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¿Me escaneas o te escaneo? Las dinámicas de poder de WeChat en China

Sol, a film producer, shows me her QR scanner tattoo in Beijing. Photo by Christina Xu

Tatuaje de código QR del realizador pekinés Sol. Foto de Christina Xu

Esta historia de Christina Xu fue originalmente publicada en el blog 88 Bar y se publica aquí con permiso.  

En un viaje de 10 semanas por China, agregué a más de 150 contactos en WeChat, la aplicación de mensajería china abrumadoramente dominante en este país. Si no fuimos presentados online por amigos en común, normalmente utilizamos la forma más común para agregar a otra persona en la aplicación: una persona presenta su código QR generado por WeChat mientras la otra lo escanea y espera el pitido de confirmación. Como si fuera un apretón de manos o entregar una tarjeta de visita, el escaneo de un código QR se ha convertido en un gesto omnipresente entendido cada vez más como conducta social; una primera impresión digital. En el mejor de los casos, es una interacción sugerente y pícara cargada de la tangible energía potencial de una nueva relación.

A lo largo de mi viaje, nuevos amigos iniciaban el ritual a veces, simplemente, entregándome el teléfono sin mediar palabra, con el código QR ya listo, expectantes y seguros. La mayoría de la gente era más tímida, y pedía aprobación antes de ofrecer la opción con la pregunta: “我扫你还是你扫我?” — ”¿Me escaneas tú o te escaneo yo?” En otras palabras: ¿eres QR pasivo o activo?

“Esperar a que la otra persona te escanee de forma satisfactoria es agotador” comentaba una estudiante de grado de 24 años. Si se empareja con un activo no experimentado, el pasivo QR tendría que sostener su teléfono ininterrumpidamente durante varios e incómodos segundos, como si tuviera que esperar ligeramente demasiado para chocar los cinco.

Pregunté a 15 de mis nuevos amigos de WeChat sobre sus posiciones preferidas de código QR y descubrí que muchos de ellos prefieren escanear a ser escaneados. “Esperar a que la otra persona te escanee de forma satisfactoria es agotador” comentaba una estudiante de grado de 24 años. Si uno se empareja con un activo no experimentado, el pasivo QR tendría que sostener su teléfono ininterrumpidamente durante varios e incómodos segundos, como si tuviera que esperar ligeramente demasiado antes de chocar los cinco. Sol, un productor de la industria cinematográfica, lo vio en términos de dinámica de poder: “si la otra persona es la primera en sugerir amistad por WeChat, normalmente ofrezco escanearlos, de manera que parece más justo”. Tony, un periodista de videojuegos de Shanghai, lo llevó un paso más allá: “Ofrecerse a escanear me parece más compatible con la cultura de cortesía china, porque es humilde preguntar a la otra persona por su información de contacto”.

After pulling up their in-app QR scanner and successfully scanning a code, the QR top is presented with their new acquaintance’s contact card. From there, they can send a friend request which must be accepted by the QR bottom before two-way messaging can happen.

Tras sacar su escáner QR de la aplicación y escanear el código con éxito, el QR activo se presenta para ver la tarjeta de contacto de su nuevo conocido. A partir de ahí, puede enviar una petición de amistad que será aceptada por el QR pasivo antes de que puedan enviarse mensajes mutuamente.

Esta dinámica de poder del escaneo del código QR también se manifiesta de forma física. Ser un QR activo ciertamente requiere –ligeramente– más esfuerzo y habilidad: el QR pasivo aguanta su teléfono mientras el QR activo lo ajusta, sitúandose cual ayudante. La aplicación de escáner de QR incluida en WeChat es sobrenaturalmente efectiva, pero aún requiere un poco de puntería manual. Desde el punto de vista financiero, ser QR activo es ligeramente más caro –el escáner tiene que enviar una petición a los servidores de WeChat para buscar la información codificada del contacto, utilizando datos. Tres de las personas encuestadas dijeron que preferían ser escaneadas porque era menos complicado. Para algunas personas, esta pasividad intencional conlleva confianza: tú te encargas de la parte engorrosa, mientras me siento aquí a esperar. Para otros, es el resultado de un analfabetismo tecnológico: algunos usuarios más mayores que no están familiarizados con la aplicación declaran que simplemente pasan el celular hacia la otra persona porque no saben cómo encontrar el código QR.

The QR bottom just pulls up their QR code and waits. Later, they’ll be able to find the other party’s friend request in a tucked-away part of the Contacts tab.

El QR pasivo simplemente extrae el código QR y espera. Después, encontrará la petición de amistad de la otra parte en la pestaña de contactos.

Los buenos modales también tiene un rol en el ritual del escaneo del código QR. De los dos participantes, el QR pasivo tiene la última palabra: para que el intercambio de mensajes pueda comenzar, primero deben aceptar la solicitud de amistad y, después, enviar el primer mensaje. Este proceso de varios pasos da al QR pasivo la opción de rechazar tranquilamente una solicitud, con un plausible: “No recibí la petición” o incluso “Pensé que te había agregado pero supongo que olvidé enviarte el mensaje”. Ser amigo de WeChat de alguien significa que ahora tiene derecho a pedirte favores, invitarte a pasar más tiempo con él o compartir parte de su vida contigo en Momentos. La habilidad de controlar de forma elegante si esto sucede o no, no es cualquier poder.

Hay algo hermoso en ver una interacción digital simple y planeada acumular capas de familiaridad y tradición a través del uso repetido, un enrejado que se va cubriendo de enredaderas y tomando una forma tanto orgánica como inorgánica.

El resto de los encuestados sobre el escaneo del código QR declaran tener flexibilidad: o bien dejan que la otra persona elija, o bien no tienen ninguna preferencia. A veces, los roles se determinan por necesidad: si sólo una persona tiene señal en su teléfono, será éste el que escanee. Personalmente, me he visto en varias situaciones de este tipo. En algunos casos, he extraído mi código y le he pasado mi teléfono a mi nuevo conocido, mostrando un nivel de confianza que se hubiera visto como ligeramente trasgresor en los EE.UU. Sin embargo, cuando estoy especialmente ansiosa por una nueva amistad, me abalanzo a la oportunidad de escanear para demostrar mi entusiasmo, mi compromiso de poner un esfuerzo similar en mantener el contacto.

Hay algo hermoso en ver una interacción digital simple y planeada acumular capas de familiaridad y tradición a través del uso repetido, un enrejado cubierto de enredaderas que va tomando una forma orgánica e inorgánica a la vez. Nuestros teléfonos, con restos de grasa y sudor de nuestras manos, se han convertido en extensiones de nuestro yo social –y cada vez más, físico–. Cuando estos dispositivos personales se diseñan para ser tocados, se trata de un gesto íntimo que tiene la habilidad de expresar identidad, poder e intención. ¿Nos está convirtiendo la tecnología en individuos menos sociales? No, porque, aunque puede haber un período de dubitativa aclimatación, el gregarismo siempre termina tragando todo lo demás para sus propias necesidades. 

Gracias a Jane Chun, Diana Kimball, Matt Boch, Jaime Woo, y Carlin Wing por ayudarme a desarrollar estas ideas.

Este artículo es parte de Multi Entry, una colección descentralizada de historias y medios sobre jóvenes creativos de la moderna China continental y la cultura que están creando. 

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