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Más y más escuelas en Brasil están enseñando a los niños a comer sus vegetales

Sixth-graders at the Leão Machado school in Sao Paulo. School gardens have become a popular way to help kids learn to eat healthier in Brazil. Credit: Rhitu Chatterjee. Used with PRI's permission

Niños de sexto grado de la escuela Leão Machado en Sao Paulo. Los jardines escolares en Brasil se han constituido en la forma popular de ayudar a los niños a comer mas sano en el país. Crédito: Rhitu Chatterjee. Usado con autorización de PRI.

Este artículo de Rhitu Chatterjee para The World originalmente apareció en PRI.org el 11 de febrero del 2016 y se republica aquí como parte de un acuerdo para compartir contenido.

En una ladera montañosa de la ciudad de São Paulo, un grupo de alumnos de sexto grado está muy ocupado trabajando. Están equipados con semillas, tierra vegetal y unas herramientas para jardinería. Botellas de gaseosas puestas al revés llenas de agua diseñan una serie de áreas rectangulares. Un niño llamado Felipy Pigato me cuenta que están preparando la tierra para plantar.

“Ayer mezclamos tierra vegetal con fibra de coco”, dice. “La fibra de coco mantiene las semillas en la tierra”.

Dice que hoy agregarán el compost. Mientras los estudiantes excavan sacan suciedad creando hoyos poco profundos donde las lombrices de tierra se retuercen en el suelo recién excavado.

Mateus Feitosa de Almeida, de 12 años, echa lentamente hacia atrás la tierra alrededor de la lombriz. Explica: “Tenemos que hacerlo así para no herir las lombrices”. “Si las sacamos es malo para la tierra”.

Esta excavación sucede en un tranquilo barrio de clase media, en un jardín que pertenece a la Escuela Leão Machado, una gran escuela pública.

Los estudiantes están trabajando bajo la guía de dos profesores, Daniel Giglio Colombo y Marta Martins.

Colombo, quien ayudó a comenzar el jardín, dice que este es el segundo año del proyecto. “Vamos a a plantar lo mismo que el año pasado — arúgula, lechugas y rábanos”.

Los vegetales que crecen son usados en la preparación de las comidas escolares. Pero el real objetivo de los jardines escolares no es suministrar ingredientes sino enseñar a los estudiantes de donde vienen los alimentos, así ellos pueden desarrollar una conexión con sus alimentos.

“Cuando preguntamos a los estudiantes de donde vienen las lechugas ellos dicen del mercado”, dice Colombo. “Ellos han perdido el contacto con la naturaleza y el crecimiento de la vegetación”.

Esto se refleja en sus dietas, dice, las que son cada vez menos saludables.

Students say the school garden project is teaching them a lot about how to grow food, though it's still hard for some of them to appreciate vegetables. Credit: Rhitu Chatterjee. Used with PRI's permission

Los estudiantes dicen que el proyecto de jardín escolar les está enseñando mucho sobre cómo hacer crecer alimentos aunque sea siempre difícil para algunos de ellos el apreciar los vegetales. Crédito: Rhitu Chatterjee. Usado con autorización de PRI.

Al igual que en EE. UU. los alimentos muy procesados como la comida rápida, soda y con mucha fructosa de maíz se han convertido en muy populares aquí en Brasil. Las tasas de obesidad están creciendo incluso entre los niños. Constituye un problema a nivel nacional que ha alarmado al gobierno y a los expertos en salud pública en el país. El gobierno brasilero ha prohibido las sodas, bizcochos y galletas en las comidas escolares. Al igual se ha restringido la cantidad de sal y azúcar en ellos y recomendado la necesidad de comer al menos una vez al día frutas y vegetales.

Inicialmente los estudiantes rechazaban la comida fresca dice Martins. Ella y sus colegas esperan que el jardín escolar cambie esto.

“Con este proyecto hemos querido crear mejores hábitos”, dice Martins. “Queremos que mejoren su alimentación y estén más saludables”.

La idea tras los huertos escolares es que estén en todo Brasil. El programa comenzó hace 12 años como un programa piloto en cinco escuelas como parte de un proyecto del Programa de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura. Hoy día hay algunos miles de jardines escolares en 700 ciudades y pueblos, muchos son independientes de las escuelas, otros son apoyados por los gobiernos municipales.

Es difícil saber en qué medida los jardines escolares han mejorado la salud de los niños dice Albaneide Peixinho, quien está a cargo del programa de alimentación escolar de Brasil desde hace 13 años. Pero dice que las escuelas están informando que los jardines han hecho que los estudiantes estén más preocupados de su alimentación.

“Con los jardines escolares ven que el alimento viene de la tierra”, dice Peixinho y que están comiendo saludable. Algunos estudios muestran incluso que los estudiantes están influenciando cómo come su familia. “Los padres dicen que los niños están comiendo muchas frutas y vegetales y que insisten en comer esos alimentos en la casa”.

Sarah Campos (left) and Juliana Santos, former students of the Leão Machado School. Campos says she tried her first radish after working in the school garden. Now she loves them. Credit: Rhitu Chatterjee. Used with PRI's permission

Sarah Campos (izquierda) y Juliana Santos, ex estudiantes de la Escuela Leão Machado. Campos dice que probó su primer rábano después de trabajar en el jardín de la escuela. Ahora le gustan mucho. Crédito: Rhitu Chatterjee. Usado con permiso del PRI.

Sarah Campos, de 14 años, tomó las clases de jardín escolar el año pasado en el Leão Machado en São Paulo. Ella dice que “Nunca había comido rábanos antes”. Probó algunos cuando ella y sus compañeras de curso cocieron rabanitos que habían crecido en el jardín de la escuela.

“Me gustaron tanto que incluso me comí un segundo plato”, cuenta Campos. Dice que ahora come rábanos con frecuencia. “Algunas veces pido a mi mamá que los haga para la comida de medio día. Ella los prepara como ensalada con zanahorias y papa. Es muy buena”.

Ellas y sus compañeras de curso dicen que ahora están más dispuestas a comer vegetales. Tratan de evitar la comida rápida y están más conscientes de sus dietas.

Fuera, en el jardín, pregunto a Mateus, el estudiante que me contó sobre la protección de las lombrices, qué había aprendido en sus clases de jardinería.

“Muchas cosas”, dice. “Cómo excavar, qué es el fertilizante orgánico, qué animales hacen mejorar el suelo”.

Pregunto “¿Qué aprendió sobre los vegetales?”.

“Que ellos son buenos para nuestra salud y nuestro bienestar”.

“¿Comes vegetales?”

Dice “No me interesan mucho pero seguro que lo estaré con este proyecto”, riendo tímidamente.

La esperanza es que al término del año escolar va a disfrutar de ellos.

Esta historia fue producida por el Pulitzer Center on Crisis Reporting.

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