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La torpe historia de cómo los principales bromistas de Rusia en realidad no fueron engañados

Pranksters Vova and Lexus. Image: RT.com / YouTube.

Bromistas Vovan y Lexus. Imagen: RT.com / YouTube.

Vladimir Kuznetsov y Alexey Stolyarov, más conocidos como “Vovan y Lexus,” son los Jerkey Boys rusos, un dúo que alcanzó fama nacional haciéndole bromas telefónicas a celebridades y políticos, a menudo en formas que avergüenzan a los adversarios del Kremlin. Ellos han engañado a funcionarios ucranianos, al presidente turco Recep Erdogan, al New York Times, e incluso a Elton John. Hace unas semanas anunciaron que van a tener su propio programa en la televisión. Vovan y Lexus siempre han negado cualquier conexión formal con el régimen de Putin, pero esto no ha desalentado la especulación (sobre todo entre los críticos del Kremlin) acerca de que ambos trabajan en secreto para el Estado ruso.

En un artículo publicado el 11 de abril, Elena Milchanovska, una reportera del periódico Sobesednik, dice haber demostrado que ni Vovan ni Lexus han trabajado para el Kremlin o la policía en el pasado, aunque en su opinión estarían dispuestos si las autoridades los contactaran. Milchanovska dice que lo sabe porque ella se hizo pasar por personal del Kremlin y logró contratarlos para que le hicieran una broma al presidente Recep Erdogan.

Milchanovska es quizás mejor conocida por una pregunta de tres minutos que le hizo al Presidente Vladimir Putin en la conferencia de prensa anual del 2013. (Milchanovska, sosteniendo un oso de peluche y divagando en el micrófono, le dijo a Putin que lo amaba platónicamente y le atribuyó haberle ayudado a encontrar marido.) Ella volvió a ser noticia en 2014, cuando logró tomar una autofoto terriblemente incómoda con el primer ministro Dimitri Medvedev, que en aquel momento sufría un resfriado.

Elena Milchanovska le habla al Presidente Putin sobre el amor platónico, el haber encontrado a su pareja, y el apoyo a la prensa escrita rusa. 19 de diciembre de 2013.

Al igual que la reputación de Milchanovska como periodista, su informe sobre Vovan y Lexus es extraño y un tanto embarazoso. Ella afirma que logró “engañar a los bromistas” haciéndose pasar por empleada de la Administración Presidencial. Milchanovska relata que primero llamó a Lexus (Alexey Stolyarov) desde un teléfono móvil, pero él insistió para que lo llamara desde el teléfono del trabajo, que presumiblemente él esperaba que tuviera el código correspondiente. “Mi cabeza funcionó más rápido que nunca”, escribe Milchanovska, alegando que se encontró con un guardia de seguridad en el Conservatorio de Moscú, que supuestamente le permitió usar su teléfono para hablar con Lexus. Cuenta que durante varios días las llamadas continuaron, hasta que Lexus pidió una reunión en el edificio de la Administración Presidencial. Milchanovska dice que entonces invitó a Lexus a una visita guiada pública, en la que se hizo pasar por personal del gobierno y escenificó una excursión para él, y de alguna manera se las ingenió para evitar las sospechas de los auténticos guías turísticos.

Finalmente, los dos fueron por un café, y allí, cuenta Milchanovska, verificó los documentos de identificación de Lexus y le dijo que el gobierno quería contratarlos a él y a su socio para un “trabajo interno” que no estaba destinado a tener difusión pública. Afirma que transmitió el ofrecimiento del Kremlin en una servilleta. ( “Siempre había querido hacerlo así, ¡como en una película!”, escribe.) Ella sugirió el pago de 50.000 rublos ($ 750) por una sola broma, pero Lexus dijo que no podía hacerlo por menos de 200.000 rublos (3.000 dólares), según cuenta Milchanovska.

Al final, Milchanovska dice que Lexus rechazó la oferta para hacerle una broma telefónica a Edward Snowden, negándose a creer que el Kremlin estaba teniendo problemas para controlarlo. En cambio, Lexus declaró inesperadamente que estaba interesado en postularse para un escaño en la Duma estatal. Milchanovska relata que, no obstante, sí accedió a hacerle una broma a Erdogan, con el propósito de determinar si en verdad estaba dispuesto a terminar con las hostilidades actuales entre Moscú y Ankara

Milchanovska finaliza la historia sosteniendo que su experimento prueba que Vovan y Lexus nunca han trabajado para el Kremlin o la policía. “Ellos nunca han estado en el interior del edificio de la Plaza Stáraya”, dice, refiriéndose a la sede de la Administración Presidencial en Moscú. “Pero tal vez después de mi travesura, el Kremlin los contratará de verdad”, bromea.

Aunque la historia de Milchanovska se publicó el 11 de abril, pocos la notaron hasta el 18 de abril, cuando comenzaron las repercusiones en Facebook, según el sitio web TJournal.ru. El 18 de abril, Milchanovska brindó una entrevista radial, en la que afirmó que, a pesar del artículo en Sobesednik, quizás Vovan y Lexus aún piensen que ella trabaja para el presidente. “Incluso si han leído este texto, tal vez piensan que fue algún tipo de fuga de información, y van a seguir creyendo y trabajando sólo para mí”, le dijo a la radio Govorit Moskva.

Sin embargo, Milchanovska parece haber calculado mal. TJournal logró ponerse en contacto con Vovan (Vladimir Kuznetsov), que negó que haya existido reunión alguna. Él también compartió una grabación de audio con TJournal, de una conversación telefónica con Milchanovska, donde la periodista le pedía que no revelara que toda la historia es falsa.

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