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¿Es justificado el nivel de hostilidad contra el criquetista Chris Gayle?

Cricketer Chris Gayle; photo by NAPARAZZI, used under a CC BY-SA 2.0 license.

El criquetista Chris Gayle. Fotografía por NAPARAZZI. Usada bajo licencia CC BY-SA 2.0.

El intento de seducción ante las cámaras que involucró al criquetista de las Antillas Chris Gayle y a la periodista deportiva australiana Melanie McLaughlin a comienzos de enero aún tiene mucha repercusión en el Caribe, y ha desatado debates en línea sobre sexismo, acoso sexual y derechos de las mujeres.

Ahora los blogueros jamaiquinos están analizando en mayor profundidad la conducta de su compatriota criquetista y algunos cuestionan el nivel de indignación contra Gayle y otros enmarcan el asunto como representativo de la cultura jamaiquina.

McLaughlin le había preguntado a Gayle, que juega para los Melbourne Renegades, acerca de su planteo en el juego contra los Hobart Hurricanes, pero esta es la respuesta que recibió:

I mean…I wanted to come and have an interview with you as well…that's the reason why I'm here, so…just to see your eyes for the first time…it's nice, so hopefully we'll win this game and we can have a drink after…don't blush, baby!

Es decir… quería venir y que me entrevistaras también… esa es la razón por la que estoy aquí, entonces… solo para mirarte a los ojos por primera vez… es agradable, entonces espero que ganemos el juego y después podamos tomar algo… ¡No te sonrojes, nena!

RPJS, escribiendo para Raw Politics…un blog al estilo Yaadie, sugirió que el comportamiento inadecuado era el problema:

It is about Gayle announcing his intentions towards the women in question, in what might be considered as an aggressively sexual way, that is neither flattering nor invited. […]

[Gayle] felt that […] this was entirely within the remit of appropriateness and never appeared concerned either about the timing or the place of his remarks. […]

El tema es que Gayle anuncia sus intenciones a la mujer en cuestión, en lo que podría considerarse un modo agresivamente sexual, no deseado y tampoco halagador […]
[Gayle] sintió que […] estaba totalmente dentro de lo apropiado y nunca pareció preocuparse por si era el momento o el lugar indicado para sus comentarios. […]

Pero Annie Paul, que bloguea en Active Voice, tenía una opinión diferente sobre el asunto, señalando que la manera en que fue editado el clip contribuyó a la reacción contra Gayle:

I thought from viewing the clip that Gayle had countered the reporter’s question with his flirtatious comments, refusing to stick to the subject of the game or even answer questions about it. But why did it start so abruptly I kept wondering. Why did her question seem truncated? […] Shouldn’t we examine what was said immediately before and after the edited clip before deciding Gayle’s behaviour is/was beyond the pale?

Pensé al ver el clip que Gayle había contrarrestado la pregunta de la periodista con su insinuación, negándose a ceñirse al tema del partido o incluso evitando contestar preguntas al respecto. Pero sigo preguntándome por qué comenzó tan abruptamente ¿Por qué su pregunta parece trunca? […] ¿No deberíamos examinar qué se dijo inmediatamente antes y después del clip editado antes de decidir si el comportamiento de Gayle superó los límites?

Luego ella lo hizo, publicó un video con la entrevista completa y dijo:

When you look at it you find that McLaughlin had already asked a couple of questions about the game, received appropriate answers from Gayle, and that it was towards the tail end of the brief q and a that Gayle slipped in his less than stellar advance to the reporter.

Somehow this casts a different light on the whole matter for me. Gayle’s comments were clearly inappropriate and deserve criticism but the kind of vituperative condemnation and hate that’s been directed at him and the amount of outrage the matter has generated seems like overkill.

Cuando la miras ves que McLaughlin ya había hecho un par de preguntas sobre el juego que recibieron respuestas apropiadas de Gayle, y que fue casi a final cuando Gayle se equivocó en su no muy brillante avance con la periodista.
De algún modo en mi opinión esto arroja una luz diferente en todo el asunto. Los comentarios de Gayle fueron claramente inapropiados y merecen críticas pero la clase de comentarios injuriosos y de odio condenándolo y la cantidad de indignación que el asunto ha generado parece excesivo.

Paul continuó denunciando la “indignación selectiva” de gente como el ex capitán australiano Ian Chappell, que reclamó que se envíe un mensaje de “tolerancia cero”:

Well blow me down under! Is this the same skipper who, with his brother, presided over the blatant racism of Aussie cricket in the 70s with its notorious ‘sledging’ or what has been called ‘the dark art of verbal abuse in sport'? Where was his no tolerance policy then? Actually mate? Your track record doesn’t warrant the high horse you’ve chosen to ride against Gayle.

