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Claves para entender la crisis en Venezuela

Venezuela

“En momentos de crisis todo ocurre en simultáneo así que las organizaciones populares viven también las dificultades. Esas concretas en las que el país se te desmigaja… y otra simbólica y difícil: la polarización.” Fotografía republicada bajo licencia CC BY 2.0.

La crisis y la polarización que han puesto a Venezuela en el ojo mediático internacional escapan muchas veces de la comprensión de quienes lo ven de cerca o de lejos. El ascenso del chavismo, el llamado Socialismo del Siglo XXI, la crisis petrolera, los cambios constitucionales, las protestas, la violencia y la crisis económica parecen no dejar reposo a los venezolanos. Al mismo tiempo, el desarrollo del conflicto político que sirve de telón de fondo hace más confusa la situación. En ocasiones anteriores, nos hemos acercado al conflicto venezolano a través de las redes y los modos en cómo una situación compleja es vista desde distintos puntos de vista. Sin embargo, la situación se vuelve más borrosa con la agudización de la crisis de medicinas y productos básicos; y da un paso más allá con la declaración de un “Estado de Excepción y de Emergencia Económica” que de acuerdo con la opinión pública, reta las bases democráticas del sistema.

Luis Carlos Díaz, colaborador de Global Voices y reconocida voz de los medios en Venezuela, nos ayudó en una conversación a distinguir los puntos clave de la crisis venezolana y los modos en los que se conjuga.

GV: ¿Por qué el Estado de Excepción?

Luis Carlos Díaz (LCD): Nicolás Maduro considera que necesita tener mayor control político, económico y social para gobernar el país en medio de la crisis. La realidad es que el Estado de Excepción es una manera de anular el trabajo de la Asamblea Nacional, nuestro parlamento, porque la oposición controla la mayoría de los curules. Con una emergencia económica, Maduro puede mover presupuesto y aprobar acciones sin rendirle cuentas al país ni ser auditado por los parlamentarios.

Lo curioso es que la crisis económica la ha creado él mismo, o los años de gobierno de chavismo.

GV: ¿Cómo se desdobla la crisis económica?

LCD: Venezuela tiene por 4to año consecutivo la inflación más alta del mundo. Solo en el último año ha superado el 750%.

También tenemos la escasez de alimentos y medicinas más grave del continente, así que la gente muere por falta de medicamentos y muchos venezolanos han dejado de consumir proteínas y optaron por saltarse comidas para rendir la alacena. El salario mensual es de 15.000 bolívares [aproximadamente $15 dólares estadounidenses al cambio del mercado paralelo, y aproximadamente USD$39 en uno de los cambios oficiales] más 18.000 bolívares [aproximadamente USD$18 o USD$47 en cambios paralelo y oficial respectivamente] de bono alimenticio, pero la canasta básica familiar cuesta 220.000 bolívares [USD$225 o USD$570]. Las cuentas no dan.

Todas esas variables dependen directamente del gobierno de Maduro, porque controla todos los dólares, la impresión de bolívares, las importaciones y la distribución de bienes en el país.

El Estado de Excepción y Emergencia Económica le permite a Maduro acumular más poder en medio de la crisis. Las organizaciones de derechos humanos han declarado que se excede tanto en su rol de presidente, que rompe el orden constitucional. Por ello consideran [el Estado de Excepción] como un golpe de Estado o el paso a un régimen de gobierno al margen de la democracia.

Es de destacar que en Venezuela los tipos de cambio en divisas extranjeras son complejos a causa del control de cambios en el país. Este control resulta en cambios distintos según sea el caso de uso. Ciertos grupos de importadores (responsables de la compra de alimentos y medicamentos, por ejemplo) obtienen cambios de divisas preferenciales. Por otro lado, el acceso a divisas para los ciudadanos pasa por otros procesos y obedece a tasas diferentes. Quienes deciden otorgar los distintos tipos de cambio son las organizaciones gubernamentales dedicadas a la administración del control, algo que crea numerosos conflictos entre el sector privado y los entes gubernamentales.

Para calcular el equivalente real de los recursos, se suele tomar en cuenta las tasas del mercado paralelo, pues es dentro de estos espacios que se puede tener acceso a los pocos dólares que circulan, aunque estos intercambios sean ilegales. De este modo, el cálculo real de los recursos por venezolano, no solamente es complejo, sino que su valor desciende de modo acelerado, incluso durante la edición y publicación de este artículo.

