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México, ¿en la cúspide o en el abismo?

“Slaying Mexico” (Asesinando a México) meme de la portada de la Revista Time “Salvando Mexico”. Compartido ampliamente en Twitter.

“Slaying Mexico” (Asesinando a México) meme de la portada de la Revista Time “Saving Mexico” (Salvando a México). Compartido ampliamente en Twitter.

A finales del año 2012, Enrique Peña asumió la presidencia de México, postulado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) después de 12 años de gobierno de presidentes surgidos del antagónico Partido Acción Nacional (PAN), de corte derechista. La llegada de Peña a la silla presidencial fue elogiada por la opinión pública internacional, llevando a medios como The Economist a dedicarle una pieza titulada Mexico's Moment (Momento de México) que fue referencia por varios meses, y en enero de 2014 The Guardian lanzó el interrogante de si ése momento habría llegado ya.

El gabinete de Peña se ha dedicado a difundir estadísticas que hablan de menores índices de delincuencia y de estabilidad económica. La esposa del presidente aparece en revistas de glamour exhibiendo el estilo de vida al que muchos mexicanos quisieran tener acceso, es decir, con lujos y comodidades, completamente alejado de la austeridad, de la pobreza y de la violencia. El dinero público es gastado en spots publicitarios que elogian al régimen y otras frivolidades, como ha advertido el usuario de Twitter Epigmenio Ibarra:

La realidad, no obstante, dista mucho de la imagen de un país en bonanza que el gobierno se empeña en proyectar.

Del espejismo a la realidad

Distintas regiones del país sufren las consecuencias del conflicto armado no internacional que se vive –y que oficialmente se niega– con decenas de miles de personas desaparecidas y otras tantas desplazadas de sus comunidades; ejemplo de esto último son las personas que sufrieron el daño colateral de las operaciones militares de búsqueda del líder de uno de los grupos armados en disputa, en Sinaloa – al norte del país.

En septiembre de 2014, la desaparición forzada de un grupo de 43 estudiantes de docencia en la estado de Guerrero – región oeste – alertó sobre el recrudecimiento de la violencia en una zona marcada por la pobreza y desigualdad. En el “caso Ayotzinapa” como se le identifica a este infausto evento, a pesar de que 100 personas han sido acusadas y se encuentran detenidas por más de un año, no se ha dictado sentencia condenatoria a persona alguna, por lo que se percibe que “el zopilote de la impunidad” sobrevuela y se prepara para continuar su festín. Las estadísticas demuestran que más del 90% de los delitos denunciados en México quedan impunes, lo cual denota un colapso en el sistema de procuración de justicia.

México. Bandera nacional izada a media asta en señal de luto. Imagen del autor.

México. Bandera nacional izada a media asta en señal de luto. Imagen del autor.

Veracruz –región este– es una entidad también asolada por la violencia y la inepcia gubernamental. Particularmente llama la atención la amenaza a la libertad de expresión materializada en los homicidios cometidos en agravio de periodistas, que una y otra vez hemos reportado en Global Voices. Durante la actual administración 16 periodistas han sido privados de la vida en hechos violentos; muchos de ellos eran reconocidos por su trabajo crítico al Gobernador Javier Duarte, emanado del PRI.

Justo en los últimos días, el portal Animal Político ha dado a conocer a través de una investigación periodística, la forma en la que el gobierno de Duarte “desaparece” millonarios recursos públicos mediante la utilización de “empresas fantasma”. Los organismos locales encargados de la fiscalización alegan que no hay irregularidad alguna.

La inoperancia de las instituciones, cabe mencionar, no es exclusiva de los gobiernos locales. La federación ha exhibido que sus estructuras también se encuentran penetradas por la corrupción y como muestra de ello está la fuga o evasión, no en una sino en dos ocasiones, de Joaquín “el Chapo” Guzmán, considerado alguna vez el delincuente más buscado del mundo. Ante la incapacidad de los centros penitenciarios de “máxima seguridad” para custodiar al capo, y del sistema judicial para juzgarle por la retahíla de delitos que le son imputados, “el Chapo” será extraditado en las próximas semanas a los Estados Unidos de América, según se ha informado. De concretarse la extradición, “el Chapo” responderá por sus acciones ante la sociedad estadounidense y no la mexicana.

Las historias de enfrentamientos de grupos armados, de ejecuciones extrajudiciales, de desapariciones forzadas y de hallazgos de fosas clandestinas –todo ello acompañado de corrupción y descomposición gubernamental– han logrado que el idioma de la guerra se haga presente en el castellano que los mexicanos hablan, reflejando así la sombría realidad a la que se enfrentan, como lo hemos apuntado en una pieza escrita en colaboración con el maestro Gabriel Páramo, profesor de semiótica:

No se trata de buscar conspiraciones, sino de analizar la realidad. Estamos en estado de guerra y la guerra tiene sus reglas, pero sobre todo, sus palabras. Términos para provocar miedo, confusión y, primordialmente, sumisión.

La realidad se construye a partir del lenguaje. Este hecho está perfectamente estudiado y explicado por la lingüística, la semiótica, la teoría de la comunicación y el psicoanálisis. Desde Slavoj Žižek hasta Chomsky, pasando por Lacan, De Kerckhove o Eco lo dicen: somos lo que hablamos.

El idioma de la guerra en México. Imagen del autor.

En el ámbito económico tampoco puede presumirse de una buena imagen al exterior. Lo que alguna vez fue la “joya de la corona” o la “gallina de los huevos de oro”, es decir, la empresa del Estado más lucrativa del país, Petróleos Mexicanos (PEMEX) se encuentra al borde de la quiebra, según especialistas, por la caída global de los precios del petróleo y otros factores. La “reforma energética” que el gobierno priísta se ufanó de haber logrado, no ha atraído las multimillonarias inversiones que se esperaban ni ha representado un ahorro considerable en los bolsillos de los ciudadanos que todavía pagan altos precios por los energéticos, especialmente la gasolina.

A la usanza de antiguos gobiernos priístas, la moneda mexicana se ha devaluado considerablemente respecto del dólar americano, reduciendo con ello el poder adquisitivo de la clase media mexicana. La clase baja, entre ellos quienes perciben el salario mínimo, reciben una remuneración insultante por su trabajo: $73.04 pesos por jornada de trabajo, equivalentes a $3.8 dólares americanos* o €3.5 euros, si ¡por todo un día de trabajo!

Por lo expuesto, estimamos que existen elementos suficientes y desde diversos ángulos, para demostrar la diferencia de percepciones entre lo que el gobierno mexicano proyecta y lo que la ciudadanía vive en realidad.

Se trata de un conflicto armado no internacional con obvias consecuencias económicas y crisis humanitarias en distintas regiones, que pasan inadvertidas para algunas organizaciones internacionales, gracias a la tergiversación de cifras y hechos por parte del voraz régimen de partidos políticos que se aferra a persistir, nutrido por la corrupción aparentemente perenne de la que sus integrantes se benefician.

Entonces ¿cuándo llegará el auténtico “Momento de México”? No lo sabemos pero estaremos ahí, atentos a los hechos y listos para seguir comunicándolos al mundo desde la óptica de los medios ciudadanos.

* Cálculo aproximado, hecho considerando el tipo de cambio del 24 de mayo de 2016.

 

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