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Un cisne moribundo resucitó la fe en la creatividad del carnaval de Trinidad y Tobago

Peter Minshall's Carnival King "The Dying Swan: Ras Nijinsky in Drag as Pavlova"; photo my Maria Nunes, used with permission.

El Rey del Carnaval Peter Minshall “El cisne moribundo: Ras Nijinsky travestido como Pavlova”. Foto de María Nunes, usada bajo permiso.

¿Qué tiene que ver un solo de ballet del siglo XX con el Carnaval de Trinidad y Tobago? Pregunta Peter Minshall, un diseñador extraordinario. Sus intermitentes ausencias del espectáculo Parade of the bands de lunes y el martes (liderada por reyes y reinas en disfraces magníficos) ha dejado abierta una brecha en la creatividad y el simbolismo del baile de máscaras, hasta el punto de que varios entusiastas sienten que el festival se ha reducido del amor por hacer “mas” (nombre que recibe el diseño y actuación en estas dos islas) a un negocio de producción en “masa”.

Sin embargo, el maestro ha vuelto para el carnaval de 2016 con un fascinante y polémico disfraz denominado “El Cisne Moribundo: Ras Nijinsky travestido como Pavlova“. Interpretado por el bailarín de Moko Jumbie (sobre zancos) Jha-Whan Thomas, la representación ha sido, con diferencia, de la que más se ha hablado este año, dando un triunfo al fiasco de las seminifinales del International Soca Monarch y a las bromas sobre la mala calidad de la oferta musical de este año y el efecto que la recesión está teniendo en el país en cuanto a los carnavales.

‘Un disfraz alto, un disfraz real’

Minshall se ha usado para causar una agitación; su “mas” traspasa los límites constantemente. La última banda que sacó a relucir en 2006, “The Sacred Heart“, dió lugar a comentarios sobre los males sociales, incluidos los peligros del VIH. El Comité de Coordinación Nacional del SIDA (NACC) respaldó la representación y, en una impresionante actuación en el Carnaval el martes en el escenario del Queen's Park Savannah, los artistas de Minshall trataron de colocar un condón en un enorme falo ante la conmoción de algunos y el asombro de otros.

En comparación, el clamor en contra del travestismo del cisne debería parecer monótono pero, aun así, ha sido debate de acaloradas discusiones en la red.

El periodista Sunity Maharaj, en un post invitado en Wired868, describe el aire fresco que ha traido la actuación al paisaje del Carnaval:

Just as the heart was groaning under the weight of yet another foreign franchise coming to serve us coffee [the Starbucks franchise will soon be opening its doors in Trinidad], in floats Ras Nijinsky to turn the imperial order upside down before sending it forth, unrecognisable to itself in ras and drag.

This Minshall Ras Mas is, indeed, a high mas, a real mas—a Carnival maestro making new mas with old European masters.

When it emerged on stage on Thursday night, the marvel of ‘The Dying Swan—Ras Nijinsky in Drag’, did what Minshall does best. It cut the clutter, silenced the noise, changed the rhythm, re-contoured the imagination and posed the question: What is Mas?

Así como el corazón gime bajo el peso de otra franquicia extranjera que ha llegado para servirnos café (Starbucks abrirá pronto sus puertas en Trinidad), en una carroza Ras Nijinsky para cambiar el orden imperial boca abajo antes de enviarlo hacia adelante, aparece irreconocible en su disfraz.

Este disfraz de Minshall es, sin embago, un disfraz alto, un disfraz real (un maestro del carnaval haciendo nuevos disfraces con veteranos maestros europeos).

Cuando apareció en el escenario el jueves por la noche, la maravilla de “El Cisne Moribundo – Ras Nijinsky in Drag” hizo lo que Minshall hace mejor. Puso fin al desorden, silenció el ruido, cambió el ritmo, perfiló la imaginación y lanzó la pregunta: ¿Qué es un disfraz?

‘¿Qué es un disfraz?’

Este tema se examinó en un hilo de Facebook en la la página de la escritora Monique Roffey, natural de Trinidad, donde ella hizo esta pregunta “Muy bien trinis, ¿por qué un cisne moribundo es tan relevante para la sociedad caribeña? ¿Por qué tanto alboroto?” Los comentarios siguientes se republicaron con el permiso de Active Voice. La bloguera Annie Paul, escribió:

Jhawhan Thomas’s rendition of the swan was powerful and eloquent i thought especially with all the inversions and subversions trailing behind it. Europe, Africa, male, female, traditional mas vs beads and bikinis — so many collisions were choreographed into this creation it was thrilling.

