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¿Nuestros hijos pueden estar a salvo? Preguntan los paquistaníes tras un atentado a una universidad

Members of Civil Society protesting in Karachi, Pakistan against the attack on Bacha Khan University of Charsadda. Image by ppiimages. Copyright Demotix (21/1/2016)

Miembros de la sociedad civil protestan en Karachi, Pakistán, en contra del atentado en la Universidad Bacha Khan de Charsadda. Imagen de ppiimages. Copyright Demotix (21/1/2016).

El 20 de enero de 2016, un grupo de militantes fuertemente armados ocuparon la Universidad de Bacha Khan en Charsadda  y dispararon a estudiantes y funcionarios con un saldo de veintiún muertos y muchos más heridos. El Tehreek-i-Taliban Pakistan (TTP) reclamó responsabilidad por el atentado, en el que los cuatro atacantes fueron asesinados por las fuerzas de seguridad.

Charsadda se ubica aproximadamente a 50 kilómetros de Peshawar, donde en diciembre de 2014 un grupo de hombres armados del Taliban le quitó la vida a 141 personas, 132 de ellos escolares, en una rama de la Escuela Pública del Ejército (APS).

La tremenda envergadura y brutal violencia de ese atentado impulsó al gobierno a cerrar todas las escuelas de Pakistán por un mes, y el gobierno provincial dispuso como obligatorio un control de seguridad para todas las instituciones educativas, incluyendo entrenamiento y armas para los vigilantes, la instalación de detectores de metales y el aumento de los muros perimetrales a ocho pies con alambre de púas de dos pies de alto. La Universidad de Bacha Khan fue parte de estos controles y tenía 54 guardias de seguridad en el recinto cuando tuvo lugar el atentado.  En la Universidad de Bacha Khan están inscritos más de 3000 estudiantes.

Si bien en Pakistán no ha habido un atentado grave contra una institución educativa desde el violento suceso de 2014 en APS, las heridas de aquella masacre siguen abiertas.

El elemento de sorpresa fue lo que habría resultado en el máximo número de muertes y fatalidades. Ningún instituto puede responder a tal atentado sin pérdidas.

Basta de usar adjetivos como  resilientes, valientes, héroes y corajudos. Eran estudiantes. (La Nación).

Los docentes y estudiantes de la Universidad Bacha Khan asistían a un simposio poético en la institución para conmemorar el 28° aniversario de la muerte del renombrado líder Pakhtoon y defensor de la no-violencia Khan Abdul Ghaffar Khan, popularmente conocido como “Bacha Khan”. Khan se opuso a la división de India y Pakistan luego de la independencia en 1947, y guió a India en un esfuerzo por erradicar la violencia intercomunal. La Universidad Bacha Khan fue creada por su propio partido, Partido Nacional Awami, en 2012 en Charsadda, su ciudad natal.

La ideología de Bacha Khan aún pincha en la conciencia de la gente. Resultó en aprensión entre radicales.

La Universidad Bacha Khan sufrió el atentado terrorista en el día en que se conmemora el aniversario de su muerte. Tal es la ironía.

Los paquistaníes estaban no solo indignados con los perpetradores del atentado sino también con las autoridades. Hace un año, el Primer Ministro Nawaz Sharif anunció una hoja de ruta integral para contrarrestar la amenaza de estos grupos armados en su Plan de Acción Nacional, de efectividad ampliamente criticada.

Esta será una prueba… muy dura… se harán comparaciones… no puede haber ganadores cuando se han arrebatado niños a sus padres.

Bajo el plan, el gobierno rápidamente adoptó una reforma constitucional por la que se cede la justicia a “veloces cortes militares” para sentenciar a “terroristas especialmente graves”, y arrestó a docenas de sospechosos “predicadores del odio”, lanzó más de 28.000 operaciones de limpieza de “terroristas” en el país, arrestando a más de 100.000 personas y levantó una moratoria de siete años de la pena de muerte con la ejecución de más de 300 personas, que estaban en fila de muerte, en 2015.

En una editorial cortante, Dawn, el diario en inglés más antiguo de Pakistán dice:

The death penalty does not deter terrorism. In fact, it can act as a propaganda tool for the militants as a contested claim of the responsibility for the Charsadda attack attests. Finally, the Bacha Khan University and the day of the attack do not appear to have been selected randomly.

