¿Ve todos esos idiomas arriba? Traducimos las historias de Global Voices para que los medios ciudadanos del mundo estén disponibles para todos.

Entérate más sobre Traducciones Lingua  »

Sahand Sahebdivani: “Contar historias nos hace más humanos”

Veteran storyteller Anje Robertson. Picture taken by Bas Uterwijk and available in the Mezrab's facebook page.

El veterano narrador Anje Robertson en el Mezrab. Fotografía de Bas Uterwijk, disponible en la página de Facebook del Mezrab.

Esta es la segunda parte de una entrevista con Sahand Sahebdivani sobre el intercambio cultural, las narraciones y la identidad. En la primera parte Sahand nos explicó la historia del Merzrab, el centro cultural que creó en Amsterdam, así como la tradición detrás de contar historias y las impresiones sobre el mundo que recibimos de las historias que escuchamos.

En esta segunda parte, Sahand profundiza en estas ideas, así como en lo que significa una cultura híbrida.

Global Voices (GV): Parece que el Mezrab tiene que ver sobre todo con el intercambio cultural a través de las historias. ¿Cómo crees que el contar historias puede hacer sentirse cercanos entre sí a los grupos de gente con sistemas de creencias diferentes?

Sahand Sahebdivani: The main and foremost thing is that it humanizes us. We see the Other through this lens of “cultural character”. When we don’t know Venezuelans and we think of Venezuelans, we think of Chavez, we think of oil, dictatorships. We think of all these cliched images. We don’t see a person with human aspirations. With Iranians it’s the same. They think of the Ayatollah, they think Ahmadinejad, they think of oppressed women. The main thing that storytelling does is it makes you human. Now, funnily enough, now that people talk about this, imagine a person that comes on stage and tells a story. You know, whether is a story from their culture or a personal experiences. And I would that in the Mezrab 70% to 80% of the stories shared are personal stories.

A lot of people think that it is the stories that give a different image of the country. But they don’t realise […] that the story is quite unimportant. What is more important is the fact that that person is standing before you with all his or her nervousness and is telling you the story. So the fact that that person is standing there and tells us about the first time they fell in love or whatever, it doesn’t even matter the story they tell. You can’t even see the stereotypical Iranian or Venezuelan or Russian or Polish. You see a person who’s struggling with standing in front of an audience and trying to tell this. They’d be struggling with the language […] This makes them so human, which is more important than whatever story they’re tell. You can forget the story… But the experience of seeing that person as an individual will stay with you. And I think this is the most important part of the work.

Lo más importante es que contar historias nos humaniza. Vemos a los demás a través de las lentes de nuestro “sujeto cultural.”  Cuando no conocemos a los venezolanos pero pensamos sobre los venezolanos, pensamos en Chávez, el petroleo o la dictadura. Pensamos en esas imágenes, en esos clichés. No los vemos como unos seres humanos con aspiraciones. Con los iraníes sucede lo mismo, se piensa en el ayatolá, en Ahmadinejad, en las mujeres oprimidas. Lo principal de contar historias es que nos humaniza. Ahora, mientras hablamos de esto, imaginemos que una persona sube al escenario a contar una historia. Uno sabe cuando esa historia es personal o de su cultura. Y en el Mezrab, el 70 u 80% de las historias que se comparten son personales.

Mucha gente cree que son las historias las que dan una imagen distinta del país. Pero no se dan cuenta que la historia es lo que menos importa. Lo más importante es que una persona, muy nerviosa, está de pie frente a nosotros para contarnos algo. Por eso, lo importante no es que esté contando la primera vez que se enamoró o cualquier otro hecho, ni tan siquiera que sea verdad lo que nos cuenta. No vemos el estereotipo del iraní, venezolano ruso o polaco. Lo que vemos es una persona luchando con pararse frente de una audiencia para contarles una historia. Esa lucha con el lenguaje es lo que la hace más humana, lo que es más importante que cualquier historia que pueda estar contándonos. Podemos olvidarnos de la historia, pero la experiencia de ver a esa persona como un individuo es con lo que nos quedamos. En mi opinión, esa es la parte más importante del trabajo.

"Ryan Millar warming up the crowd for the storytellers." Picture taken by Bas Uterwijk in  2013 and available on the Mezrab's Facebook page.

“Ryan Millar calentando el ambiente para los contadores de historias. Fotografía de Bas Uterwijk en 2013 y disponible en la página de Facebook del Mezrab.

