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La sabrosa comida del Festival del Barco Dragón y las abuelitas que la preparan

Eva Chou demonstrates the traditional method of tying Taiwanese bah tsang rice dumplings for the Dragon Boat Festival. She’s a bah tsang “aunty,” an expert in making the much-loved savory treat — which many American-born Taiwanese don’t know how to make. Credit: Grace Hwang Lynch

Eva Chou muestra el método tradicional de atar saquitos de arroz taiwaneses bah tsang para el Festival del Barco Dragón. Chou es una “abuelita” bah tsang, una experta en la preparación de esta sabrosa y tan apreciada comida (y que muchos taiwaneses nacidos en Norteamérica no saben hacer). Fotografía: Grace Hwang Lynch.

Este artículo por Grace Hwang Lynch apareció originalmente en PRI.org el 9 de junio de 2016, y se vuelve a publicar aquí como parte de un acuerdo para compartir contenidos.

En su casa de San José, California, Eva Chou, de 66 años, dobla, rellena y ata 10 paquetes de hojas de bambú en menos de 20 minutos y sumerge los fardos en una olla de agua hirviendo. Solía regentear un restaurante chino y afirma que en los buenos tiempos, 10 o 15 años atrás, preparaba unas 2000 unidades de esta sabrosa comida al año.

“Compré un restaurante chino cuando llegué a Estados Unidos en los noventa”, nos cuenta Chou. “Tenía 44 años cuando mi hermana me enseñó como preparar bah tsang”. 

Ahora está retirada del negocio gastronómico y solo hace unos cuantos saquitos rellenos de arroz al año, sobre todo para su familia. Sus dos hijos mayores no tienen interés en aprender la tradición.

Se pueden encontrar fácilmente rellenos de arroz con cubierta de hojas  — zhong zi en mandarín y bah tsang en taiwanés — en restaurantes que sirvan dim sum o especialidades asiáticas, pero los cocineros estuvieron muy ocupados envolviendo e hirviendo este mes debido al Festival del Barco Dragón, Duan Wu en mandarín. Cuenta la leyenda que después de que el poeta Qu Yuan se lanzara al río por desamor, amigos y familiares lanzaron al agua paquetes rellenos de arroz para evitar que los peces hambrientos devorasen su cuerpo mientras los barcos de rescate se echaban a la carrera para encontrarle. La festividad coincide con el solsticio de verano y este año cae el 9 de junio.

Julie Yu of Milpitas demonstrates how to layer bamboo leaves to make bah tsang, Taiwanese rice dumplings, for the Dragon Boat Festival.

Julie Yu de Milpitas muestra cómo preparar las hojas de bambú para hacer bah tsang, sacos de arroz taiwaneses para el Festival del Barco de Dragón.

Mientras que los sacos rellenos envueltos en hoja de bambú son famosos en toda la China y entre la diáspora china en el sudeste asiático, los de forma triangular se elevan a icono nacional en Taiwán, donde son el recuerdo de tiempos mejores del pasado agrícola de la isla. Los bah tsang son el tema de una canción tradicional que interpretan los vendedores ambulantes y las pequeñas delicias pueden encontrarse en tiendas de regalos.

No obstante, muchos taiwaneses nacidos en Estados Unidos comentan que no saben preparar los bah tsang. El relleno (arroz glutinoso, cerdo guisado, setas shitake, chalotes y a veces castañas, cacahuetes o huevos cocidos) es sencillo, pero la técnica de la cubierta es complicada. Las hojas de bambú deben solaparse con cuidado y luego tienen que retorcerse hasta tomar forma de copa. El arroz y otros rellenos se envuelven cuidadosamente y después las hojas se doblan y se atan firmemente con una cuerda.

Yu fills the bamboo leaves with simple ingredients. They are often made with sticky rice, braised pork, shitake mushrooms, shallots and sometimes chest nuts or boiled eggs.

Yu rellena las hojas de bambú con ingredientes básicos. A menudo se preparan con arroz glutinoso, cerdo guisado, setas shitake, chalotes y, a veces, castañas o huevos cocidos.

