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Ataque a restaurant vegano en Georgia abre un nuevo frente en la guerra cultural

A movie screening on May 29 at Tbilisi’s vegetarian restaurant Kiwi Café, seen here on opening night on July 4, 2015, was disrupted by sausage-wielding assailants, who threw chunks of grilled meat into diners’ dishes and came to blows with staff. The café claims the more than one dozen assailants created “an anti-vegan provocative action.” (Photo: Kiwi Café)

El pasado 29 de mayo en un restaurant vegetariano de Tiflis, Kiwi Café, la proyección de una película se vio interrumpida por un ataque armado de salchichas asadas dirigido una banda que llegó a la violencia física con el personal luego de disparar con trozos de carne a las cenas de los comensales. Kiwi Café afirma que más de una docena de atacantes crearon una “demostración en repudio al veganismo”. (Foto: Kiwi Café).

Esta publicación es de nuestro asociado EurasiaNet.org y fue escrita por Giorgi Lomsadze. Republicada bajo permiso.

La salchicha es la nueva arma elegida para la guerra cultural que se está gestando en Georgia.

El pasado 29 de mayo, atacantes empuñando salchichas irrumpieron en el pequeño resturant vegano Kiwi Café, un referente contracultural en la Vieja Tiflis, y dispararon con trozos de carne y pescado a los platos de comida, además de atacar al personal. El enfrentamiento se habría desplazado hasta la calle, aunque los atacantes se dieron a la fuga antes de la llegada de la policía.

Los empleados identificaron a los atacantes como miembros del Georgian Power, un grupo nacionalista con inclinaciones skinhead. Giorgi Gegelashvili, un empleado del lugar, comunicó a través del Georgian Public Broadcasting que los miembros del grupo radical tenían un historial de antagonismo con el personal y los jefes, supuestamente por una fuerte oposición a los valores del café, los cuales ellos consideran nihilistas y pacifistas. “Días atrás, atacaron a uno de nuestros amigos y clientes, lo insultaron y le escupieron la cara, luego amenazaron con usar al restaurant para un asesinato masivo”, dijo Gegelashvili.

Georgian Power denegó estar involucrado y sostuvo que en su agenda no hay lugar para medidas anti-herbivoros. “Obligar a que las personas vegetarianas empiecen a comer carne no es una de nuestras prioridades”, aclararon a través de una declaración por Facebook el 31 de mayo.

El grupo indica que sus preocupaciones centrales son la ocupación rusa en las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, y también la filosofía liberal del gobierno georgiano actual. El grupo afirma, además, que algunos de sus miembros están en una dieta de tomates, y que “no comen carne asada hace mucho”.

El incidente del Kiwi Café hace evidente el posicionamiento de Georgia como frente de batalla en el enfrentamiento cultural e ideológico que se disputa actualmente con las regiones vecinas, en especial contra Rusia y los valores occidentales de la Unión Europea y los Estados Unidos. También, el movimiento se define como un defensor de los valores “tradicionales”. En el 2014, el gobierno georgiano firmó un acuerdo de asociación con la Unión Europea y busca ser miembro de la OTAN hace bastante. Pero una parte considerable de la sociedad georgiana, con fuertes raíces católicas ortodoxas, duda sobre su integración con el mundo occidental; temen que la entrada de estos valores deteriore su cultura y sus tradiciones locales.

Los grupos defensores de los valores georgianos “tradicionales” (incluídos el nacionalismo y el conservadurismo social) estuvieron más elocuentes últimamente. En Tiflis, a mediados de mayo, los defensores de los valores tradicionales tuvieron una reunión – oficialmente llamada World Congress of Families – en donde se defenestró la entrada de las ideas perniciosas que pertenecen a la Unión Europea y a los Estados Unidos.

El debate sobre los valores hasta ahora se ha centrado en temas que son tradicionalmente sensibles, incluídos los derechos LGBT y el aborto. Pero ahora parece que se está abriendo una nueva grieta, esta vez una relacionada a los régimenes alimentarios. Apararentemente, los ultranacionalistas consideran a los vegetarianos como no-georgianos y en consecuencia, una amenaza para el bienestar nacional.

El incidente del Kiwi Café produjo en los medios de comunicación una ola de comentarios, que variaron desde la indignación hasta el chiste. Como dar de comer por la fuerza es el lema de las abuela georgianas, hay quienes se rieron diciendo que seguro fue un ataque de las “bebiebi”, “abuelas” en georgiano, quienes estaban cansadas de que sus nietos no coman como corresponde. Otros aseguraron que fue una emboscada de la industria cárnica.

Pero para muchos, la batalla del Kiwi Café no fue solo un incidente al azar, sino un alarmante síntoma del reaparecimiento de un movimiento que hace dos décadas tuvo un impacto devastador en el país, el nacionalismo radical.

La página de Facebook del Georgian Power está repleta de retórica supremacista y fotos de hombres con máscaras y los puños alzados. El grupo afirma que “Georgia es para los georgianos”. Este fue un slogan famoso durante el primer gobierno nacionalista de Zviad Gamsakhurdia, quien fue presidente entre 1991 y 1992, un período de gran inestabilidad donde reinaron los conflictos étnicos y la guerra civil.

El grupo también desahogó su odio contra los extranjeros, los liberales y las personas LGBT. Sus actividades no se limitan a la provocación en línea. El año pasado, un individio que aparentemente es una figura destacada dentro del grupo, compartió videos de africanos y árabes siendo hostigados a golpes en el centro de Tiflis. La policía abrió una investigación aunque nada se supo al respecto.

Los activistas de la sociedad civil se quejaron de que la policía georgiana no condujo buenas investigaciones en los casos de violencia contra los miembros de la oposición política, los grupos LGBT y los extranjeros.

Algunos miembros del personal del Kiwi Café dijieron que hubo policías que los acusaron de provocar el incidente y de no poder impedir que muchos de los vecinos se sumaran al ataque. El día siguiente, las autoridades comenzaron una investigación de lo ocurrido.

El 31 de mayo, Kiwi Cafe publicó una declaración donde caraterizó al incidente sucedido dos días antes como una agresión a la sociedad civil. También describió al restaurant como un punto de encuentro a favor de la toleracia. “Solo con venir al restaurant nos están apoyando en esta época tan difícil”, dice la delacaración. “Vamos a estar enormemente agradecidos si vienen a demostrar junto con nosotros que somos muchos los que nos preocupamos y creemos que esta es una causa importante”.

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