Estrategias políticas y pugnas en momentos de crisis económica

GV: Dentro de la Constitución venezolana es posible solicitar a través de petición popular un referendo revocatorio. En los últimos meses, los grupos de oposición política al gobierno han organizado recolecciones de firmas para solicitar uno este año. Sin embargo, parece que el Consejo Nacional Electoral y otros órganos gubernamentales ven limitaciones a las peticiones. Los límites de tiempo y las formalidades de las firmas han sido argumentos con los que se dice que el referendo revocatorio no tendrá lugar a pesar de todo. En tu opinión, ¿habrá o no referendum?

LCD: El Gobierno se ha atrincherado para impedirlo. Ha creado nuevos pasos que retrasan mucho más la realización del referéndum. Sus cuerpos policiales y militares impiden las manifestaciones y protestas.

El juego es que la mitad del periodo de Nicolás Maduro se cumple el 10 de enero de 2017. Si el referéndum es antes de esa fecha y lo pierde, sale del poder y se escoge nuevo presidente en 30 días. Pero si es después del 10 de enero de 2017, sale Maduro y se queda el vicepresidente para completar el periodo hasta 2019. El problema es que un día antes podría nombrar a su esposa, a quien quiera. Por eso el chavismo intenta retrasar el referendum.

La oposición vive el drama de ser mayoría electoral, pero no puede accionar otro método que no sea civil, pacífico y democrático. Así que si le piden firma, firmará, si las debe entregar 10 veces, lo hará. Pero es un juego desigual.

GV: Entonces, ¿cuál es el papel de la oposición?

LCD: Hay dos niveles: por un lado se puede hablar de los partidos políticos opositores. La mayoría son de izquierda, centro izquierda o centro. No hay derecha en Venezuela que sea electoralmente considerable. Lo importante es que desde hace una década han ido consolidando una arquitectura de acuerdos llamada Mesa de la Unidad Democrática, que es una suerte de coalición o concertación que les ha permitido ir a elecciones con candidatos unitarios. Ese ha sido el secreto de su éxito y su crecimiento sostenido elección tras elección. Eso significa que también hay ruidos y diferencias entre algunos voceros, pero hay consensos en la mayoría.

Esa oposición es un acuerdo electoral y funciona porque al final se convierte en una tarjeta por la que la gente vota. Pero el país es más que un conjunto de partidos. La mayoría de la población no milita en partidos políticos, así que ese más de 70% que rechaza hoy en día a Maduro no tiene en realidad un solo líder, ni necesita tenerlo. Ese segundo nivel de la oposición es clave porque son los votos o firmas efectivas y hay acuerdo en que se espera una salida electoral del conflicto porque es la menos violenta. Sin embargo, cada día que pasa el gobierno en el poder, significan más muertos por violencia, falta de medicinas y alimentos. Es decir, los costos sociales son bastante altos ya sin referendum.

La oposición tiene entonces varias tareas en simultáneo: dar las malas noticias sobre lo que niega el Gobierno, pero también tejer un discurso de lo posible, de la esperanza. Aunque sea frustrada con burocracia y represión.

GV: ¿Hay organizaciones populares que estén escuchando las demandas de la gente? ¿Cuáles?

LCD: La mayoría están desbordadas. He trabajado con organizaciones de derechos humanos, con la Iglesia, con medios de comunicación, y hay un registro cotidiano de la crisis. Pero es poco lo que se puede hacer, más allá del acompañamiento y la denuncia. El Gobierno, por ejemplo, ha bloqueado la ayuda humanitaria, así que cuesta repartir medicinas. Hace unos días pudimos meter unas maletas de donaciones, pero eso raya en lo ilegal y no es sostenible en el tiempo.

Al final, la complejidad de la situación se debe a la gran cantidad de sucesos que ocurren a la vez, algo típico de situaciones críticas.

En momentos de crisis todo ocurre en simultáneo, así que las organizaciones populares viven también dificultades. [Es en estas dificultades] concretas en las que el país se te desmigaja… y otra simbólica y difícil: la polarización.

Somos un país dividido, herido y en conflicto, así que en las organizaciones de base hay que lidiar constantemente con las diferencias entre las partes.

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