“Con el rápido ritmo de vida, cada vez más gente joven escoge comprar en los mercados”, afirma Patricia Cheng, portavoz de la cadena 99 Ranch Market, que lleva los sacos de arroz congelados preparados en fábricas en China o Taiwán, así como los recién hechos en tablas calientes de vapor durante las tres semanas anteriores al festival Duan Wu. 

Pero muchos taiwaneses norteamericanos confían más en el sabor casero de las “abuelitas” (comerciantes que venden bah tsang a través de internet; con lo que no es de extrañar que el bah tsang se traduzca a veces por “tamales taiwaneses”) que circula entre taiwaneses y chinos estadounidenses de la misma forma en que se venden los tamales en la comunidad latina.

Los inmigrantes, mujeres por lo general de entre 50 y 60 años con inglés limitado, suelen pedir a sus amigos que gestionen los pedidos entre sus compañeros en las empresas de alta tecnología, colegios de lengua china u otros grupos comunitarios.

“My daughter doesn’t have time [to make bah tsang],” says Yu, of Milpitas, Calif. “She lives in Wisconsin and her husband is Norwegian so they eat Western style.”

“Mi hija no tiene tiempo [para preparar bah tsang],” comenta Yu, de Milpitas, California. “Vive en Wisconsin y su marido es noruego, por eso comen al estilo occidental”.

“A veces un administrador los vende para ganar dinero extra”, afirma Jonathan Lee de la economía bah tsang, en el departamento de Nueva Jersey de una compañía taiwanesa donde solía trabajar. “Todas las semanas enviaban una hoja de registro”. Lee comenta que incluso en Taiwán, muchas familias de la ciudad no hacen sus propios bah tsang y que es algo más habitual en las comunidades rurales al sur de la isla.

Otros cocineros caseros utilizan grupos secretos de Facebook donde publican fotos de la comida con listas de precios e información de entregas. Pero todos los comerciantes bah tsang con los que contacté, o negaron venderlos o se negaron a ser entrevistados sobre su negocio.

“Mi suposición es que, o están preocupados por el impuesto sobre la renta o por las regulaciones del departamento de salud”, comenta Pam Tsai, presidenta de la Asociación taiwanesa del Este de la Bahía, un grupo comunitario en San Francisco.

Yu ties a string around a bundle of bah tsang. She’s now retired from the restaurant business and only makes a few dozen dumplings each year, mainly for her family.

Yu ata una cuerda alrededor de un saquito de bah tsang. Está retirada de la gastronomía y solo prepara una docena de saquitos al año, principalmente para su familia.

En el pasado, organizaciones como la suya se encargaron de los eventos sociales de bah tsang, donde inmigrantes de mayor edad enseñaron a los jóvenes de la comunidad nacidos en América las técnicas ancestrales. Pero Tsai afirma que el interés en estos ha disminuido y el programa ha sido discontinuo.

“Mi hija no tiene tiempo”, dice Julie Yu de Milpitas, California. “Vive en Wisconsin y su marido es noruego, por lo que comen al estilo occidental”.

Yu, de 75 años, vive en Estados Unidos desde 1979, y quiere preservar la institución cultural de los bah tsang. Incluye instrucciones detalladas para preparar estas delicias al estilo casero taiwanés, y que la Asociación de mujeres taiwanesas norteamericanas publicó en 2013. Como una biblia de cocina, el volumen encuadernado con espiral incluye recetas familiares de mujeres como Yu, junto con fotografías de los platos terminados.

Ho Chie, de 44 años, fundó la página web TaiwaneseAmerican.org, donde aparecen artículos sobre eventos culturales y taiwaneses prominentes en Estados Unidos. Aunque él no prepara bah tsang; no significa que no se preocupe por la tradición. Uno de los regalos más famosos para los que aportan a la página es una camiseta estampada con los emblemáticos fardos con las palabras “envuelve, hierve, sirve”.

Para Tsai, comer una de estas delicias de arroz envuelto en hojas le ayuda a comprender a sus padres y las adversidades que su generación padeció tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la isla se encontraba bajo la ley marcial y las personas no tenían suficiente comida.

“Es un puñado con un poco de todo”, dice Tsai haciendo un puño, y añade: “Y es suficiente”.

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