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Los maestros de Hungría están furiosos y ya no lo aguantan más

El cartel dice: “Había una vez un espectáculo enorme. Se llamaba colegio para ovejas. Obtuvieron los mayores elogios, ellos no hablaban, solamente balan” (extracto de una poema de Sándor Weöres.) Imagen de István Huszti / Index.hu, usada con autorización.

El 13 de febrero, cerca de 30,000 maestros, estudiantes y sus simpatizantes se reunieron frente al edificio del Parlamento húngaro en medio de una fina lluvia. Los manifestantes protestaban contra la actual centralización del sistema educativo, cargas laborales que los maestros dicen que son insostenibles, y libros de texto obligatorios que sostienen están equivocados. Los manifestantes exigían amplias reformas al sistema, especificadas en un manifiesto de 25 puntos, que dicen dará a los maestros respeto y a los alumnos el futuro que merecen.

La reunión del 13 de febrero fue la mayor protesta en Hungría desde las manifestaciones contra el impuesto de internet en 2014, que sacó a la calle a decenas de personas. Una reciente encuesta llevada a cabo por Instituto Publicus de Budapest encontró que más de tres cuartos del país apoya la causa de los maestros, y más de la mitad del país culpa al gobierno de Fidesz por el decadente estado de la educación.

“La herramienta para erradicar la pobreza es el conocimiento, y a sabiendas, quienes están en el poder llevan a nuestra próxima generación a la carencia”, dijo el presidente del Sindicato de Maestros en la Plaza Kossuth.

La chispa que lo encendió

A comienzos de este año, un periódico regional húngaro publicó una carta abierta escrita por el profesorado de un colegio de secundaria de Miskolc, ciudad al noreste del país, que pronto fue suscrita por trabajadores de otras instituciones en todo el país. La carta lamenta la ola de reformas de corta vida, que parece ser una experimentación imprudente con el futuro de los estudiantes.

El texto también destaca cómo los educadores están perdiendo su derecho a influir en el sistema educativo, como resultado de una centralización forzada. Los maestros sostienen que a los estudiantes los están enterrando bajo demasiadas horas en un aula, libros de texto de mala calidad y papeleo innecesario, y acusan al gobierno de querer educar a una generación que “ya no puede hacer preguntas”.

Una segunda carta más estructurada fue publicada el 26 de enero, seguida por protestas masivas en cerca de una docena de ciudades con maestros y estudiantes exigiendo el retiro de las reformas.

Estuvimos ahí. Miskolc, parlamento de estudiantes independientes.

Gran protesta en la lluvia en Miskolc, Hungría.

Momentos de la manifestación de solidaridad en Budapest.

Información que se filtró de una reciente reunión partidaria sugiere, y no es de sorprender, que el primer ministro Viktor Orbán cree que fuerzas externas son las culpables de incitar el descontento de los maestros. Sospechas como esta suelen estar reservadas para George Soros, empresario y filántroplo nacido en Hungría, a quien el primer ministro suele culpar por el malestar político en Hungría y a veces hasta de problemas en toda Europa (revelación: Global Voices recibe financiación del Instituto Open Society, cuyo fundador y presidente es George Soros).

La protesta de Budapest

Sin embargo, la multitud que se congregó en la Plaza Kossuth dijo que eran problemas locales los que los llevaban a protestar —problemas que enfrentan estudiantes y educadores, cuando tratan de asistir al colegio o enseñar el currículum.

Viktória Szűcs, presidenta del Sindicato Democrático de Trabajadores de Viveros, habló acerca de los bajos sueldos y las fútiles promesas del gobierno, y advirtió que “el país sangra por mil heridas y se está derrumbando. Estamos luchando por aumentos de 100 a 400 forints [$0.36 a $3.6 USD], y mientras tanto los líderes del país ganan cinco millones [$18,000 USD]”. Luego de su discurso, la multitud coreó “¡Vete Orbán!”.

