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Joven arquitecta estadounidense ayuda a Brasil con la memoria del comercio de esclavos

A slave market in Rio, c. 1824. Credit: Edward Francis Finden/Wikimedia Commons

Mercado de esclavos en Río hacia 1824. Crédito: Edward Francis Finden/Wikimedia Commons.

Este artículo de Christopher Woolf para The World apareció originalmente en PRI.org el 29 de diciembre del 2015, y se reproduce aquí como parte de un acuerdo para compartir contenido.

¿Cómo recordar la esclavitud y el comercio de esclavos?

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Es una pregunta que ha acosado a Sara Zewde desde que era estudiante de pregrado y se enteró de la excavación de lo que se cree es el mayor puerto de esclavos en América: muelle Valongo, en el centro de Río de Janeiro.

“El nombre Valongo siempre ha tenido significado y ha sido fundamental en la historia oral afro-brasileña”, dice Zewde, “y siempre ha estado presente en canciones y en rituales. y el barrio ha tenido esa presencia también —una suerte de centralismo dentro de la tradición afro-brasileña. Pero nadie sabía lo bien preservadas que estaban las ruinas. Es más, ni siquiera son ruinas. No están arruinadas. Están ahí”.

La escala del comercio de esclavos a Brasil es impactante, y hace que el “comercio” a Norteamérica parezca pequeño. Durante la época de la esclavitud, se estima que más africanos desembarcaron únicamente en Río que en toda Norteamérica.

El muelle donde los esclavos desembarcaron en Río durante el siglo XIX fue desenterrado recientemente y ha recaído en Sara Zewde el diseño de un monumento para el trágico pasado del barrio.

Zewde es arquitecta paisajista, una estadounidense de 29 años que nació en una familia de inmigrantes de Etiopía. “Siempre me recordaron la historia a largo plazo de nuestro pueblo”, dice Zewde. “Siempre me recordaron este glorioso pasado, y glorioso futuro. Y es así que siempre me he acercado a la arquitectura y al trabajo con diferentes personas”.

“Todos tienen un potencial glorioso”, dice.

Zewde llegó a Río en 2011 con una beca para investigar respuestas afro-brasileñas al redescubrimiento arqueológico de Valongo. Pero cuando los activistas de la comunidad supieron de la especialidad de Zewde en arquitectura paisajista y diseño, le pidieron que diseñara un monumento. Zewde estudió en el MIT y en Harvard y ahora trabaja en Gustafson, Guthrie, Nichol en Seattle.

Pero no fue fácil.

“La palabra monumento y sus formas asociadas están muy vinculadas a la noción de un acontecimiento”, dice. “Algo como una guerra, un héroe, una tragedia. Algo fuera de la norma. Pero el comercio transatlántico de esclavos no fue un acontecimiento”.

Fue la norma, dice, durante 400 años. “Sus efectos siguen presentes hasta hoy. Y no es algo que podamos preservar como un momento en el tiempo”.

The Valongo was Rio's main slave market during the early 19th century. Credit: Brian Godfrey/CC by 2.0

Valongo fue el principal mercado de esclavos de Río a comienzos del siglo XIX. Crédito: Brian Godfrey/CC by 2.0.

Así que en lugar de crear una forma discreta, Zewde eligió crear un espacio, un espacio vivo, “unas herramientas para todo el barrio”.

Ese barrio abarca el antiguo embarcadero de piedra donde los esclavos ponían el primer pie en el Nuevo Mundo; un cementerio abierto para los que no sobrevivieron a la travesía o murieron poco después de llegar; los “depósitos” también conocidos como “corrales de engorde” donde se alimentaba y limpiaba a los esclavos recién llegados antes de venderlos; y las diversas plazas donde estos hombres, mujeres y niños eran comprados y vendidos.

Zewde ve tres elementos que vinculan la memoria de esos días con la comunidad de hoy.

“Uno: la forma de un listón blanco. En la creencia afro-brasileña, que en su mayor parte viene de África Occidental, cuando marcas algo con tela blanca, representa el lugar donde los ancestros se reúnen. Y por lo general usan eso alrededor de especies de plantas afro-brasieñas que tienen mucho espíritu, mucha energía. Y así el segundo elemento son las plantas que los afro-brasileños trajeron de África. Árboles y plantas que prestan sombra, pero también sirven como un marcador que ata esos sitios a su historia”.

“La tercera pieza”, agrega, “es sobre el suelo rojo que une a África suroeste y Río de Janeiro. Así que el tercer elemento es un pavimento de ladrillo rojo de arcilla que de nuevo reúne las partes dispersas de esta historia y el barrio, y que permite a quien vive ahí o al visitante entender hasta dónde llega la industria en el barrio”.

Proyectos de vertederos han representado que ahora el océano esté a pocas cuadras del muelle Valongo.

Zewde ha recibido algo de apoyo de la oficina del alcalde y otros funcionarios. Pero hay presiones rivales en el barrio. Los intereses comerciales quieren más espacio para oficinas y ventas al por menor. Una Torre Trump abrió aquí hace poco. La zona también está destinada para las preparaciones de los Juegos Oímpicos de 2016 en Río. Actualmente, el proyecto de monumento está retrasado en una especie de limbo político.

También ha debido superar una renuencia en Brasil de enfrentar su pasado. Después que la esclavitud fue abolida finalmente en 1888, todos los registros oficiales de la esclavitud y el comercio de esclavos fueron destruidos deliberadamente, para tratar de borrar la memoria. Hay pocos indicadores históricos y museos que conmemoren la esclavitud. Las reliquias de la esclavitud, como Valongo, quedaron literalmente pavimentados.

Los activistas afro-brasileños están ansiosos de que no los pavimenten otra vez.

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