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Venezuela elige a su primera diputada transgénero

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Tamara Adrián, en el centro, durante uno de sus recorridos para impulsar su candidatura a la Asamblea Nacional de Venezuela. Foto tomada de su cuenta en Facebook.

(Actualización 7 de diciembre de 2015. Tamara Adrián resultó electa diputada a la Asamblea Nacional y hace historia al convertirse en la primera transgénero en ganar un puesto en el Parlamento venezolano)

Para Tamara Adrián, ver su nombre escrito en el tarjetón de las elecciones parlamentarias en Venezuela del 6 de diciembre de 2015 es un logro. No sólo por tratarse de la primera candidata transgénero en la historia electoral de su país, lo cual ya es un hito, sino también por el hecho de que, al menos en este documento, su identidad coincide con su género.

No ocurre lo mismo con su cédula de identidad, su pasaporte o sus tarjetas bancarias. Allí continúa siendo Tomás Adrián, a pesar de que obtuvo una reasignación de sexo en Tailandia en 2002, y dos años después solicitó al Tribunal Supremo de Justicia el reconocimiento de su nueva identidad.

Más de una década después, aún no ha recibido una respuesta.

Su caso no es el único; tampoco es el más mediático. Es una cuestión generalizada en el colectivo LGBT en el país sudamericano. El matrimonio igualitario, los cambios simples de nombre y sexo en los documentos de identidad y la protección de la pareja desde el punto de vista jurídico son algunos de los temas que están pendientes de ser incluidos en el debate parlamentario.

Es por ello que sorprende la irrupción de una candidata transgénero en el panorama local. Lo hace por invitación del partido opositor Voluntad Popular, como voto lista por e; Distrito Capital.

“Nunca antes había pertenecido a un partido, pero en Voluntad Popularnos han abierto las puertas”, indica a Global Voices vía Skype.

Adrián habla de una “deuda” que acumula la Asamblea Nacional venezolana con la minoría sexodiversa.

La situación de falta de reconocimiento en Venezuela se hace más patente cuando se le compara con la realidad de los países vecinos. Toda América Latina reconoce la identidad de las personas trans. En el caso de México, Colombia, Ecuador, Uruguay, Argentina y Chile, este reconocimiento es posible sin necesidad de operaciones genitales. Venezuela se ha quedado tan lejana en relación a la región. Sin embargo, fue el primer país de Latinoamérica en reconocer la identidad de personas trans en 1977”.

Hasta 1998 hubo aproximadamente 150 reconocimientos de identidad, comenta Adrián. “Se hacían bajo los estándares de la época, después de operaciones genitales”, explica. Posteriormente, en el país comenzó un viraje político de la mano de Hugo Chávez. Algunas agrupaciones políticas y comunitarias de la órbita oficialista intentaron incluir las demandas del colectivo LGBT en el debate político. Sin embargo, no fueron tomados en cuenta por la élite gubernamental.  

“Desafortunadamente, el chavismo no ha entendido muchos de los aspectos de la modernidad, por una serie de caracteristicas que tiene, como el militarismo, la sobrerepresentación evangélica, el desconocimiento de los derechos humanos y la formación marxista-leninista-estalinista clásica de algunos de sus dirigentes. Esas cosas han contribuido de manera aluvional a provocar esta falta de compromiso con la comunidad LGBT”, indica la candidata, formada como abogada en la Universidad Católica Andrés Bello y la Université Panthéon-Assas de Paris .

A juicio de Adrian, la postura oficialista no refleja el sentir de la sociedad venezolana antre el tema de los derechos de la comunidad sexodiversa. También le gustaría dejar en claro que no todos los miembros del colectivo LGBT se identifican con el PSUV, sino que sus simpatías políticas están repartidas en más de un bando.

El 97 por ciento de las reacciones de la gente en las redes sociales ante el trabajo que estoy haciendo con Voluntad Popular son positivas. Solo hay reacciones negativas de parte de algunos fanáticos religiosos del Opus Dei, grupos evangélicos o chavistas. Ven mi candidatura como una amenaza a la propaganda que ellos han tenido todo el tiempo, que asegura que el reconocimiento de nuestros derechos solo es posible ‘en revolución’. Esa propaganda funcionaba hace siete años cuando en la región no había derechos, pero que ya se ha agotado”.

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