¡Al diablo! ¿Acaso no es este el mismo capitán que, con su hermano, lideró actos de flagrante racismo en el criquet australiano en los 70 con su notorio ‘sledging’ o lo que se llamó ‘el oscuro arte del abuso verbal en el deporte? ¿Dónde estaba entonces su política de tolerancia cero? ¿Realmente compañero? Tu historial no te autoriza a atacar a Gayle.

También criticó al columnista deportivo australiano Malcolm Knox por un artículo escrito en un “atrozmente articulado” Patois jamaiquino, el idioma criollo con influencia del inglés hablado en Jamaica, que intentó explicar el comportamiento racista para justificar el racismo hacia Gayle. Ella señaló un tuit del guionista Peter Mattessi que resume sus sentimientos sobre el asunto:

Aún no logro superar el artículo de Malcolm Knox. El equivalente escrito de lucir una cara negra y bailar cantando Island In The Sun.

Raw Politics, no obstante, no iba olvidar tan fácilmente el asunto de Gayle, en cambio vinculó la conducta inapropiada del criquetista y la “cultura del exceso” en la que el bloguero afirma, enlazando un artículo de Al Jazeera, que “al menos el 40 % de los menores, principalmente mujeres pero también varones, se inician en el sexo de manera violenta en Jamaica“:

In this culture and society where all kinds of premiums are placed on a certain representation of masculinity, women and girls, especially, are forced to deal with men and their aggressive displays of sexuality at all times and in various ways, regardless of the consequences.

En esta cultura y sociedad donde se valora un determinado modelo de masculinidad, las mujeres y, en especial, las jovencitas son obligadas a lidiar con hombres y sus manifestaciones sexuales agresivas en ocasiones y modos diversos, independientemente de las consecuencias.

El bloguero sugirió que esta “cultura” quizás “se originó en una historia de sometimiento en las plantaciones” e incluso cuestionó la música dancehall de Jamaica, señalando:

Dancehall and other popular expressions of culture in Jamaica are replete with the ideas of uncontrollable, violent and, oddly enough, desirable masculinities. […]

These are routinely paraded as a form of ideal to which boys are to aspire and to which women are expected to acquiesce, without complaint. […]

We may want to rethink this ‘Jamaican culture’ brand that has been tagged to Gayle’s clearly out-of-line and out-of-place remarks and consider, for a moment, how we have blithely ignored various forms of sexual harassment, almost as if it were a standard part of male-female relations, in the public domain.

La música dancehall y otras expresiones culturales populares en Jamaica están repletas de nociones de masculinidad incontrolables, violentas y por extraño que parezca deseables. […]
Que habitualmente son presentadas como un ideal aspiracional para los jóvenes y que se espera que las mujeres consientan sin protestar. […]
Tal vez deberíamos reconsiderar tildar de ‘cultura jamaiquina’ los comentarios fuera de lugar e inapropiados de Gayle y tener en cuenta, por un momento, el modo en que alegremente hemos ignorado diversas formas de acoso sexual, casi como si fueran un aspecto normal de las relaciones entre hombres y mujeres, en el ámbito público.

Annie Paul no estuvo en desacuerdo en cuanto al aspecto de machismo del asunto, señalando:

The problem for us in the Caribbean is not Chris Gayle and his outlook per se. It’s the casual sexism of Caribbean masculinity in general that really needs taking in hand. […]

On the eve of the enactment of a sexual harrassment bill in Jamaica an alarmingly high number of men here, journalists, men on the street, university lecturers and others, have chosen to ignore this view completely and insist on discussing the matter as if men have the right to flirt with women they’re attracted to whenever the urge takes them. This is problematic.

El problema para nosotros en el Caribe no es Chris Gayle y su perspectiva en sí misma. Es el machismo casual de la masculinidad caribeña en general el que realmente necesita control. […]
En vísperas de la sanción de una ley contra el acoso sexual en Jamaica un número alarmante de hombres aquí, periodistas, hombres comunes, profesores universitarios, y otros, han elegido ignorar esta perspectiva por completo e insisten en discutir el tema como si los hombres tuvieran derecho a coquetear con mujeres que les resultan atractivas cuando les plazca. Esto es problemático.

La discusión en línea acerca de si Gayle debe convertirse en el chivo expiatorio de las demasiado habituales muestras de machismo de la región — y sus ideas acerca de la masculinidad — sin duda continuará.

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