It’s not so wide that you have a perception that goes on/off in an easy way. Probably the people who have never experienced, let’s say foreign cultures. The first time that they come to the Mezrab, or the first time that they hear these stories. Maybe they have these perception changes.

For people who hear these stories regularly, it feels like it’s more of a process that explores the nuances of the human experience.

No abarca tanto como para tener una percepción que venga y se vaya con facilidad. Aunque la gente que nunca haya vivido en otra cultura extranjera, probablemente la primera vez que venga al Mezrah o escuche esas historias, puede que perciba esos cambios.

Para quienes escuchan estas historias habitualmente, lo viven como un proceso que explora los matices de la experiencia humana.

GV: Si como dices es más el hecho de contar una historia, que la historia misma, lo que humaniza a la gente, ¿cómo crees que las nuevas tecnologías pueden afectar o influir en la manera tradicional de contar historias? 

Sahand: I don’t think new technologies are affecting storytelling at all. Technologies are constantly re-inventing the way we tell stories. From the moment we went from regular stories to the novel, to theatre to film. And now we have the Internet, we have stories that are enhanced by apps online, we see things on 3D, we can look up things in our iPhones, people who mix some kind of weird mix, like characters from a series can have a Twitter feed that is twittering to you, and it’s a fictional character, but you feel the friendship with them. So, there are all these things happening with the technology. Which can influence the way we experience traditional storytelling. But funnily enough, while this exists, people are going back to storytelling and they’re going back to … away from these developments. It’s a parallel thing. Technologies do develop these new ways of telling stories — I love it and I do that as well — but at the same time people haven’t lost the need to just get together and be in a room where they can just sit and enjoy.

What I also see is that people want to hear personal stories. But that’s a cultural change rather than a technological change. People really, really enjoy personal stories. It takes them more effort to get the mythical stories, let’s say… That is a change I have experienced.

No creo que las nuevas tecnologías estén afectando la forma de contar historias en absoluto. Desde el momento en que pasamos de la narración tradicional al cine, las novelas y el teatro, las tecnologías han continuado reinventando constantemente la manera de contar historias. Y ahora con Internet, las aplicaciones lo que hacen es mejorar esas historias. Las podemos ver en tres dimensiones, en los IPhone, en las extrañas mezclas que alguna gente hace, como los personajes de una serie que pueden tener una cuenta en Twitter y retuitear tuits y, aunque se trate de personajes de ficción, lo sentimos como si fuesen amigos íntimos. Pero curiosamente, mientras todo esto existe, la gente ha vuelto a contar historias y lo han hecho lejos de estas tecnologías. Es un fenómeno paralelo. Las tecnologías permiten desarrollar nuevas formas  de contar historias— me encanta y yo también lo hago—pero sobre todo, la gente no ha perdido la necesidad de estar sentados juntos en una habitación y disfrutar sin más.

Lo que veo también es que la gente quiere escuchar historias personales; se trata más de un cambio personal que tecnológico. A la gente le gustan las historias personales y les cuesta un poco más otro tipo de historias, por ejemplo, las historias de mitología… Es un cambio que he vivido.

GV: Pero ¿qué sucede cuando descubrimos a los demás a través de las historias en Internet? 

Sahand: This is what we’re doing all the time. We are all day, everyday connecting with stories. To talk about storytelling and technology is to say that there’s also a thing in technology that is not storytelling. It’s all storytelling. All has been storytelling, every computer game, for instance, tells a story, even if it’s this stupid Mario running around, it’s still a story… The scope is so big […] We’re constantly surrounded by people’s stories. We’re constantly bombarded by people’s stories.

Eso es lo que hacemos todo el tiempo; conectar cada día, todos los días con historias. Hablar de contar historias y de la tecnología es decir también que hay algo en la tecnología que tiene que ver con contar historias. Todo tiene una historia detrás. Por ejemplo, un juego de ordenador siempre cuenta una historia, incluso si es este estúpido Mario corriendo de aquí para allá, pero incluso ahí hay una historia… el alcance es enorme […] Las historias de personas nos bombardean a diario.

"Contrary to what some might think, it's really the audience at the Mezrab that makes the night. These are the kindest folk you'll meet in Amsterdam." Picture taken by Bas Uterwijk in 2013 and available on the Mezrab's Facebook page.

“Contrariamente a lo que se piensa, la gente es realmente la protagonista de la noche en el  Mezrab. Estas son las personas más amables que encontrarás en Amsterdam”. Fotografía de Bas Uterwijk del 2013  disponible en la página de Facebook del Mezrab.

