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A 25 años de su cierre oficial, el mayor basurero de Kirguistán sigue apestando y expandiéndose

Photo by Azamat Imanaliev. Used with permission.

El vertedero con viviendas informales al fondo. Foto de Azamat Imanaliev. Usada con autorización.

El mayor vertedero de basura de Kirguistán ocupa un terreno de casi 120 campos de fútbol y está cubierto de basura en pilas de 10 metros de altura en muchas partes.

El terreno, que se caracteriza por su fuerte hedor, abundante población de ratas y aves de rapiña que vuelan en círculos, llegó a su máxima capacidad permitida de basura en 1990.

Ha sido objeto de gran preocupación pública durante más de dos décadas desde que expiraron sus términos de servicio oficiales. Ahora es un riesgo para el ambiente y para las personas que viven en viviendas informales que lo rodean, algunas de los cuales trabajan clasificando basura para ganarse la vida.

Parte del problema con el vertedero en la capital, Biskek, es que no ha tenido competencia desde que empezó a acumular basura en la era soviética. Es el único vertedero de la ciudad.

Photo by Azamat Imanaliev. Used with permission.

Foto de Azamat Imanaliev. Usada con autorización.

Sin infraestructura adecuada ni suficiente inversión, el basurero se ha convertido en un centro tóxico que contamina el aire que está por encima, la tierra debajo y un lago local. A lo largo del año arde con vapores nauseabundos, y sus efectos en el cuerpo humano también se empiezan a sentir.

El basurero como amenaza

El volumen de desechos ha aumentado con la población de Biskek, que ha crecido en 25% a casi 1,000,000 desde la llegada del milenio. Inicialmente, el vertedero no estaba diseñado para satisfacer las necesidades de una ciudad de ese tamaño.

El basurero libera metano, que es el gas invernadero más potente, que además resulta ser inflamable. No hay manera de controlar los niveles de este peligroso gas, lo que convierte al vertedero literalmente en una bomba de tiempo.

A young labourer working at the dump. Face blurred to prevent recognition. Photo by Azamat Imanaliev. Used with permission.

Joven trabajador del vertedero. Se le ha distorsionado la cara para evitar que se le reconozca. Foto de Azamat Imanaliev. Usada con autorización.

Así como ha crecido el vertedero, también ha crecido el descontento de las comunidades que viven más cerca de sus contaminados límites.

Ya en 2011, los habitantes de una novostroika local, o nuevo asentamiento, se reunieron para exigir que el gobierno llevara a cabo una sesión especial sobre la reubicación del vertedero, De otro modo, dijeron, bloquearían las carreteras.

Damir Kokozhanov, líder de los manifestantes, dijo entonces a la agencia de noticias en ruso 24.kg:

In the summertime burning garbage spreads the stench, ashes contain heavy metal oxides. They pose a deadly risk. It is a threat to the gene pool of the nation.

En el verano, quemar basura esparce el hedor, las cenizas contienen pesados óxidos de metal. Suponen un riesgo mortal. Es una amenaza al acervo genético del país.

Las conversaciones se llevaron a cabo, pero no se tomó ninguna decisión de reubicar el basurero. Hoy, recibe cada vez más cargas de desperdicios sólidos.

El basurero como negocio

Según Aikokul Arzieva, que llevó a cabo una investigación etnográfica en el basurero en 2013, hasta 300 clasificadores de basura dependen del vertedero para ganarse la vida.

De esa manera, sirve como una red de seguridad para la gente –muchos de ellos migrantes del interior– en un país donde el alto desempleo ha desencadenado un éxodo laboral a Rusia. Es más, los clasificadores realizan un trabajo de reciclaje a la vez que se arriesgan a contraer enfermedades respiratorias y cosas peores.

A teddy bear at the dump. In tact items are often washed and resold on Bishkek's markets. Photo by Azamat Imanaliev. Used with permission.

Oso de peluche en el basurero. A menudo, los objetos rescatables se lavan y se venden en mercados de Biskek. Foto de Azamat Imanaliev. Usada con autorización.

“A pesar de su contribuciones, los clasiifcadores de basura tienen una condición social baja, y ganan mucho menos que otros participantes en el negocio informal de la basura”, dijo Arzieva a la agencia local News-Asia.

Los intentos de convertir el vertedero en un negocio legal, como planta de incineración de desechos, no han tenido éxito.

Los inversionistas dudan del potencial de reciclaje del basurero, y suponen que no será rentable. Recién cuando el Banco Europeo de la Reconstrucción y el Desarrollo aceptó entrar como socio en el proyecto se tuvo una solución a la vista.

Informal housing in the backdrop  at Kyrgyzstan's biggest dump. Photo by Azamat Imanaliev. Used with permission.

Viviendas informales al fondo del mayor vertedero de Kirguistán. Foto de Azamat Imanaliev. Usada con autorización.

El Banco Europeo de la Reconstrucción y el Desarrollo aceptó ayudar a Biskek a instalar un sistema de recolección de basura y desechos sobre base mixta de un préstamo y una subvención. La inversión total llegó a los 22 millones de euros, de los cuales la mitad fue una subvención compartida del Banco Europeo de la Reconstrucción y el Desarrollo y un donante internacional no especificado, y la otra parte sería un préstamo a ser pagado con las cuotas recaudadas a los ciudadanos en años posteriores.

Sin embargo, el modelo de negocios tenía un gran defecto. Según el alcalde de Biskek, Kubanychbek Kulmatov, historicamente el gobierno municipal no ha podido recaudar cuotas por transporte de desechos de los habitantes de la ciudad.

En la actividad de Charlas Urbanas organizada por el grupo cívio local Urban.kg, Kulmatov explicó que del millón y medio de ciudadanos que viven en y alrededor de Biskek, solamente 560,000 pagan la cuota de transporte de desechos de 15 soms kirguisos (cerca de 20 centavos de dólar).

Las perspectivas

A pesar de las poco prometedoras predicciones de negocio, la inversión del Banco Europeo de la Reconstrucción y el Desarrollo siguió adelante, y para 2017, debería haberse completado una nueva planta de clasificación en el lugar del vertedero.

Los resultados positivos son obvios: la contaminación causada por la basura en descomposición se reducirá y el vertedero será más sostenible. Se espera que la planta traiga beneficios y contribuya a pagar el préstamo del Banco Europeo de la Reconstrucción y el Desarrollo.

¿Y qué hay de los habitantes de la zona y los clasificadores de basura?

Bottles. Photo by Azamat Imanaliev. Used with permission.

Botellas. Foto de Azamat Imanaliev. Usada con autorización.

Como la nueva planta y las instalaciones adyacentes se construirán cerca del actual vertedero y necesitan más espacio, se demolerán hasta 100 casas construidas informalmente en las proximidades inmediatas. Los habitantes de la zona y los clasificadores de basura serán obligados a salir del lugar, para dejar sitio a trabajadores estatales.

Por mucho que a los habitantes del lugar les desagrade la presencia de un basurero, proporciona una fuente de ingresos y un lugar para vivir. Si se construye la planta prometida, sus perspectivas no quedan claras.

Birds have plenty to pick on at the dump. Photo by Azamat Imanaliev. Used with permission.

Las aves tienen mucho que elegir en el basurero. Foto de Azamat Imanaliev. Usada con autorización.

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