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El matrimonio gay es aceptado por Corte Constitucional de Colombia, pero no por todos los colombianos

El matrimonio entre personas del mismo sexo en Colombia ha recibido aprobación de la ley, pero no de la mayoría de la sociedad colombiana. Fotografía de Wikimedia Commons, del dominio público (CC BY-SA 2.0)

El matrimonio entre personas del mismo sexo en Colombia ha recibido aprobación de la ley, pero no de la mayoría de la sociedad colombiana. Fotografía de Wikimedia Commons, del dominio público (CC BY-SA 2.0)

Una pareja homosexual conformada por Fernando José Silva y Ricardo Betancourt que convive desde hace 33 años y desea contraer matrimonio, consiguió que la Corte Constitucional lo avalara al fallar en su favor una acción de tutela el pasado siete de abril.

Esta decisión reformó la jurisprudencia existente desde 2011, que si bien reconoció que las parejas del mismo sexo tenían la capacidad de formar una familia, advirtió que estaban impedidas para contraer matrimonio, reservado por la Constitución para las parejas heterosexuales. En su lugar estableció un contrato al que llamó “unión solemne” que tenía similares efectos pero sin llegar a constituir un matrimonio propiamente dicho.

Además, le dio plazo al Congreso de la República hasta junio de 2013 para que reglamentara estas uniones. De no hacerlo, como efectivamente no lo hizo, dejó en libertad a las parejas homosexuales para que acudieran ante un juez o notario a formalizar jurídicamente su unión marital de hecho. Como no había claridad, mientras las autoridades hablaban de “unión solemne” decenas de parejas exigían el matrimonio convencional, pero sólo unas pocas pudieron llevarlo a cabo.

Con la decisión tomada a favor de Silva y Betancourt esta confusión queda superada. De aquí en adelante, jueces y notarios están obligados a celebrar el matrimonio civil sin objeciones que tengan que ver con la identidad sexual de los contrayentes. Era la última conquista que le quedaba a la comunidad LGBTI, ya que cinco meses atrás, la misma Corte les permitió la adopción, aparte de otras más conseguidas en el pasado.

De la pugna legal al debate social

Las voces a favor y en contra no se hicieron esperar. El ministro del interior Juan Fernando Cristo aseguró que “El matrimonio igualitario es un paso hacia una Colombia incluyente”, mientras que el senador gobiernista Armando Benedetti quien ha venido luchando sin éxito desde 2006 para que se legisle en favor de los homosexuales, advirtió que a partir del fallo “los notarios del país están obligados por ley a casar a cualquier persona de la comunidad LGBTI que lo requiera”. A la par con ellos, el senador de izquierda Iván Cepeda dejó ver su satisfacción al señalar que el fallo es “un paso relevante hacia la democracia”.

Pero otros se oponen con contundencia. El Procurador General ha dejado saber que impulsará una reforma a la Constitución que prohiba dicho matrimonio, postura que motivó al abogado defensor de los derechos de esta minoría, Germán Rincón, a ripostar: “Los grandes perdedores son los conservadores radicales que nos atacaban, esto sin duda es una bofetada jurídica al procurador para que estudie, él no hacía más que perseguirnos”

Otro que saltó al ruedo para manifestar su desacuerdo fue el expresidente y ahora senador Álvaro Uribe, quien tilda la decisión de política y no jurídica, asegura que la Corte suplanta al pueblo y al legislador y señala que se debe respetar “el mantenimiento de la especie humana.”

A su turno, monseñor José Daniel Falla, secretario general de la Conferencia Episcopal que reúne a los obispos católicos del país, advirtió que: “pueden hacer lo que quieran […] y todo va a terminar en Sodoma y Gomorra” haciendo referencia a las ciudades del mito bíblico del Antiguo Testamento, que fueron destruidas por la perversión de sus habitantes. Esta intervención la hizo bajo el hashtag #sodomaygomorra, que ha visto desarrollarse un acalorado escenario de amigos y enemigos del fallo. En la otra orilla, se hacía lo propio con #matrimonioigualitario, que se volvió tendencia en pocas horas con 11.000 tweets, así como #GraciasCorteConstitucional.

Márgara Ortiz, por ejemplo, le dio un tono político y recordó algunas decisiones polémicas:

Ortiz se refiere al fallo de la Corte Constitucional que despenalizó en 2006 el aborto en tres casos: vida en peligro de la madre, violación o malformación del feto, y al reciente que estableció como criterio para portar la dosis mínima de droga el de la “necesidad de la persona”.

Otros, como Andrés Cárdenas, tomaron como centro la religión:

Mientras, usuarios como Andrés Velandia contraatacaban llamando la atención sobre los abusos y violaciones de la Iglesia:

Y en lo que parece una respuesta al senador Uribe por su señalamiento de que se amenaza el mantenimiento de la especie humana, el popular periodista Pirry, recuerda:

Por otro lado, la abogada y activista por los derechos de la población LGBTI hace una precisión fundamental en respuesta a la hecatombe que presagian:

La parlamentaria Angélica Lozano, quien es pareja de la senadora Claudia López, pone su cuota de alegría y moderación:

En este cruce de mensajes, Lozano ha recibido insultos. Luz Mireya Carreño la apoya y responde al de una agresiva católica que fue borrado por la congresista, partiendo de las mismas creencias de la Iglesia católica:

La polarización es evidente y aunque Colombia hoy se precia de ser el país número 24 en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, esta decisión jurídica está lejos de obtener una aprobación social y quienes están en contra se preparan para librar las batallas judiciales a que haya lugar, acompañados por una gran parte del país. Una encuesta realizada por Gallup en noviembre pasado determinó que el 59% de los colombianos está en desacuerdo frente a un 38% que lo aprueba.

Y aún faltan batallas por librar. Se esperan la presentación de la reforma constitucional que anule la decisión de la Corte impulsada por el Procurador General, o un referendo como el promovido por la senadora cristiana Viviane Morales contra la adopción gay. La Fundación Marido y Mujer anunció que denunciará a los magistrados que votaron favorablemente a la unión de parejas homosexuales, así como a los ministros del Interior y de Justicia, ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes por los presuntos delitos de prevaricato por acción y por omisión.

Mientras tanto, y a pesar de todo, la comunidad LGBTI de Colombia y de la región celebran una victoria judicial sin precedentes:

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