La rendición de Jhawhan Thomas del cisne pienso que fue potente y elocuente, especialmente por aquellas inversiones y subversiones que deja detrás. Europa, África, hombre, mujer, disfraz tradicional Vs. abalorios y bikinis. Demasiadas colisiones se coreografiaron en esta creación emocionante.

El escritor, editor y entusiasta del carnaval Nicholas Laughlin dio una de las más pertinentes explicaciones de la importancia del disfraz en un espacio caribeño:

I can’t escape the sense that The Dying Swan is Minshall’s meditation on the place — aesthetic, intellectual, emotional — he finds himself in at nearly the end of his career as an artist.

The ballet that inspired the maswork is about the inevitability of death […] It’s a classic Minshall move to have taken this exemplary work of European ‘high’ culture and translated it via two traditional Carnival characters, the moko jumbie and the Dame Lorraine. And through a minimalist but rigorously considered form, a deceptively simple performance by the masquerader, a touch of self-awareness and self-parody (it’s a burly dude in drag, after all), to have made something that his audience can plainly delight in, while feeling the little emotional quiver of recognition that this is an artist’s elegy for his art.

No puedo escapar de la sensación de que el Cisne Moribundo es la reflexión de Minshall sobre el lugar (estética, intelectual, emocional) en el que se encuentra él mismo casi al final de su carrera como artista.

El ballet que inspiró este disfraz trata sobre la inevitabilidad de la muerte […] es un movimiento clásico de Minshall para tomar este trabajo ejemplar del “alto nivel” de la cultura europea y lo ha traducido mediante dos personajes tradicionales del carnaval, el Moko Jumbie y Dame Lorraine. Y, mediante una forma minimalista pero rigurosa, una actuación aparentemente simple del farsante, un toque de conciencia y de parodia de uno mismo (es un tipo corpulento en un disfraz, después de todo), para hacer que la audiencia pueda deleitarse con algo simple y llanamente, mientras que sienten el pequeño estremecimiento emocional de reconocer que es una elegía del artista para con su arte.

El artista Edward Bowen añadía:

Several layers to ‘the fuss’ – firstly the unexpected return of Minsh, secondly, with the usual ‘difference’ of content and presentation, often quite startling, thirdly the obvious androgyny, and fourthly, that collection and more of content = drama, abstracted, left field, story telling, theatre – our society allows him that stage, his mas, perhaps we need the stories, more stories.

Muchos estratos para el “escándalo”. Primero, la inesperada vuelta de Minsh, segundo, con la habitual “diferencia” entre el contenido y la presentación, a veces sorprendente, tercero, la obvia androgenia y cuarto, una basta colección de contenido: Drama, abstraido, sorprendente, relatos, teatro… nuestra sociedad le permite este escenario, su disfraz, quizás necesitamos las historias, más historias.

El cisne Drag-Queen

James Christopher Aboud pensó que el disfraz también era importante por lo que obligó a una discusión sobre la discriminación de género en el país:

Minshall is an adapter, and the fact that the stilts fail to capture the graceful movement of Pavlova is not the point, although I noticed that at once. He made a connection with something other than ourselves, which is what the mas is supposed to do, and, by that adaptation, made it ours. Pavlova in drag is the original thought here, shocking the ballet purists and entering our transgender debate.

Minshall hace una adaptación, y el hecho de que los zancos caen para capturar la gracia de movimientos de Pavlova no es la cuestión, aunque lo haya notado alguna vez. Hace una conexión con algo más que nosotros mismos, que es lo que se supone que debería hacer un disfraz y, mediante esta adaptación, lo hace nuestro. Pavlova en el disfraz es el pensamiento original aquí, dejando anodadados a los puristas del ballet y comenzando un debate sobre la transexualidad.

Laughlin añade:

It occurred to me that there might be a sly reference here too to the pisse-en-lit, another traditional ‘drag’ mas in which men portray women to deliberately evoke disgust and disdain–and which may have a fresh relevance at a moment when gender and sexual identity and expression are being vigorously debated and (re)contested.

Para mi, aquí podría haber una pícara referencia también al pisse-en-lit, otro disfraz transformista tradicional en el que hombres retratran a mujeres para, de manera deliberada, evocar asco y desdén, lo que podría tener una relevancia fresca en un momento en el que el género y la identidad sexual junto con su expresión están siendo tema de debate y se está volviendo a cuestionar.

