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Urgen a los líderes eurasiáticos a que cierren sus «ciber-fronteras»

Internet cafe. Wikipedia image.

Internet cafe. Imagen de Wikipedia.

El siguiente es un artículo asociado de EurasiaNet.org. Republicado con permiso.

Una extraña organización urge a los gobiernos de la antigua Unión Soviética a que refuercen sus «ciber-fronteras» a la luz de amenazas potenciales de revoluciones de color y considera bloquear páginas web como Google, Facebook y YouTube.

El llamamiento no resultó memorable y más bien tendía a la exageración. Aun así, en el fondo del sentimiento sonaba como una música de fondo familiar, ya que las autoridades de la región pretenden mantener a raya a los nuevos mensajeros indeseados.

La declaración, que pretendía venir de manos de una entidad que se autodenomina Organización de Ciber-Seguridad Euroasiática, exponía sus recomendaciones la semana pasada en una tormenta de correos electrónicos a medios de comunicación en toda Asia Central. Los correos era un intento evidente de hacer saltar la chispa de la censura en línea.

El grupo advierte a los ciudadanos de la región, incluso a empresarios y funcionarios de alto grado, que sus datos no están seguros porque Internet y otros medios de comunicación pueden estar «bajo el control de compañías y servicios que representan a otros Estados».

En concreto, el mensaje apunta a la compañía de telecomunicaciones sueca Teliasonera, activa en algunos países de la antigua Unión Soviética y propiedad en parte del gobierno sueco. «A pesar del hecho de que [Suecia] no es un miembro de la OTAN, el país coopera de forma activa con el bloque y participa de su información y ciber-proyectos, tales como el Centro Cibernético de la OTAN, que se creó para enfrentarse a Rusia»– alertaba el comunicado.

Poco se sabe del origen y las finanzas del OEKB, como se conoce al grupo de ciber-seguridad por su acrónimo en cirílico. Su página web no proporciona fecha de fundación, ni a personas relacionadas con ella. Su propósito se dirige, según su página web, a «aumentar la seguridad y la soberanía de la información en el ciber-espacio de los estados del CEI, mientras simultáneamente asegura la libertad individual; descubriendo y neutralizando las actividades de ciber-inteligencia extranjeras y sus medios físicos y electrónicos».

La experiencia demuestra que el grupo de ciber-seguridad está realizando un esfuerzo en vano. Los gobiernos de la región están tomando medidas para controlar el flujo de información.

Tayikistán bloquea el acceso de forma rutinaria a redes sociales e incluso, en ocasiones, a servidores de mensajería electrónica como Gmail. Tales prohibiciones no escritas siguen, por lo general, la publicación y circulación de materiales tachados de potencialmente incendiarios por los gobiernos.

En Kazajistán, las autoridades citan la lucha contra el extremismo como su motivación para bloquear gran cantidad de páginas, pero un acercamiento más amplio toca objetivos conocidos por ser plataformas de intercambios de opinión e información. Casos como la página web del periódico británico The Daily Mail, el noticiario regional Ferghana y la plataforma de blogs LiveJournal. Otras páginas bloqueadas recientemente incluyen zonakz.net y ratel.kz, que ofrecen principalmente análisis políticos, a menudo críticos con el gobierno.

Los guardias en Kazajistán a veces pueden combinar un enfoque amplio y crudo a la censura con un nivel de sofisticación técnica que resulta extraña para la región. El observatorio de medios con base en Almatý, Adil Soz, indicaba en un informe publicado a principios de este mes que las comunicaciones entre gobiernos y comités tecnológicos buscan y niegan activamente el acceso a recursos que permiten a los usuarios de Internet sortear los bloqueos.

En diciembre, los reguladores de telecomunicaciones de Kazajistán publicaron una nota en su página web para que todos los usuarios de Internet tuvieran que descargar un certificado de seguridad que permitiría al gobierno interceptar tráfico encriptado, saltándose así diversos instrumentos de privacidad en línea. La nota desapareció misteriosamente poco después de que blogs tecnológicos y diversas publicaciones de envergadura se hicieran eco del anuncio.

Uzbekistán y especialmente Turkmenistán son sendos agujeros negros de Internet, donde muchos asuntos están fuera del alcance de la discusión pública.

El informe de Freedom House del 2015, Freedom on the Net [Libertad en Internet], ilustra de forma clara los asuntos que quedan fuera de la discusión en Uzbekistán: críticas a la autoridad, corrupción, oposición política y comentarios sociales. De igual forma, se han bloqueado páginas web de publicaciones de noticias internacionales como Radio Free Europe/Radio Liberty y la BBC, durante más de una década. Pero la mano negra se extiende más allá de lo que esto podría sugerir y ha llevado en el pasado a la prohibición de Wikipedia.

Kirguistán representa un punto de luz en lo que a censura en línea se refiere, aunque no sin excepciones. Y sin embargo es allí donde la confusa estrategia de los medios de comunicación masivos de unir fuerzas entre las regiones para forjar un colectivo, claramente anti-occidental, han resultado más prometedores.

De hecho, Rusia, en particular, reconoce no es suficiente con denegar el espacio a aquellos que son vistos como enemigos estratégicos, sino que es también necesario el desarrollo de un mensaje alternativo y coordinado –uno que predique el rechazo de los males occidentales, tales como la pérdida de los valores familiares y la acogida de las minorías sexuales.

«El giro del Kremlin hacia una ideología conservadora ofrece un nuevo terreno de juego al concepto del mundo ruso, dándole así un toque de desdén», escribía el año pasado en un artículo de investigación la profesora del Elliott School of International Affairs de la Universidad George Washington, Marlene Laurelle.

El resultado más concreto de la estrategia de comunicación masiva colectiva de Rusia en Asia Central apareció el año pasado, con la decisión de Kirguistán de otorgar «estatus especial» a la televisión estatal rusa que emitía de forma local. La disposición ofrecía a los canales la exención de las regulaciones de los medios domésticos, dando vía libre a los canales para retransmitir, a menudo, mensajes extremadamente anti-occidentales en los hogares kirguisos. (De forma llamativa, Tayikistán ha rechazado otorgar acreditación permanente a los micrófonos de la televisión internacional del Kremlin, RT, anteriormente conocida como Russia Today).

El estatus especial en Kirguistán se inició, claramente, por petición de Moscú, como quedó patente por el lenguaje en que se publicó, en los medios nacionales para crear un debate público, un documento sobre el acuerdo.

«Al día de hoy, los canales de televisión de la Federación Rusa son los más reputados y los que retransmiten a gran escala en Rusia y para millones de espectadores en todo el mundo», se podía leer en el documento. «De igual forma, una gran parte de la población de Kirguistán prefiere escuchar y ver programas de compañías de televisión y radio rusas, que se han ganado el cariño de la audiencia local y disfrutan de gran popularidad».

A pesar del hecho de que la población kirguisa es ampliamente pro-rusa y, de hecho, gusta de los principales canales rusos, este «debate público» no resultó como se esperaba y creó una pequeña revuelta en Facebook el mes pasado. Kirguistán según se informa dio marcha atrás a su estrategia, aunque analistas de medios escépticos especulan que todavía puede salir adelante, sin el inconveniente del debate público.

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