“Deberíamos asumir la responsabilidad juntos por servicios civiles de calidad, para que nuestros hijos no crezcan para estar sometidos, sino que sean personas independientes, creativas”, dijo un representante del Sindicato de Servidores Civiles y Públicos.

A lo largo de los discursos, la multitud repitió lemas contra el gobierno, “¡Traidores!”, “¡Ya es hora!” y “¡Mafia, mafia!”

“Estamos acá decenas de miles, para que nuestros hijos no sufran el mismo destino que nosotros. Para que no se vean obligados a irse del país, porque en esta Tierra Prometida no tienen lugar”, dijo el presidente del Sindicato Democrático de Pedagogos, László Mendrey, refiriéndose a las promesas de campaña hechas por Orbán en 2012. “El gobierno nos desprecia, no creen que diferentes profesiones pueden tomarse de la mano y decir ‘no’ en solidaridad con la destrucción de la educación y el robo del país”.

Un estudiante publicó su visión de una “Hungría feliz, exitosa y cohesionada”, mientras que un padre comparó ir al colegio hace 30 años y ahora, destacando las deplorables instalaciones, maestros sobrecargados de trabajo y estudiantes apáticos.

Istvánné Galló, presidenta del Sindicatos de Maestros, cerró la manifestación. Lamentó la sistemática destrucción del sistema educativo, donde a los nños se les priva de la libertad de estudiar y los maestros han perdido la libertad de enseñar.

A szegénység felszámolásának eszköze a tudás. A hatalom tudatosan taszítja szegénységbe a felnövekvő generációt. Milyen ország lesz ez így 10-20 év múlva? A kormány figyelmét erre felhívta a pedagógusok sztrájkbizottsága, de az a füle botját se mozdította. De most elfogyott a türelem, elég volt, nem hagyjuk!

La herramienta para eradicar la pobreza es el conocimiento y, a sabiendas, quienes están en el poder empujan a la siguiente generación a la privación. ¿Cómo estará nuestro país dentro de una década o dos? La comisión de huelga estaba tratando de llamar la atención del gobierno, pero no escuchan. ¡Ahora nuestra paciencia se acabó, ya fue suficente!

Por último, la multitud observó cinco minutos de silencio por sus compatriotas que ahora soportan gran pobreza, racismo y el escándalo financiero Quaestor, además de reconocer las muchas víctimas de actuales políticas de gobierno.

El usuario de Twitter @AAH_hun publicó el siguiente video de los cinco minutos de silencio, y escribió “Con silencio contra Viktor Orbán: más de 30.000 maestros y padres, poderosa resiliencia contra el iliberalismo [de Hungría]….”.

Mientras tanto, en Oficialandia

Desconocido para quienes estaban en la plaza, el nuevo subsecretario de educación, László Palkovics, llevaba a cabo una conferencia de prensa durante la manifestación, y declaró que los maestros no tienen bases para llevar a cabo una protesta, porque los sindicatos no han planteado una pregunta que la mesa redonda de educación pública no haya abordado.

Para añadir al insulto, en una entrevista publicada el día de la protesta, el exsubsecretario de Educación Superior, István Klinghammer, dijo “necesitamos educadores que sean inteligentes, moralmente sólidos y que pasen esos valores a sus alumnos. Es por eso que estoy molesto, cuando veo profesores sin afeitar, descuidados por ahí, con sus camisas de cuadros”.

Los maestros devolvieron el golpe poniéndose camisas de cuadros en masa, posando para fotografías en grupo, en respuesta al insulto de Klinghammer.

To KlikHammer with love :) - from the faculty of Sashegyi Arany János Elementary and High School

“Para KlikHammer con cariño :) – de los profesores del colegio de primaria y secundaria Sashegyi Arany János”. Fuente Klári Szuhai / Facebook.

Mi camisa a cuadros es mi revólver.

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