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No es un camión de comida, sino una cocina portátil que alimenta refugiados en Europa

Ghafoor Hussain and his brother Fazel stand outside Ghafoor's bus-turned-mobile kitchen. They're supplying 3,000 hot meals a day, and 10,000 cups of tea. Credit: Adeline Sire. Used with PRI's permission

Ghafoor Hussain y su hermano Fazel fuera del autobús convertido en cocina portátil de Ghafoor. Reparten 3 000 comidas calientes al día y 10 000 tazas de té. Fuente: Adeline Sire. Publicado con la autorización de Public Radio International.

Este artículo escrito por Adeline Sire para The World fue originalmente publicado en PRI.org el 10 de febrero de 2016 y se republica aquí como parte de un acuerdo para compartir contenidos. 

No importa dónde se encuentren, muchos campos de refugiados necesitan un ejército de voluntarios para ayudar a repartir mantas, ropa y sobre todo; agua y comida.

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Algunos de estos voluntarios están especialmente comprometidos con la causa.

Durante años, Ghafoor Hussain ha dedicado su tiempo a ayudar a dar alimentos y ropa a los más necesitados. El otoño pasado, viajó de su casa en Stock-on-Tees en el noreste de Inglaterra hasta los campos de emigrantes de Croacia, Eslovenia y Austria.

Pero, mientras estaba en un campo de Austria, se dio cuenta de que los refugiados recibían bocadillos fríos. En ese momento pensó que lo que necesitaban era comida caliente, y él sería quien se la daría.

Ahora ya no va solo a los campos, sino que se trae el autobús, que compró en internet el diciembre pasado y remodeló con el equipo necesario.

«Lo llevamos al taller donde trabajé en él, allí lo desmontamos entero y mi sobrino me echó una mano para convertirlo en una verdadera cocina portátil», afirma Hussain, de 44 años.

Ghafoor Hussain (second from right) with his team of volunteers. When he saw refugees being fed cold sandwiches, he decided to supply them with hot meals. Credit: Khalid Siddiqi. Used with PRI's permission

Ghafoor Hussain (segundo empezando por la derecha) con su equipo de voluntarios. Cuando se dio cuenta de que los refugiados recibían bocadillos fríos, pensó en ofrecerles comidas calientes. Fuente: Khalid Siddiqi. Publicado con la autorización de Public Radio International.

El autobús es una cocina portátil profesional equipada con dos mesas de preparación, un fregadero doble, cinco cocinas de gas industriales y un depósito de agua de 1 000 litros. Los recipientes de gas y el almacén se encuentran en la parte trasera y abajo. La compra y remodelación del autobús le costó unos 9 000 dólares, pero contó con la ayuda de amigos y compañeros.

«Todo el mundo empezó a contribuir y conseguimos que se recaudaran algunos fondos», afirma él. «La gente ha donado comida, ropa y de todo. Además, me han dado algo de dinero, así que esta mañana hemos ido a unos almacenes a comprar botellones de agua».

La cocina portátil de Hussain lleva aparcada en el campo de emigrantes de Grande-Synthe cerca de Dunkirk, al norte de Francia, desde mediados de enero. Su cuñado la trajo desde el Reino Unido. Al principio, Hussain había planeado parar en los campos por los que se movían los emigrantes en Europa Central, pero recibió una llamada, que alertaba de las malas condiciones en las que vivían en el campo francés y le pidieron su ayuda. Dejó a su familia al cuidado de su hijo para centrarse en el viaje.

Ahora Hussain sirve 3 000 comidas calientes al día para las personas que viven en tiendas del campo. Además de bebidas calientes.

«Preparamos aproximadamente unas 5 000 tazas de té por la mañana y otras 5 000 por la tarde», añade Hussain. «Como habrán notado, la temperatura es muy fría y esta mañana todo estaba congelado. Y no hay nadie más que sirva bebidas calientes en el campo, aparte de nosotros».

En lo que se refiere a las comidas, Hussain dice que cocinan arroz, lentejas, garbanzos, alubias rojas, judías carillas, pasta y gachas. A decir verdad, las gachas no eran muy bien recibidas en el campo de mayoría kurda. Dado que muchos refugiados son musulmanes, al igual que Hussain, él suele cocinar comida vegetariana para evitar usar carne halal, puesto que es cara y difícil de encontrar en este pequeño pueblo francés.

Ghafoor Hussain is the chef in his mobile kitchen. He says his family thinks he's "a bit mad." Credit: Tally Oliver. Used with PRI's permission

Ghafoor Hussain es el cocinero de su cocina portátil. Afirma que su familia piensa que está un poco loco. Fuente: Tally Oliver. Publicado con la autorización de Public Radio International.

Preparar 3 000 comidas al día le cuesta 450 dólares, pero no le preocupa quedarse sin dinero. Dice que recibe donaciones de todas partes de Europa, así como de Abu Dabi y Pakistán, donde nació.

«Tal y como están yendo las cosas con mi familia y amigos —ríe— no creo que me vaya a quedar sin fondos». «Son muy amables».

Y dice que ha venido para quedarse mucho tiempo, siempre que cuente con ese apoyo. Pero ¿qué piensa su familia de que se haya ido?

«Piensan que estoy un poco loco —añade, entre risas—  pero tengo todo el apoyo de mi familia y espero poder volver [a casa] unos cuantos días, la semana que viene, para regresar aquí después y seguir con mi trabajo».

De hecho, Hussain acaba de comprarse otro autobús, que pronto tendrá una cocina totalmente equipada, para cumplir con la creciente demanda de comida caliente en los campos.

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