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Conozca a Luisa Revilla, la primera mujer transexual que incursiona en la política peruana

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Este artículo fue originalmente escrito por Héctor Lozano González y publicado por Tea After Twelve. Ahora ha sido republicado y adaptado para Global Voices bajo un acuerdo de republicación y permiso.

La primera vez que escuché su nombre fue en una entrevista en televisión nacional luego de que ella ganara las elecciones municipales: Luisa Revilla, la primera política transexual de Perú. Era una noticia singular, por decir lo menos, en un tiempo donde los derechos civiles de los homosexuales en Perú eran un tema de debate constante en el congreso. Luisa Revilla, sin embargo, estaba ocupada conquistando su primer rol político como concejal en la municipalidad de La Esperanza, un distrito en las afueras de la segunda metrópolis más grande del Perú, Trujillo. La llamé y le pregunté si podía verla para una entrevista. 

La vecindad en la que Luisa ha estado trabajando, es uno de los asentamientos informales en las periferias de la ciudad. En busca de un espacio vital asequible, más y más personas están ocupando áreas no urbanizadas en las laderas de las montañas que rodean a la ciudad. Estos lugares se han convertido en vecindades, pero están ubicados fuera del alcance de la infraestructura de la ciudad y carecen de caminos y suministros fiables de agua y electricidad. Llevar estos servicios básicos a estas áreas marginales es actualmente una de las preocupaciones políticas principales de Luisa. 

El hogar que ella anhelaba en su infancia

Luisa me recibe en su casa, una casa en que ella ha volcado su corazón al construir en un área en que no había nada más que arena y un par de chozas hechas con palos y trapos. Hoy está terminada, y representa el hogar que ella anhelaba en su infancia. En la planta baja se encuentra su negocio de videojuegos, el cual ha mantenido por los últimos quince años. Luisa pudo volver realidad este sueño luego de recibir una generosa suma de dinero por trabajar al lado de un amigo estadounidense por dos años. Fue este amigo quien instó a Luisa a vivir la vida de la manera en que ella sentía que debía vivirla: como mujer. 

Luego de haber sido abandonada por su padre en su niñez, Luisa y su madre se vieron forzadas a vivir lo que ella sólo puede describir como un estilo de vida “gitano”: “Nos mudábamos de un lugar a otro, buscando casas donde pudiéramos cuidar de nosotras mismas a pesar de la pobreza”, recuerda.

“I felt sad that I did not have a ‘traditional’ family; with someone to defend me against the abuse and atrocities directed against me on account of my sexual orientation during my childhood, adolescence, and youth. I was a sex worker in Lima at the age of sixteen…”

“You turned to prostitution?” I inquire.

“No! To ‘sex work’,” she corrects me.

“What is the difference between ‘sex work’ and prostitution?”

“It is the same, only it sounds more elegant to say ‘sex work’,” she explains, laughing at the clarification. “It was because lack of guidance at home. I really admired the girls who engaged in this. You learn to survive. You learn that both good and bad people exist. But I realized that this world was not for me. It was horrible… horrible. It was the lowest I have ever sunk. I felt dirty, filthy, and unworthy. I listened to my heart and returned to Trujillo, where I entered the seminary of the Catholic missionary congregation of the Redemptorist Brothers.”

“Me sentía triste por no tener una familia ‘tradicional’; con alguien que me defendiera del abuso y las atrocidades dirigidas contra mí por mi orientación sexual durante mi niñez, adolescencia y juventud. Fui una trabajadora sexual en Lima a los dieciséis…”

“¿Recurriste a la prostitución?” Pregunté.

“¡No! Al ‘trabajo sexual’,” ella me corrige.

“¿Cuál es la diferencia entre ‘trabajo sexual’ y prostitución?”

“Es lo mismo, sólo que suena más elegante decir ‘trabajo sexual’,” me explica, riendo con la aclaración. “Fue porque me faltó orientación en casa. Yo admiraba realmente a las chicas envueltas en esto. Aprendes a sobrevivir. Aprendes que existen tanto buenas como malas personas. Pero me di cuenta que este mundo no era para mí. Era horrible… horrible. Fue lo más bajo en lo que he caído. Me sentía sucia, indecente, indigna. Escuché a mi corazón y regresé a Trujillo, donde entré al seminario de la congregación misionera católica de los Hermanos Redentoristas”.

Convirtiéndose en política: “¡Aquí estoy!”

A la edad de 44, Luisa, nacida, Luis Alfredo Revilla Urcia, tuvo que cambiar su manera de vestir y modo de hablar dependiendo de a dónde se dirigía durante la campaña electoral. A pesar de esto, luego de más de 200 días en el cargo, es obvio que su entrada en política no fue ni un accidente ni un ardid para provocar controversia. Actualmente es la secretaria general del alcalde, concejal municipal y coordinadora de tareas para JUVES, un concejo vecinal que busca mejorar la situación de seguridad en la comunidad.

Elidio Espinoza, alcalde de Trujillo y quien pidió a Luisa postular como concejal, recuerda el día en que le pidió unirse a su postulación:

“It was the day when the district committees of La Esperanza were to take their oath.” At this event, every political party presents its working group for the upcoming elections. All too often though, the representatives of smaller parties are threatened by the members of the more powerful political groups. That’s what happened to Elidio Espinoza’s supporters: “Many of those summoned found themselves deterred by pressure from our political adversaries.” Only three participants attended, including Luisa. “As soon as I saw her, I offered her the opportunity to join the party and to occupy one of the leadership positions. Without a second thought, she responded to the offer with enthusiasm: ‘Here I am!’”