GV:  Eres una figura que encarna la posible armonía entre dos culturas aparentemente muy distintas (la holandesa y la iraní). ¿Podrías compatir con nosotros tu experiencia de cultura híbrida y de que manera esta ha teñido tu visión del mundo? 

Sahand: First of all I would say that in a certain way of looking, I am a cultural hybrid, maybe successfully so in the sense that I don’t see that there’s a conflict between my cultural identities. But I also have to say that we’re all cultural hybrids. I cannot think of a single person who’s not in a sense a cultural hybrid. Even when you look at Europe, and Europe on the world map is such a tiny place. The amount of ethnic mixing that has been happening in Europe, and the amount of times that the borders have moved… The amount of religion that has mixed here… Even if the person still lives in the same place that they great grandfather moved to, he or she is a cultural hybrid.

Take the movement from town to cities. I live in Amsterdam, for example. And in my eyes, many Dutch citizens moving from small towns to the capital are immigrants in my eyes. Somebody moving from a small to a big town can be much more of an immigrant than, say, my family, which has lived in a big cosmopolitan city for generations.

Just to be aware that your personal identity can have so many facets. That all the time you’re switching between one and another. When you see this you realise that national identities are not such a big issue. It’s not such a big thing, especially if you live in a world where the Iranian intellectual and the Dutch intellectual would read Kundera or García Marquez; so for me is not such a big thing to read these books whether I am in Tehran or Ámsterdam.

Sahand:  En primer lugar, se podría decir que según como se mire soy un híbrido cultural con éxito, en el sentido de que no veo que haya una conflicto entre mis identidades culturales. Pero tengo que añadir también que todos somos híbridos culturales. No puedo pensar en ninguna persona que no lo sea. Cuando miras Europa en un mapa, un lugar tan pequeño, y ves la cantidad de etnias, la cantidad de veces que se han cambiado la fronteras, la cantidad de religiones que se han mezclado aquí… incluso si una persona aún vive en el mismo lugar al que se emigró su abuelo, esa persona es de una cultura híbrida.

Tomemos el movimiento de los pueblos a las ciudades. Vivo en Ámsterdam y a mis ojos muchos de los holandeses que se trasladan de las ciudades más pequeñas a la capital son inmigrantes. Alguien que se mueve de una ciudad pequeña a una más grande puede tener más de inmigrante que mi propia familia, que desde generaciones han vivido en grandes ciudades cosmopolitas.

Hay que ser consciente de que nuestra identidad cultural puede tener muchas facetas y que pasamos de una a otra todo el tiempo. Cuando los vemos nos damos cuenta que las identidades nacionales no son un problema tan importante. No tienen tanta importancia, especialmente si vivimos en un mundo donde los intelectuales iraníes y holandeses leerán a Kundera o García Marquez. Para mi, por lo tanto, más allá de si estamos en Teherán o en Ámsterdam, no es algo excepcional la lectura de esos libros.

GV: ¿Pero habrá siempre un choque, no es así?

Sahand:  Of course, it is an over-simplification to say that there is never a conflict. But it’s not such a big issue. It’s a big issue if we make it an issue. We’re so desperately looking for an identity, and I think this is true whether you’re Dutch, or whether you’re Venezuelan or Iranian, that your construct of your identity becomes more of a prison than what your identity actually is.

And I see this when I see Iranians who are living abroad, going around… “This is how I have to be Iranian.” I know this one guy who would not go to the Mezrab because it’s not “Iranian enough. Because Sahand has made too many compromises towards the West.” What does that mean? That you will only attend to places that are absolutely Iranian? That’s bullshit. There will only be like four places in the Netherlands that you can go to.

Desde luego, sería una simplificación excesiva decir que nunca habrá un conflicto. Pero no tiene porque ser un gran problema, lo será si lo convertimos en tal. Estamos tan desesperados por la búsqueda de una identidad, lo mismo da si eres holandés, venezolano o iraní, que la construcción de esta identidad en realidad se convierte más en una cárcel que en tu propia tu identidad.

Y es lo que veo en los iraníes a mi alrededor que viven en el extranjero… “Es así como tengo que ser iraní”. Conozco a un chico que no iría nunca al Mezrab porque no es lo suficientemente iraní, porque Sahnda se ha comprometido demasiado con Occidente”. Pero ¿qué significa eso? ¿Qué  tan solo irás a sitios que sean totalmente iraníes? Es una tontería, porque en ese caso tan solo podrías ir como mucho a cuatro sitios en todos los Países Bajos.

Inicie la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor trate a los demás con respeto. Comentarios conteniendo ofensas, obscenidades y ataque personales no serán aprobados.