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La mayoría de las vidas perdidas en la masacre de Orlando eran de puertorriqueños

"Solidarity against inhumanity." Illustration by artist Kike Estrada in honor of the victims of the Orlando massacre. Taken from his website, planetakike.com. Used with permission.

Ilustración del artista Kike Estrada en homenaje a las víctimas de la masacre de Orlando. Tomada de su sitio web, planetakike.com. Usada con autorización.

Desde las primeras horas después de saberse la noticia de la masacre de Orlando, en la que un tirador llamado Omar Mateen mató a 49 personas y dejó heridas a otras 53 en un acto de odio contra personas LGBTQ, quedó claro que la mayoría de quienes murieron ese día eran latinoamericanos. Pero no fue hasta varias horas más tarde, tras confirmarse los nombres de la mayoría de las víctimas, que quedaría claro que la mayoría de esos latinos eran puertorriqueños –23 de los 49 muertos.

Para los puertorriqueños, la tragedia es tal vez aun mayor. Orlando es donde viven las mayores comunidades puertorriqueñas en Estados Unidos, y desde hace décadas es un destino popular para quienes emigraron buscando mejores oportunidades de trabajo y una mejor calidad de vida para sus familias. Una de las razones que muchos puertorriqueños dan para emigrar a Estados Unidos es precisamente un barrio más seguro donde vivir, debido al aumento de delitos violentos en Puerto Rico en los últimos años. Indudablemente, muchas de las personas que murieron emigraron hacia allá buscando una vida mejor y probablemente sentían que estaban más seguros.

Escribiendo para el sitio web de noticias sin fines de lucro 80 grados, el activista gay puertorriqueño Yoryie Irizarry explicó por qué el dolor de estas muertes se siente tan fuerte entre la comunidad LGBTQ:

La discoteca para muchos y muchas de nosotras, es ese espacio más seguro que la casa familiar. Fue en una discoteca donde descubrí, sorprendido y emocionado, que hombres pueden bailar con otros hombres, y mujeres con mujeres. Fue en una discoteca donde muchos aprendimos a bailarnos, seducirnos y rozarnos sin miedo de que nadie nos juzgue. Es en una disco donde muchas veces “soltamos la trenza”, nos liberamos de ese corset ideológico patriarcal que dicta cuáles serán cada uno de los movimientos y expresiones permitidos de acuerdo a los genitales. Para muchas y muchos de nosotros la discoteca representa ese espacio seguro para protegernos en los tradicionales días festivos. Allí nos reunimos luego de la aburrida cena familiar de “Thanksgiving” o los festejos familiares de Nochebuena o Navidad. En la disco somos libres para ser quienes somos. Es por eso que este ataque homofóbico a nuestros hermanos y hermanas en Orlando se siente tan personal. Conocemos los lazos de amistad, sensualidad y amor que nos unen en la barra, las experiencias fraternales, los chistes, la música que compartimos cuando bailamos y reímos libres para ser quienes somos, lejos de la mirada juzgadora de aquellos y aquellas que nos odian.

Cuando la procedencia étnica y cultural de las víctimas seguía en gran parte sin confirmar, la usuaria de Facebook Nelie Lebrón Robles hizo esta conmovedora observación sobre un ángulo que ha quedado sin ser explorado en los medios convencionales al momento de escribir este artículo:

Al final del día, no solo la comunidad gay, sino la comunidad latina, en especial puertorriqueña, habrá sido víctma protagónica de este trágico suceso en Orlando. Entonces me pregunto, ¿la nacionalidad predominante de las víctimas no tendrá que ser también un factor a tomar en cuenta? Esto ocurrió en la noche latina del club Pulse. Sin que se haya divulgado oficialmente los nombres de todos los fallecidos, ya conocemos de 3 víctimas puertorriqueñas… ¿cuántos más serán boricuas? Todos hablan de lo obvio: crimen de odio anti gay, terrorismo radical islámico… pero no hemos escuchado la posibilidad de que las víctimas también hayan sido seleccionadas por su procedencia latina.

Los motivos de Mateen no han sido confirmados, y lo que se sabe pinta una imagen complicada. Hasta ahora, no hay evidencia de que Mateen haya estado bajo la dirección de ningún grupo extremista, aunque había sido investigado por el FBI por haber manifestado vínculos con grupos como ISIS, el Frente al Nusra (afiliado de al Qaeda) y Hezbolá. Pero, como se ha señalado, esto es confuso porque estos grupos están en conflicto entre sí. Las autoridades creen que la posible explicación es que Mateen se había autoradicalizado.

Quienes lo conocían han dicho a la prensa que tenía problemas de rabia y que era homofóbico, racista y misógino. Sin embargo, a Mateen se le vio muchas veces en la discoteca Pulse, el lugar del tiroteo, que es una popular discoteca gay. También se dice que habría usado un aplicativo para citas gays, sugiriendo así que tal vez sus propios conflictos internos sobre su sexualidad fueron parte de lo que lo impulsó a cometer tan espantosa violencia.

Independientemente de los motivos, el hecho es que los tiroteos masivos se están volviendo perturbadoramente frecuentes en Estados Unidos, y un hilo común entre todos ha sido el fácil acceso a armas de fuego por parte de los atacantes. Estados Unidos debe darse una mirada honesta sobre su postura en este problema para evitar futuras tragedias como esta.

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