“Fue el día en que los comités distritales de La Esperanza tomaron juramento.” En este evento, cada partido político presenta su grupo de trabajo para las próximas elecciones. Sin embargo, muy a menudo los representantes de partidos pequeños son amenazados por los miembros de los grupos políticos más poderosos. Eso es lo que pasó con los partidarios de Elidio Espinoza: “Muchos de los convocados desistieron por la presión de nuestros adversarios políticos”. Sólo tres participantes asistieron, incluyendo a Luisa. “Tan pronto como la vi, le ofrecí la oportunidad de unirse a mi partido y de ocupar una de las posiciones de liderazgo. Sin pensarlo dos veces, respondió al ofrecimiento con entusiasmo: ‘¡Aquí estoy!’”

Una política comprometida con la gente

En la parte trasera de su espacio de oficina, veo un conjunto de pelucas de varios colores. Inicialmente pensé que su cabello era naturalmente largo, pero ahora veo que me equivoqué. Luisa es una mujer alta y robusta. Viste una gorra de béisbol y un conjunto deportivo negro; no es el atuendo habitual de un concejal.

“No me gusta estar en la oficina,” explica al mismo tiempo que se marcha para continuar nuestra caminata alrededor de La Esperanza. “Me gusta el trabajo de campo, la acción, el contacto con las personas; hay muchas cosas por hacer”. Mientras que me da un tour por su distrito, puedo ver el impacto de su trabajo y de su presencia personal: La gente la reconoce, la escucha y están dispuestos a resolver cualquier problema que ven. En las obras de construcción de la ciudad, es obvio que realmente están trabajando cada día para crear caminos, para dar acceso a las personas al agua, electricidad y transporte público. Están construyendo un espacio atlético y recreacional, un mercado y una escuela. Una autopista no sólo traería carros, sino también desarrollo.

Los políticos transexuales hacen historia

Luisa ha hecho historia. Ella es, involuntariamente, parte de un grupo de mujeres transexuales que están asumiendo roles en gabinetes de prensa y ocupando cargos políticos en América Latina. La primera fue Zuliana Araya Gutiérrez, antes Enrique, quien se convirtió en el primer concejal transexual en Valparaíso, Chile en el 2012. En el mismo año, una cubana llamada Adela (antes José Agustín Hernández) logró convertirse en delegada municipal por el partido “Poder Popular” en su ciudad natal de Caibarién.

Estas tres mujeres muestran que la orientación sexual o los roles de género no afectan o disminuyen sus roles. Todo lo contrario: Es claro que se conectan perfectamente con los más necesitados de la población en sus jurisdicciones respectivas. Si vemos esto como un fenómeno de reivindicación social para la comunidad LGBT, no sería sorprendente si un cuarto miembro pronto se uniera a esta lista de pioneros. Es conocida ampliamente como Tamara Adrián, una abogada de profesión, quien quizás postule a la Asamblea Nacional de Venezuela este año, 2015, por ejemplo. [Actualización: Tamara Adrián ganó un escaño en la Asamblea en esas elecciones]

“What do you think about the bill supporting civil unions between same-sex partners in our country?” I ask Luisa.

“I think that I must support the proposal because I am a member of these minorities. However, I do not think that it is essential.”

Her answer surprises me. “Why do you not consider it important?”

“For me, the real victory will be the day that my identification card recognizes me as a woman. Luisa instead of Luis.”

“Have you ever had an operation of any kind?”

“No… I am a woman in the body of a man, but I will not undergo surgery. I like my body. Everything you see is natural and I would never mutilate myself. I do not need a sex reassignment to know that I am a woman. I feel like a woman and think like a woman.”

“¿Qué piensas del proyecto de ley en favor de las uniones civiles entre parejas del mismo sexo en nuestro país?” Le pregunté a Luisa.

“Pienso que debo apoyar esta propuesta porque soy parte de estas minorías. Sin embargo, no creo que sea primordial”.

Su respuesta me sorprende. “¿Por qué no lo consideras importante?”

“Para mí, la verdadera victoria será el día en que mi tarjeta de identidad me reconozca como mujer. Luisa en vez de Luis”.

“¿Alguna vez has tenido una operación de este tipo?”

“No… Soy una mujer en el cuerpo de un hombre, pero no tendré ninguna cirugía. Me gusta mi cuerpo. Todo lo que ves es natural y nunca me mutilaría a mí misma. No necesito una operación de reasignación de sexo para saber que soy una mujer. Me siento mujer y pienso como mujer”.

El día en que Luisa tomó su juramento para convertirse en concejal en un evento público, se presentó así misma como hombre, a pesar que inmediatamente aclaró públicamente que ella sería reconocida como mujer, jurando por las políticas de tolerancia y no-discriminación.

Ella continúa en esta linea hoy en día, trabajando como una mujer transexual por los derechos de todos en su distrito para ser aceptados como son.

Este artículo fue originalmente escrito por Héctor Lozano González y publicado por Tea After Twelve. Ahora ha sido republicado y adaptado para Global Voices bajo un acuerdo de republicación y permiso.

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