Útil y emotivo

La escritora Judy Raymond destacó la importancia de que el vestido era brillante tanto simbólica como funcionalmente. Ésta ha sido la primera vez que los zancos de un Moko Jumbie se alteran (en este caso dando forma a la mímica de una alargada bailarina bailando en punta) lo que debe haber sido mucho más dificil de controlar en comparación con los zancos normales y robustos, aunque Nicholas Laughlin, quien examinó detenidamente el disfraz de cerca, dice que está “muy solidamente ingenierizado”. Mediante una comparación de Rasnijinsky con sus ofertas de disfraces normales, Raymond describe:

Did you see the others? I haven’t yet this year, but they are almost always a variation on a fancy Indian or a giant clamshell-shaped thing on wheels that the masquerader drags along around/behind him- or herself. […]

Minsh draws on traditions from all over the world–because they’re all ours too–just as he drew on the work of Alexander Calder to produce his human mobiles–and especially stands on the shoulders of mas giants to produce something that is new–a moko jumbie combined with European ballet. And yes, as Eddie says it’s real theatre, and it included androgyny in a reference to one of the issues that this society is only now beginning to address. He doesn’t overestimate the value of originality but no one else understands how to combine the basic mechanical principles and characters of the mas into a new work of art that says something about the world and especially our corner of it now.

¿Han visto los otros? yo este año aún no, pero casi siempre son una variación de un disfraz indio o algo en forma de almeja gigante con ruedas que el farsante arrastra a su alrededor o por detrás, o él mismo. […]

Minsh dibuja las tradiciones de todo el mundo (porque también son todas nuestras) tal y como dibujó para el trabajo de Alexander Calder para producir sus móviles humanos (y sobre todo se pone de pie sobre los hombros de un disfraz gigante para crear algo nuevo) un Moko Jumbie combinado con el ballet europeo. y si, tal y como dice Eddie, es teatro real e incluye la androginia en referencia a uno de los temas que esta sociedad está empezando a abordar ahora. No sobrestima el valor de la originalidad pero nadie más entiende como combinar los principios mecánicos básicos y los personajes del disfraz en una nueva obra de arte que diga algo sobre el mundo y especialmente de nuestro rincón actual.

"Peter Minshall ..... The Dying Swan-Ras Nijinsky in Drag as Pavloa ...Carnival 2016"; Instagram photo by Ashraph Richard Ramsaran, used with permission.

“Peter Minshall ….. The Dying Swan-Ras Nijinsky in Drag as Pavloa …Carnaval de 2016″. Foto de Instagram de Ashraph Richard Ramsaran, usada bajo su permiso.

Laughlin añade:

As for brilliance on its own terms, though The Dying Swan isn’t technically innovative (Minshall did a moko jumbie king and queen as far back as 1988, and it’s now standard in the repertoire), and certainly not epoch-defining like Man Crab, I think it achieves the simple but not-so-simple thing that Minshall’s works have long argued is the meaning of mas: to give the performer the means to express an energy, an emotion, an idea beyond what the body alone can do.

In this case, I’d say, it starts in the gorgeous elongation of the masquerader’s limbs and thus the bird-like delicacy of his steps. It’s also remarkable to me how the generally male energy of the moko jumbie is subverted here without sacrificing presence or scale. And I am obviously no Carnival judge, but the scoring system ought to reward those kings and queens that can move entirely through the muscles and energy of their masqueraders, i.e. with NO WHEELS.

Brillante a su manera, aunque “The Dying Swan” no es tecnicamente innovador (Minshall creó un rey y una reina Moko Jumbie en 1988 y actualmente es un patrón en su repertorio) y, definitivamente no define una época como el Man Crab, pienso que consigue eso simple pero no tan simple que los trabajos de Minshall han discutido es la definición de un disfraz: dar al artista el medio para expresar una energía, una emoción, una idea más allá de lo que solo el cuerpo puede hacer.

En este caso, diría que comienza con un estiramiento brillante de las extremidades del farsante y, por consiguiente, la delicadeza propia de un pájaro en sus pasos. Cabe también destacar, en mi opinión, cómo la energía masculina del Moko Jumbie se trastoca sin sacrificar la presencia o la balanza. Por supuesto, no soy un juez del carnaval, pero el sistema de puntuación tiende a premiar a aquellos reyes y reinas que pueden moverse enteramente con los músculos y la energía de sus farsantes, por ejemplo, sin ruedas.

