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Presidente de Gambia prohíbe la mutilación genital femenina, pero hay todavía mucho por hacer

President of the Gambia Yahya Jammeh addresses United Nations General Assembly on 24 September, 2013. UN photo by Erin Siegal. Used under Creative Commons license BY-NC-ND 2.0.

Presidente de Gambia, Yahya Jammeh, se dirige a la Asamblea General de Naciones Unidas el 24 de setiembre de 2013. Foto de ONU por Erin Siegal. Usada con licencia Creative Commons BY-NC-ND 2.0.

Gambia se sorprendió y sorprendió al mundo el 23 de noviembre de 2015 cuando anunció una prohibición ejecutiva a la práctica de la mutilación genital femenina (MGF) pocos días antes del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

La MGF tiene que ver con el ritual de retirar en parte o del todo los genitales externos femeninos por razones no médicas. Por lo general, se realiza usando una cuchilla, con o sin anestesia. La práctica no tiene beneficios en la salud y puede acarrerar una serie de dolorosas complicaciones. Diecinueve países de África han declarado ilegal la MGF.

La Asamblea General de las Naciones Unidas asignó el 25 de noviembre de cada año para conmemorar el comienzo de un periodo de 16 días de activismo para la violencia de género.

El presidente gambiano Yahya Jammeh, en un discurso de un mitin político en su aldea natal de Kanilai, anunció una orden ejecutiva que prohíbe la práctica en Gambia con efecto inmediato. Dijo:

Female circumcision is banned in The Gambia from Kartong [a coastal village in south-western Gambia on the border with Senegal] to Koina [a village in the southern bank of the Gambia river]. For 21 years, I have been researching from the Qur’an and consulting religious leaders whether female circumcision is mentioned in the Qur’an but I did not find it there.

La circuncisión femenina queda prohibida en Gambia desde Kartong [aldea costera en el sudoeste de Gambia en la frontera con Senegal] a Koina [aldea en la ribera sur del río Gambia]. Durante 21 años, he estado investigando en el Corán y consultando a líderes religiosos si la circuncisión femenina se menciona en el Corán, pero no lo encontré ahí.

Los medios del mundo reflejaron la noticia con ánimo algo jubiloso, rindiendo tributo a décadas de defensoría de feministas y activistas de derecho humanos. Sin embargo, a pesar de la prohibición presidencial, no hay ley en el país que prohíba la práctica, y algunos observadores advirtieron que no se debe declarar que la lucha ya terminó.

‘Justificación a través de líneas culturales, tradicionales y religiosas’

Según un informe de Unicef, los clérigos musulmanes gambianos están divididos sobre la MGF en un país donde más del 90 por ciento de la población es musulmana. Algunos sostienen que es una práctica religiosa opcional (sunnah), aunque recomendable; sin embargo, la MGF es anterior al Islam, y personas de otras religiones en todo África también realizan el “corte”, lo que indica un fuerte elemento cultural en la práctica.

Anti-FGM activists marching in the Gambia. Photo released under Creative Commons by Gamtrop

Activistas contrarios a la MGF marchan en Gambia. Foto publicada con licencia Creative Commons por GAMCOTRAP.

La MGF está generalizada en Gambia con cifras que sugieren que más del 70 por ciento de mujeres pasan por una u otra forma de MGF. Durante más de dos décadas, el activismo y las iniciativas de defensoría han tenido poco efecto, sobre todo a nivel de las políticas. Los intentos de implantar una legislación contra la MGF en este pequeño país de África Occidental se han encontrado con férrea resistencia en los políticos que se rehúsan a reunirse con grupos de la sociedad civil para tratar el asunto.

A continuación, un documental, Cortando la femeinidad, sobre la MGF en Gambia:

Modou Joof, periodista y bloguero gambiano que ha informado sobre MGF y otros asuntos relacionados de derechos humanos, dijo ante la noticia:

This could be the beginning of show of political will to ban fgm – which has been lacking according to campaigners.

Este puede ser el comienzo de muestras de voluntad política de erradicar la MGF –que no ha habido, según los activistas.

