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Amazonía extrema: Barcos varados y mucha arena en el Rio Tapajós

La sequía del rio Tapajós en la región de Santarém y Alter del Chao. FLAVIO FORNER/XIB…/INFOAMAZONIA

La sequía del rio Tapajós en la región de Santarém y Alter del Chão. Foto: Flávio Forner/Infoamazonia.

Esta es la cuarta parte del reportaje especial “Amazonía Extrema”, producido por InfoAmazonia con texto de Camila Fróis y fotos de Flávio Forner. Se republica aquí en cuatro partes mediante un acuerdo para compartir contenido. Lea también la primera, la segunda y la tercera parte. 

Edinelson Fonseca, de 62 años, nació y fue criado en Jamaraquá. Mientras esta observando el rio a lo lejos, sentado en la playa, cuenta de una manera nostálgica sobre las épocas de temperaturas frescas, arboles fructíferos con más frutos y rios llenos de peces.

“Hoy, los peces en los lagos están muriendo a causa del calientamiento de las aguas. Si alguien quiere pescar aquí en el río tiene que pasar toda la mañana para pescar un tucunaré. Y algunas veces no pesca nada. Los barcos grandes que llegan allí de Belén se lo llevan todo. Vienen con redes de malla tupida, arrastrando y pescando todo lo que ven por delante”, explica. Los relatos resuenan por todas las comunidades reconstruyendo la imagen de un bosque que aparte de sus enemigos, arde en llamas y agoniza por sus rios sin agua. Para Antonio Nobre es el momento para movilizar un esfuerzo guerrero con fin de proteger un lugar único y insustituible para el planeta y que tardó unos 50 millones de años en formarse.

El Rio Tapajós tiene dos unidades de conservación en Pará: el Bosque Nacional Tapajós y la Reserva Extractivista Tapajós-Arapinus, que se encuentra en la otra margen del rio. Pero el rio como tal no está protegido por ninguna de las unidades.

La falta de protección da lugar a la actividad pesquera comercial en barcos congeladores de grandes dimensiones, que pueden llevar hasta 30 toneladas de pescado. Según los habitantes locales esa actividad hizo que el pescado se volviera extremamente escaso. Muchos dejaron la pesca, preferiendo comprar el pescado u otras carnes en los mercados de la ciudad. De acuerdo con Patricia Pinho es común en la región sustituir el pescado por pollo congelado de baja calidad lo que presenta un riesgo de contaminación debido al proceso de congelación y descongelación en comunidades que carecen de electricidad.

Como el rio no está incluido en el ámbito de la protección ambiental, la pesca comercial no está prohibida. El problema según los residentes locales, es que los barcos de Belén y de otras localidades realizan la llamada pesca de arrastre (cuando dos embarcaciones echan una red entre si para llevar todo el pescado de cualquier tamaño), lo que está prohibido en Pará desde 1994.

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