No hay “Rey del Carnaval”

A pesar de toda la atención recibida, Gin Away no pensó particularmente que el disfraz en sí fuera merecedor del título de “Rey del Carnaval”:

Audiences respond to drama […] the performance is breathtaking drama come to life. Still don’t think it’s a good Carnival King.

The theatrics don’t translate without the Minshall story. Seems more apt for Cirque du Soleil than first place. Interested to see what more drama would be created in the finals.

I predict more glitter and a blackened bird.

El público responde al drama […] la actuación es un drama que quita la respiración y que cobra vida. Aún sigo sin pensar que sea un buen Rey del Carnaval.

La teatralidad no se traduce sin la historia de Minshall. Parece más apta para el Cirque du Soleil que para un primer puesto. Estoy interesado en ver cuanto más drama se creará para las finales.

Pronostico más purpurina y un pájaro manchado.

Esto se ha convertido en una cuestión polémica. El rey Minshall se ha coronado tercero este año en las finales, pero muchos estaban decepcionados con que no hubiera ningún espectáculo sorpresa que presenciar. De nuevo en 1983, cuando Minshall creó un Hombre-Cangrejo (Man-Crab) convincentemente amenazante que fue llevado a la vida por el farsante Peter Samuel y declarado Rey del Carnaval, su inmaculado baldaquín blanco se inundó dramáticamente de pintura roja en la noche de los finales.

La bailarina de Minshall de 2016, no solo no ganó, sino que fue rotundamente criticada por otros diseñadores veteranos, uno de los cuales ganó totalmente la competición y mantuvo que los retratos de Moko Jumbie no eran disfraces. En un artículo de Facebook, Attillah Springer rápidamente le corrigió:

Dear Mr. Eustace
In 2015 I had the opportunity to work with Trini/British artist Zak Ové to install two eight foot moko jumbie sculptures in the Great Court of the British Museum. […]

Your comments showed such a shocking lack of knowledge and were delivered with such hubris I wondered who had died and made you an authority on anything else but how to drag an ugly lump of shiny empty nothingness across the Savannah stage.

I read things about masquerade that the likes of you would probably never see because apparently you don’t know that the moko jumbie is in fact one of the most ubiquitous forms of African masquerade on the continent.

Querido Sr. Eustace
En 2015 tuve la oportunidad de trabajar con el artista británico trinitense Zak Ové para instalar dos esculturas moko jumbie de ocho pies en la Gran Corte del Museo Británico. […]

Sus comentarios muestran una falta de conocimiento tan sorprendente y son entregados con tanta arrogancia que me pregunté quién había muerto y le había convertido en autoridad de cualquier cosa excepto como disfrazar un bulto feo de vacío lleno de brillante sobre el escenario de Savannah.

He leido cosas sobre el baile de máscaras que los parecidos a ustedes probablemente nunca verán porque aparentemente no saben que el Moko Jumbie es, de hecho, una de las más extendidas formas de baile de máscaras africano en todo el continente.

“El espíritu del carnaval”;”La mejor parte de lo que somos”

Guste o no, no había disputa sobre que el disfraz obtenía una repuesta, lo que en sí mismo habla de del éxito. La actriz Martina Laird lo describía de esta manera:

Towering and proud, beautiful and grotesque, tragic and comic. Sexuality explicit and concealed. An amazing drag statement of ownership made on the very mainstream stage of the Savannah. Such challenge being very much the spirit of Carnival. Not to mention the parody of Eurocentric high culture in Trinidadian context

Encumbrado y orgulloso, bello y grotesco, trágico y cómico. Sexualidad explícita y escondida. Un resumen del increíble disfraz hecho a mano en el muy principal y famoso escenario de Savannah. Este reto trae consigo mucho del espíritu del Carnaval. No hace falta mencionar la parodia de la alta cultura eurocentrista en un contexto en Trinidad.

Quizás lo más importante, según Sunity Maharaj, el cisne transexual es un símbolo de esperanza para el futuro del país:

Although Carnival is no longer subject to the ostracism of the past, what it still awaits is our recognition that it might be the better part of who we are: a people joyfully at work, confidently problem-solving, open to change, willing to innovate, happy to collaborate.

Inside there somewhere might be found the principles to organise a functional society.

Aunque el carnaval ya no es más sujeto del ostracismo del pasado, lo que aún se espera es nuestro reconocimiento, que podría ser la mejor parte de lo que somos: gente alegre en el trabajo, solucionadores de problemas con confianza, abiertos al cambio, esperando la innovación, alegres de colaborar.

Por algún lado adentro deben encontrase los principios para organizar una sociedad funcional.

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