán y lo fomentan diversos grupos religiosos, muchos de los cuales publican y distribuyen folletos contra los ahmadíes en las mezquitas. Los medios independientes de Pakistán también han incitado la rabia contra la comunidad más de una vez.

Según la segunda enmienda de la Constitución, a los ahmadíes no se les permitía llamarse musulmanes o llamar mezquita a su lugar de culto, ni usar ningún símbolo islámico como el nombre de Alá, leer el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, ni realizar el peregrinaje anual de Hajj. Los periódicos y los medios de comunicación usan la palabra “lugar de culto” en vez de “mezquita” cuando informan sobre una mezquita ahmadí porque es un acto sancionable según la ley.

‘Silencio firme ante acciones atroces’

Un editorial del Express Tribune arrojó luces sobre la vida de los ahmadíes en comparación con otra minoría religiosa en Pakistán –los cristianos:

There is no member of any religious minority in Pakistan that can sleep safe in their beds. The virulent intolerance displayed against minorities has left two groups particularly vulnerable to attack and discrimination — Christians and the Ahmadis. The latter have the added disadvantage of discriminatory practices being institutionalised constitutionally. Their places of worship are attacked, the buses they commute to work on boarded by terrorists who go on to commit mass murder, and their homes and businesses destroyed.

Ningún miembro de cualquier minoría religiosa en Pakistán puede dormir a salvo en su cama. La virulenta intolerancia mostrada contra las minorías ha dejado a dos grupos particularmente vulnerables a ataques y discriminación —cristianos y ahmadíes. Estos últimos tienen la desventaja agregada de prácticas discriminatorias que se han institucionalizado constitucionalmente. Atacan sus lugares de culto, terroristas que van a cometer asesinatos en masa abordan los buses que usan para ir a trabajar, destruyen sus casas y negocios.

Muchos ahmadíes paquistaníes han buscado refugio en el Reino Unido, Alemania, Canadá y Estados Unidos. Pero aun al dejar atrás el país, enfrentan intolerancia –cuando un musulmán ahmadí solicita un pasaporte o una cédula de identidad en Pakistán, se le pide que suscriba un juramento donde llama a su líder espiritual ‘impostor’ y se refiere a los ahmadíes como qadianis, que es un término peyorativo.

El periódico paquistaní The Daily Times publicó una carta al editor Shumaila Ahmed, que radica en Estados Unidos, el 23 de noviembre, luego del incendio de la fábrica. Ahí, cuestiona el silencio de los musulmanes paquistaníes sobre los ataques a las minorías, y menciona el reciente asesinato de tres jóvenes musulmanes en Chapel Hill en Estados Unidos, en el estado de Carolina del Norte, como comparación:

In the case of the Chapel Hill tragedy as well as other Islamophobia-motivated attacks, Pakistani Muslims have been very verbal in voicing their outrage and indignation at the senseless actions towards the Muslim community. So why are these same Muslims silent in the case of Ahmedi persecution? The difference, quite simply, lies in the law of the land: the Constitution of Pakistan declares Ahmedis as non-Muslims. This allows the vast majority of Muslims to escape the moral responsibility that prompts them into solidarity in the aftermath of tragedies like Chapel Hill or the Syrian refugee crisis. With their staunch silence towards the heinous actions committed against their countrymen, Pakistani Muslims continue to fan the smoke of hatred and bigotry.

En el caso de la tragedia de Chapel Hill, como en otros ataques motivados por islamofobia, los musulmanes paquistaníes han sido muy claros en expresar su furia e indignación ante las acciones insensatas hacia la comunidad musulmana. Entonces, ¿por qué estos mismos musulmanes callan en el caso de la persecución contra los ahmadíes? La diferencia, simplemente, yace en la ley del país: la Constitución de Pakistán declara a los ahmadíes como no musulmanes. Esto permite que la amplia mayoría de musulmanes escapen de la responsabilidad moral que los hace solidarizarse luego de tragedias como Chapel Hill o la crisis de los refugiados sirios. Con su silencio firme hacia las acciones atroces que se cometen contra sus compatriotas, los musulmanes paquistaníes siguen avivando el humo del odio y la intolerancia.

‘¡Miremos lo que pasa en nuestra propia casa!’

Los informes del incendio de la fábrica salieron primero en Twitter. Luqman, usuario del medio social, tuiteó fotos supuestamente desde la escena:

La mezquita ahmadí atacada en Jehlum, Pakistán. Los ‘musulmanes constitucionales’ luego rezaron [la plegaria vespertina] Asr ahí.

Los acontecimientos también fueron informados en Roshni, página de Facebook que promueve opinión y debate alternativos en Pakistán, que ya antes ha sido bloqueada.

Image courtesy Facebook Page of Roshni

Alto a la persecución contra los ahmadíes. Estoy en contra de matar a los ahmadíes como estuve en contra de las atrocidades contra Gaza. ¿Dónde estás tú? Imagen cortesía de la página de Facebook de Roshni.

La violencia recordó a Tahir Imran Mian, periodista de la BBC, los ataques de Gujranwala de 2014:

Se repite la situación de Gujranwalla otra vez. Espero que esta vez no perdamos preciosas vidas humanas.

Rabia Mehmood, periodista que ha reportado exhaustivamente sobre la persecución a los ahmadíes, cuestionó la autoridad del gobierno, que estableció el Plan de Acción Nacional (NAP) en enero de 2015 para reprimir el “terrorismo”:

Primer ataque de gran intensidad contra los ahmadíes desde que se implementó NAP. Enorme prueba para la decisión del gobierno de Punjab de combatir el  extremismo violento.

Cuando la noticia estaba en todos los medios sociales mientras la fábrica se quemaba, algunos usuarios se quejaban de que los medios tradicionales fueron lentos para recoger la historia o simplemente no la publicaron. Farah Naz Ispahani tuiteó:

Fábrica de propiedad de ahmadíes bajo ataque en Jhelum. ¿Por qué los medios no dicen nada?

La bloguera Kala Kawa sostuvo que hay una doble moral en juego en la sociedad paquistaní:

Lamentamos que Occidente cruelmente le dé la espalda a los refugiados mientras estamos sentados en un despreciable silencio ante la continua persecución ahmadí en Pakistán.

Annie Khalid, cantante paquistaní, tuiteó:

¡Miremos lo que pasa en nuestra propia casa!

Un video estuvo circulando en medios sociales donde se mostraba a un líder religioso local sunita dirigiéndose a la multitud afuera de la mezquita ahmadí el 22 de noviembre. Mientras está parado al lado de personal del ejército y el subcomisionado de policía local, le promete a la multitud que las autoridades castigarán a los acusados de blasfemia y dice a todos los reunidos que han hecho una “gran” obra como buenos musulmanes y seguidores del Profeta Mahoma al atacar la fábrica y la mezquita. Le pide a la multitud que se quede tranquila por ahora y no destruya propiedad pública. Al final, advierte sutilmente al subcomisionado de policía local que siga con su cooperación o llamará al pueblo a las calles de nuevo.

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