The Girls Agenda, una de las más importantes organizaciones comunitarias que defiende los derechos de mujeres y niñas, publicó en su página de Facebook:

Our grassroots approach in raising awareness and demanding for policies, laws, and practices that empower and recognise the rights of women and girls will continue. We're committed to ending all forms of violence ranging from FGM, child marriage, intimate partner violence to political isolation while giving girls the best tools of communications, negotiations and assertiveness skills they need in order to thrive.

Nuestro enfoque de base, que es despertar conciencia y pedir políticas, leyes y prácticas que fortalezcan y reconozcan los derechos de mujeres y niñas continuará. Estamos comprometidos a terminar con todas las formas de violencia que van desde la MGF, matrimonio infantil, violencia por parte de la pareja a aislamiento político y de darle a las niñas las mejores herramientas de comunicaciones, negociaciones y habilidades de reafirmación que necesitan para progresar.

En un artículo extenso que analiza el anuncio, el blog Linguere dijo:

Increasing awareness of the public on the dangers of FGM and its effects on girls and women is the sure way to changing attitudes and influencing an abandonment of the practice. FGM is a deeply-rooted culture and its practice has prevailed with a justification along cultural, traditional and religious lines. As with many other cultural and traditional practices, there needs to be a shift in perception of the practice, for abandonment to become a true reality.

Aumentar el conocimiento del público sobre los peligros de la MGF y sus efectos en niñas y mujeres es el camino seguro para cambiar actitudes e influir en dejar de lado la práctica. La MGF es una cultura profundamente enraizada y su práctica ha prevalecido con una justificación a través de líneas culturales, tradicionales y religiosas. Como con muchas otras prácticas culturales y tradicionales, tiene que haber un cambio en la percepción de la práctica, para que dejarla de lado sea una realidad.

‘Jammeh es propenso a hacer declaraciones extrañas, bizarras y únicas’

Sin embargo, el Centro Robert F Kennedy de Derechos Humanos pidió cautela ante la emoción, y sostuvo que el presidente Jammeh es conocido por hacer declaraciones extrañas:

The Gambia was thrust into the spotlight this week after the country’s longtime president, Yahya Jammeh, announced a ban on female genital mutilation (FGM). This pronouncement surprised many, especially after the country’s National Assembly rejected a similar proposal in March of this year, claiming that Gambians “were not ready.” …Lost in all the celebrations, particularly on social media, is the fact that FGM is not banned in The Gambia, at least not yet. There is no enforceable law on the books. And recall that Jammeh is prone to making outlandish, bizarre, and one-off statements. The last time Jammeh actually lived up to a promise was when he publicly vowed to summarily execute death row inmates, which was carried out in August 2012.

Gambia se vio en el centro de la noticia esta semana después de que el presidente, Yahya Jammeh anunciara una prohibición a la mutilación genital femenina (MGF). Este pronunciamiento sorprendió a muchos, sobre todo después de que la Asamblea Nacional del país rechazó una propuesta similar en marzo de este año, afirmando que los gambianos “no estaban listos”… Perdido en todas las celebraciones, sobre todo en medios sociales, está el hecho de que la MGF no está prohibida en Gambia, al menos no todavía. No hay una ley aplicable a decir verdad. Y recuerden que Jammeh es propenso a hacer declaraciones extrañas, bizarras y únicas. La vez pasada, Jammeh estuvo a la altura de sus promesas cuando públicamente prometió ejecutar sumariamente a reos condenados a muerte, lo que se llevó a cabo en agosto de 2012.

Gambia es estado parte y signatario de muchos instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos que no están de acuerdo con prácticas tradicionales dañinas, como la MGF. El país es signatario de la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por su nombre en inglés), la Convención de los Derechos del Niño, el Estatuto Africano de Derechos Humanos y de los Pueblos, y el Protocolo de Maputo, entre otros, Es necesario armonizar las regulaciones locales a esas normas internacionales.

El pronunciamiento ejecutivo del 23 de noviembre debe ser un comienzo no un final en sí mismo. Pero por ahora, mientras los activistas respiran de alivio, las verdaderas ganadoras son los cientos y hasta miles de niñas gambianas en riesgo de MGF anualmente.

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