The tolerant, compassionate, inclusive politics of Abdul Ghaffar Khan is what Pakistan ought to embody, and what the militant extremists are seeking to destroy. They must not win. Essential as it is to physically eliminate militancy, the very idea of the Taliban needs to be defeated too by making Pakistan a peaceful, democratic and constitutional land.

La pena de muerte no frena el terrorismo. De hecho, puede oficiar como herramienta de propaganda para los militantes, como atestigua una demanda impugnada de la responsabilidad por el atentado en Charsadda. Finalmente, la Universidad Bacha Khan y el día del atentado no parecen haber sido elegidos de casualidad.

Las políticas tolerantes, compasivas e inclusivas de Abdul Ghaffar Khan son lo que debe aspirar a encarnar Pakistán, y lo que los militantes extremistas buscan destruir. Ellos no deben ganar. Así como resulta esencial la eliminación física de la militancia, también la idea misma del Talibán necesita ser derrotada mediante la construcción de Pakistán como una tierra pacífica, democrática y constitucional.

El escritor Umer Ali también dudó de la eficacia del Plan de Acción Nacional en La Nación:

Whatever the military demanded, civilian government gave – from military courts to foreign policy, everything has been under control of Army. But what are the results beyond photo-ops and extensive PR gains?

Lo que sea que el ejército demandó, el gobierno civil le dio – desde cortes militares hasta política exterior, todo ha estado bajo el control del ejército. ¿Pero cuál fue el resultado más alla de fotos y enormes ganancias en RRPP?

Members of Civil Society are protesting against the attack on Bacha Khan University of Charsadda. Image by piiimages. Copyright Demotix (21/01/2016)

Miembros de la sociedad civil protestan contra el atentado en la Universidad Bacha Khan de Charsadda. Imagen de piiimages. Copyright Demotix (21/01/2016).

Según un informe publicado en 2014 por la Coalición global para proteger a la educación contra atentados (GCPEA), aproximadamente 30 alumnos y 20 maestros han perdido la vida en atentados contra instituciones educativas en Pakistán entre 2009 y 2012. Quizás una de las víctimas más conocidas de esta violencia con objetivo en la educación es la ganadora del Premio Nobel Malala Yousafzai, quien fue baleada en la cara y el cuello mientras viajaba en transporte escolar por “promover valores seculares y anti-Talibán” en la campaña para la escolarización de las niñas.

Según una cronología, 229 personas fueron asesinadas en atentados de todo tipo en 2015 en Pakistán. En 2014, murieron 280, mientras que 429 perdieron la vida en 2013. Un día antes del horror en la Universidad Bacha Khan, 10 personas murieron en un ataque suicida que tenía por objetivo el vehículo de las fuerzas de seguridad en la región Khyber de Peshawar, por lo que Tehreek-i-Taliban Pakistan reivindicó responsabilidad.

Pocos días antes en la misma semana, los rumores de amenazas de seguridad a instituciones educativas forzó el cierre de varias instituciones en la misma región. Un reciente video que muestra a la facción Talibán tras la masacre de la Universidad Bacha Khan en Charsadda promete apuntar a escuelas a lo largo del país, y las llama “guarderías” para gente que deafía la interpretación de la ley sagrada que realiza el grupo.

El columnista y activista Ali Salman Alvi argumentó en un artículo de opinión en NDTV.com que aún si el Plan de Acción Nacional “parecía bueno en papel, la situación en el terreno continúa inquietantemente terrible y sin variación”:

While it is obvious that it'll take significant amount of time to eliminate terror from Pakistan, the more worrying part is that the state of Pakistan has shown no clear intent or political will to counter the mindset that has been a major hurdle in developing a counter-terrorism narrative in the country.

Si bien es obvio que llevará una cantidad significativa de tiempo eliminar el terror en Pakistán, la parte más preocupante es que el Estado de Pakistán no ha mostrado claros intentos o intención política de refutar la mentalidad que ha sido un obstáculo enorme para desarrollar una narrativa contra-terrorismo en el país.

La pregunta es si Pakistán será capáz de frentar la corriente de expandir la militancia en el país. Una editorial en The News pregunta “¿Cuántos niños vamos a sacrificar antes de que la historia y la política nos enseñen por qué camino se encuentra la salvación?

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