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Protesta de zapatos abandonados llama la atención al problema de la emigración masiva de Macedonia

Citizens' protest “How many shoes remain unworn.” Photo by Vancho Dzhambaski (CC BC-NC-SA)

Protesta ciudadana: “Cuántos zapatos se quedan sin usar”. Foto de Vancho Dzhambaski (CC BC-NC-SA).

Cientos de ciudadanos de Macedonia colocaron los zapatos de sus seres queridos que han emigrado frente al edificio de gobierno en protesta por el fracaso de las autoridades en mejorar la situación.

Uno de los mayores misterios en la Macedonia contemporánea es simplemente cuántas personas viven en el país, y cuántos han salido en búsqueda de una vida mejor en otro lugar. La ley requiere que el gobierno realice un censo de población cada diez años, pero el último se hizo en 2002, que fijó el número de habitantes en poco más de dos millones. En 2011, el gobierno detuvo el censo a medio camino, sin dar una razón. Cuando en agosto de 2015, 46 organizaciones recordaron al público sobre el asunto, ni el gobierno ni los partidos de gobierno respondieron. En cambio, los medios afines al gobierno intensificaron su actual campaña de difamación y discurso de odio contra la sociedad civil.

Información del Banco Mundial sostiene que más de 600,000 ciudadanos han dejado sus hogares en los últimos 10 años. En perspectiva, eso es aproximadamente 25 por ciento de la población en Macedonia. Independientemente de la precisión de esa cifra, es indiscutiblemente común que los macedonios tengan un amigo, un primo, un antiguo amor que vive en el extranjero.

Un ‘intento de insultar y humillar a los que están fuera’

Macedonia no es un país destrozado por la guerra, pero los tiempos son duros para el país de Europa oriental. La tasa de desempleo se ubica entre el 25 y el 30 por ciento; el desempleo juvenil se acerca al 50 por ciento. El salario promedio mensual es de 350 euros (unos 390 dólares), pero más de la mitad de esos empleados no recibe más de 200 euros. Macedonia encabeza la pobreza y el desempleo en Europa.

Pero la dañada economía no es la única razón por la que la gente se va de Macedonia. Según algunos informes, el ambiente se ha vuelto tan politizado y tan dominado por los partidos políticos gobernantes (VMRO-DPMNE y DUI) que las lealtades políticas pueden influir en la capacidad de una persona para que la contraten. Un joven blogueó su experiencia de, como lo contó, tener que unirse a VMRO-DPMNE para conseguir trabajo.

Mientras la coalición gobernante ignora públicamente el problema del “éxodo”, parte de su maquinaria de propaganda también ha estado tratado de racionalizarlo. Por ejemplo, una de las defensoras más destacadas el gobierno, Tanja Karamisheva-Jovanovska (catedrática de Derecho de una universidad estatal, experta legal asidua a programas de televisión, presentadora de radio, columnista y también funcionaria estatal designada y representante para la comisión asesora del Consejo Europeo) escribió una columna donde sostiene que la razón para la emigración no es la economía, sino el “vacío espiritual, frustración por ineptitudes personales y la sensación de falta de amor dentro de sus familias”.

Muchos ciudadanos afectados vieron esto como un insulto, y comentaron con la etiqueta #Каракамишева (el apellido de la columnista). Desde Estados Unidos, la Diáspora Macedonia Unida condenó sus comentarios como un “intento de insultar y humillar a los que están fuera”.

Citizens leaving the shoes of their loved ones in front of the Government in Skopje. Photo by Vancho Dzhambaski (CC BC-NC-SA )

Ciudadanos dejan los zapatos de sus seres queridos frente al gobierno en Skopje. Foto de Vancho Dzhambaski (CC BC-NC-SA ).

‘Merecemos algo mejor’

Esas fueron las razones por las que el 13 de febrero de 2016, activistas de muchas ONG, con el lema ”Merecemos algo mejor“ hizo un llamado a los ciudadanos para que llevaran los zapatos que dejaron sus amigos y familiares que emigraron de Macedonia y los pusieran en fila frente a la sede del gobierno.

Uno de los organizadores fue el coautor de este artículo, Vasko Lazarevski. Agregó su relato personal:

It was raining, and we thought that only a couple of dozens of people will show up, but, people kept coming and coming with shoes in their hand, placing them on the asphalt. Pretty soon the street was covered with shoes left behind by their owners. The scene was sad. We only have short time to make things better, to keep our youth here. To make everybody understand: We deserve better.

Estaba lloviendo y pensamos que unas pocas docenas de personas aparecerían, pero la gente seguía y seguía llegando con zapatos en la mano, y los colocaban en el asfalto. Poco después la calle estaba cubierta de zapatos dejados por sus dueños. La escena era triste. Tenemos poco tiempo para hacer las cosas mejor, para hacer que nuestra juventud se quede aquí. Para hacer que todos entiendan: merecemos algo mejor.

Los organizadores también pubilcaron filmaciones de la protesta, bajo el título “Patria, te quiero como a los zapatos viejos” (una cita de Cervantes):

La protesta tambén tuvo un lado humanitario. Después de una limpieza y clasificación, los zapatos reunidos serán donados a refugiados que pasan por Macedonia camino a la relativa seguridad de la Europa Occidental, con la ayuda de la ONG Legis.

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